domingo, 14 de septiembre de 2025

LA HISTORIA DESCONOCIDA DEL MOVIMIENTO JUDÍO ANTISIONISTA MÁS IMPORTANTE DEL SIGLO XX: EL BUND Y EL ESPÍRITU MARXISTA

Guillermo Martínez

El diario.es, 01/09/2025

Manifestantes del Bund durante la Revolución Rusa de 1917 Cedida por la editorial La Tormenta

Un libro recién publicado cuenta el papel de un destacado movimiento de judíos europeos que apostaron por la defensa de la clase obrera y la revolución en los países en los que vivían y que rechazaron la creación de Israel

Llegaron a tener unos cinco millones de afiliados, reivindicaron las nacionalidades de los países en los que se encontraban, lucharon contra el Imperio zarista, defendieron el yidis como lengua propia, participaron en la Revolución Rusa, resistieron frente al genocidio nazi y fue uno de los grupos que se enfrentó de forma más frontal a la creación del Estado de Israel.

A pesar de que la organización de los socialistas judíos es anterior, el Bund, o Unión General de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia, toma como punto de partida 1897; una época de pogromos contra su pueblo por parte de la Rusia imperial. Ese mismo año surgieron los llamados Protocolos de los Sabios de Sion —un alegato antisemita falsificado para justificar los pogromos—, un “documento falso e inventado de unas supuestas actas del congreso sionista de Basilea, que no era más que un plagio mal traído de un libro de Maurice Joly”, tal y como apunta el historiador Julián Vadillo en el prólogo del libro ‘Historia general del Bund. Un movimiento revolucionario judío’, escrito por Henri Minczeles y ahora publicado por la editorial La Tormenta.

“Hablamos quizás del grupo socialista más numeroso de finales del siglo XIX e inicios del XX”, dice a elDiario.es Vadillo. En el Bund confluirán los movimientos judíos del Imperio ruso, aunados en una organización de carácter marxista y socialista que a lo largo de sus casi cien años de historia se opondrá al imperialismo rusificador, el nacionalismo judío, el sionismo y el nazismo. “En contra del zarismo, el Bund siempre reivindicó las nacionalidades en las que se movían, como Polonia, Ucrania, Lituania y Rusia, para luchar por el beneficio para la clase trabajadora con base en los principios socialistas”, apuntilla el también doctor en Historia.

El Bund mantuvo debates de forma permanente con otras corrientes políticas. El culmen de estas relaciones llegó en 1898, con la creación del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, en el que se integraron como grupo autónomo. “Al final se salieron por divergencias, sobre todo con la dirección bolchevique”, explica Vadillo. Pero estos debates no se limitaron únicamente con la rama socialista. En muchos lugares hicieron lo propio con los anarquistas, otro gran movimiento integrado por judíos que buscaba la mejor forma de organizar a la clase trabajadora.

Para Vadillo, el Bund no fue un accidente, sino una respuesta organizada al momento político en el que apareció. “Llegó a tener más de 5 millones de trabajadores afiliados, superando al Partido Socialista Alemán, al Francés y, desde luego, al PSOE español”, clarifica en una entrevista con este periódico el historiador.

La primera gran incursión en la historia por parte de la Unión General de Trabajadores Judíos llegó en la Revolución rusa de 1905 al también levantarse contra el zarismo. “Se mostraron partidarios de los soviets y tuvieron un papel muy importante en los debates con otros agentes del movimiento obrero, como anarquistas y socialdemócratas, de cómo se debían configurar esos nuevos organismos”, añade Vadillo. En ese tiempo fundaron escuelas, bibliotecas, organizaciones deportivas y el famoso Sanatorio Medem, que trataba a los niños judíos pobres con tuberculosis.

Judíos en contra de la creación de Israel

Sin embargo, la gran peculiaridad del Bund fue su carácter antisionista y su alejamiento de aquellos socialistas judíos que sí comulgaron con la creación de un Estado hebreo. El concepto nacional era importante para ellos, pero no como judíos, sino como polacos, lituanos, ucranianos o rusos. “Lo judío era una marca cultural que, si bien les diferenciaba de otros, también les servía para presentar sus particularidades”, afirma el historiador.

Este grupo de socialistas judíos siempre se opuso a la creación de Israel en Palestina al entender que aquellos que huían de Europa por la persecución que sufrían eran unos “cobardes”, señala. Haciendo alarde de su carácter internacionalista, consideraron al sionismo un movimiento contrarrevolucionario que desviaba el verdadero objetivo de la clase trabajadora y se enfrentaban a él porque entendían que distanciaba a los trabajadores judíos de su emancipación, fijando su objetivo en la creación de una nación artificial.

El Bund reivindicaba dos cuestiones principales. Por un lado, la identidad judía y el yidis; por otro, la alternativa socialista

Vadillo recalca que el Bund fue quien más se opuso a los organismos internacionales judíos que facilitaban la emigración a Palestina, siendo importantes los enfrentamientos con personajes como Vladímir Jabontinsky, de origen ucraniano y cuyas ideas estaban muy cercanas al fascismo italiano, tal y como recoge en el prólogo del libro.

En resumen, el Bund reivindicaba dos cuestiones principales. Por un lado, la identidad judía y el yidis; por otro, la alternativa socialista. “Querían que no se perdiera la lengua judía de Centroeuropa, el yidis, algo parecido al alemán pero con grafías hebreas”, describe Vadillo. Con la creación de Israel, muchos dejaron de hablarlo tras el establecimiento de un hebreo estándar y homogéneo como nueva lengua del país. De hecho, todos los periódicos bundistas de la época estaban escritos en la lengua autóctona o en yidis.

La resistencia judía en Polonia

Su crecimiento en Polonia a lo largo de los años 20 y 30 del siglo pasado hizo que fuera el Bund quien sostuviera la resistencia en el gueto de Varsovia en 1943. “Los bundistas fueron la base de la resistencia judía contra el nazismo”, afirma tajante Vadillo. Dos personas jugaron un papel crucial para el devenir de la resistencia antinazi: Marek Edelman y Mordejai Anielewicz formaron la Organización Judía de Combate. El primero de ellos logró salvar su vida en aquel enfrentamiento y después formó parte del levantamiento polaco contra los nazis en 1944.

Una vez derrotados los nazis, el Bund siguió participando en la política de reconstrucción de Polonia. Tras el establecimiento de la dictadura comunista en el país, fueron disueltos como partido. “Volvieron a reaparecer con la caída del comunismo, pero evidentemente sin la misma fuerza que antes”, dice el historiador.

Miles de bundistas acabaron asesinados por el nazismo. Tras la persecución que los judíos sufrieron durante décadas en Europa, sobre todo en los países del este, y el posterior exterminio auspiciado por el Tercer Reich alemán, muchos de ellos recalaron en otras naciones, incluso al otro lado del Atlántico. “Sabemos de importantes grupos bundistas en Nueva York y en Francia, pero también en México y Argentina, que se mantuvieron en activo durante mucho tiempo”, añade Vadillo.

Frente al genocidio en Gaza

A día de hoy, el Estado de Israel se erige como el representante de todo el pueblo judío. “Quieren dar la sensación de que todo lo judío es homogéneo, que todos son iguales y tienen las mismas ideas e intereses. Eso es lo que pensaban los nazis, por ejemplo, y no es verdad”, defiende el historiador. A pesar de los intentos de silenciarlos por todos los medios, existieron movimientos judíos opuestos al sionismo que ofrecieron alternativas para luchar por el beneficio para la clase obrera desde los países en los que se encontraban.

Vadillo recalca que ser antisionista no equivale a ser antisemita: “Si eres antisemita eres un racista, pero si eres antisionista lo que muestras es tu posición contraria a un modelo de Estado en concreto”, explica. Desde su punto de vista, el gran problema de Israel es que todas las críticas a sus actuaciones las considera antisemitas. “Hay muchos judíos que han denunciado el genocidio que Israel comete contra Palestina, algo que tendríamos que repetir una y otra vez”, apuntilla.

Más de un siglo después de la creación del Bund, apenas se conoce su historia en España. Según Vadillo, esto se debe a la complejidad de la sociedad de Europa del este. La historiografía poco a poco se empieza a acercar a este y otros movimientos que marcaron el devenir político de Europa no hace tantos años, como demuestra la publicación de ‘Historia general del Bund. Un movimiento revolucionario judío’. Vadillo concluye en su prólogo: “Esperemos que esta sea la primera piedra en la construcción de un proceso de conocimiento del movimiento obrero socialista y judío, como fue el Bund. Una de esas pequeñas grandes historias”.

CON LOS MÍSTICOS MUSULMANES DE LA SIERRA GRANADINA: "LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL NO EXISTE, ES UN NIHILISMO"

Antonio Lucas y Lucía Rivas

El Mundo, 29/08/2025

[No solo se les silencia sino que se niega su existencia ¿Qué opinan los españoles convertidos al islam del islamófobo occidente colectivo?]

Desde hace tres décadas, la comunidad sufí de Órgiva, una de las más destacadas de Europa, suma nuevos miembros. Enclavada en la capital de La Alpujarra cuenta con unas 150 familias, la mayoría de españoles conversos en busca de la espiritualidad a través del islam. Llegar a su centro no es fácil y menos después de lo ocurrido en Torre Pacheco y Jumilla. El sufismo, dicen, se basa en el amor incondicional a todo y a todos.

Esta fue la parada definitiva en España de Boabdil, último sultán del reino nazarí de Granada. Los Reyes Católicos lo descabalgaron de la Alhambra, donde nació en 1459, concediéndole el exilio en La Alpujarra. Órgiva fue el cobijo de aquel a quien su madre, en lo alto del collado que se llama desde entonces Suspiro del Moro, a las afueras de Granada, reprochó la derrota con una frase destemplada sin fact-checking posible: "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre". Boabdil murió en Fez (Marruecos) en 1533. Casi cinco siglos después, Órgiva es un pueblo de 6.000 habitantes enclavijado en La Alpujarra y donde conviven mujeres y hombres de 68 nacionalidades distintas. Aloja también la mayor comuna hippy de Europa, llamada Beneficio. Así que Órgiva tiene tablas de ONU, está en la montaña, a 450 metros sobre el nivel del mar, y dentro coexisten en armonía fenotipos humanos de distinta procedencia y horizonte sin lanzarse cal viva a los ojos.

De entre tantos llegados a Órgiva en las últimas décadas están los miembros de la comunidad sufí, místicos y ascetas musulmanes, mayormente conversos de raíz cristiana y mayormente españoles. El sufismo apoya su doctrina espiritual en la unión con Dios y el vehículo es el amor incondicional a todo y a todos. Hasta llegar a la sede de la Tariqa que preside el sheik Umar Margarit -fundador de esta comunidad sufí naqshbandi y nombrado emir por el jeque Nazim al-Haqqani en Chipre a mediados de los años 70- hay que seguir demasiadas instrucciones. Un laberinto que comienza bajo un puente, junto a una piscina municipal, cruza un río seco y se hace suavemente indescifrable entre cruces de caminos, campos de olivos, tierras de labranza, cortijos turísticos, calor desaforado y la extrañeza de lo que vamos buscando. Antes de recibir la aprobación para la visita pasaron semanas de conversaciones y silencios con otro sufí converso, referente principal en esta Tariqa, amabilísimo, madrileño de 67 años, coach, educado y bondadoso: Suleyman (antes Juan Antonio Martínez). "El Umar Margarit os espera el jueves próximo. Los jueves y viernes son los mejores días para visitar esta comunidad, pues nos encontramos muchos de nosotros para la convivencia y el rezo en la dergah [lugar para el culto]", informa.

El jueves estamos allí poco antes de la caída del sol. A mitad de camino Suleyman viene a rescatarnos. No hay manera de acertar con la ruta. Una vez en el destino, el Umar Margarit espera junto a otros dos sufíes en el jardín del centro espiritual alrededor de una mesa austera que tiene una tetera grande para ofrecer té moruno de bienvenida. Margarit es de Barcelona. Tiene 73 años. Se llamó Felipe una vez. Está rematado con una taqiyah [gorro] verde menta y la vestimenta es de corte otomano que facilita los movimientos en la oración. Las mujeres llevan pañuelos coloridos y ropa holgada. El rostro de Margarit es de volúmenes fuertes y asoma detrás de una barba larga, frondosa y solemne. Usa gafas de cristal grueso. De la boca se le han fugado un par de dientes de abajo. Combina el español con el árabe. Y aunque lleva más de 40 años en esta jurisdicción alpujarreña, conserva el acento catalán. Luce como lo que es, un líder espiritual. Da la mano con un leve recelo y se echa a hablar sin esperar la pregunta de cortesía. "Habéis llegado tarde", arranca. "Entiendo que llegar aquí por primera vez no es fácil. Se parece a atravesar un laberinto... En los centros iniciáticos de la antigüedad solía haber un laberinto previo, así el que encuentra el camino es el que en verdad debe llegar... No queremos poner indicaciones porque sin ellas ya aparecen demasiados curiosos. Aquí cualquiera es bienvenido, menos los youtubers. Esos no. Cuando han venido el resultado son unos vídeos engañosos que nada tienen que ver con nuestra vida espiritual. Reflejan esto como un paraíso o algo así, cuando somos un grupo espiritual con sus oficios, sus obligaciones, sus rigores y la oración. Nada más. Esta casa no sólo es para el rezo, también es un hospital donde se acoge a los heridos de la sociedad actual. Un lugar de la misericordia de Dios".

-Así que no les interesa...

-El problema de nuestro tiempo es que estamos construyendo constantemente realidades paralelas. Los políticos, los periodistas, los youtubers y demás sólo generan ficciones. Nuestro trabajo es volver a la realidad primordial y eso exige desprendernos de todas las ficciones mediante un proceso de limpieza y purificación, de renuncia a los caprichos y a los deseos. Algo así exige tener claro que te opones al sistema general de gran parte del mundo, impulsado por el consumo. La economía no se basa hoy en el ahorro, sino en la adquisición compulsiva. La supervivencia de la humanidad está en juego. Por eso es importante recuperar la realidad primordial. Sólo tienes que vaciarte: te está esperando.

Todo sin lanzar una sola pregunta. El té es formidable. En el porche de la dergah aguardan vecinos de la zona que llegan para la oración de la tarde. Hasta que el sheik Margarit no dé la orden nada se mueve aquí. Nadie se impacienta.

-¿Se sienten bien entendidos en Órgiva?

-Este lugar es un milagro. Órgiva es un milagro de respeto y convivencia.

-¿Y desde fuera de Órgiva...?

-Nos da igual lo que piensen de nosotros. Trabajamos para la gente que se acerca. Para quienes quieren venir a conocernos voluntariamente. Aquí no hay nada subvencionado. Ni por el Estado español. Ni por los Emiratos Árabes Unidos. Ni por la UE. Este es un lugar de búsqueda, no de recaudación. El sufismo es la esencia del Islam. Los maestros sufíes nos enseñan a adaptarnos al aquí y al ahora. Algo que choca de frente con los ritmos consumistas de este mundo cada vez más impostor e imposible. Quien busca el camino sufí es gente harta de mentiras. Gente que busca amor.

-¿Les inquieta que se extiendan las rachas de odio que se han vivido hace unas semanas en Torre Pacheco y en Jumilla?

-¿Inquietud? ¡Por qué! En absoluto. Lo que ha sucedido en esos lugares es propio de un buenismo que genera jóvenes monstruosos. Hoy vivimos realidades decapitadas que han sustituido las cabezas por melones. Sin religión no es posible tener conciencia plena del momento y del mundo. Lo que ha sucedido en Murcia y lo que sucede en tantos lugares delata que la mala educación asalvaja. La humanidad no desaparecerá por una descarga de bomba atómica, sino por la acción de bandas de salvajes. Es hora de comprender que la civilización occidental no existe. Es un nihilismo.

-Decir eso no parece ajustado a la realidad "esencial".

-Tengo total fe en la gente y en que sabremos al final oponerlos a quienes pervierten el orden natural de las cosas.

-¿Cuál es ese orden?

-El amor... Como habéis llegado tarde debemos dejarlo ahora. ¿Os quedáis al rezo?

Suleyman avisa a los fieles que esperan. El Umar Margarit se levanta con esfuerzo, va cantando algo en árabe acompasando los pasos al murmullo. Se ayuda de un bastón recio. Los hombres pasan a la sala principal, las mujeres a la galería trasera. Algunos de ellos se calzan un turbante rojo, blanco o verde botella a modo de corona mística. Simboliza la mortaja que cubrirá el último día el cuerpo desnudo del sufí. Jorge, un madrileño convertido, llama a la oración entonando versos del Corán cuando la luz decae para enfilar el tránsito entre el jueves y el viernes, día sagrado para los musulmanes. Van a comenzar con el rezo del Maghrib (o Magrib), la oración obligatoria del anochecer en el islam, se realiza justo después de la puesta del sol. Unos cánticos que bien podrían poner en solfa a los derviches. En la tradición sufí el rezo repetido es un acto de devoción que busca alcanzar un estado de éxtasis espiritual. Al final de este oficio hay fruta en las mesas del dergah (dátiles, higos, plátanos, uvas...), también leche y té.

Un nuevo canto llama a la siguiente oración. Al fondo, en La Alpujarra, el perfil del sol ha desaparecido. Las mujeres prefieren no aceptar preguntas. Los hombres, afables, cercanos, hospitalarios, no rehúyen. Al contrario, descifran lo que sucede. Hablan con calidez y aceptan bien la extrañeza del forastero. Suleyman habla con unos y con otros. Se dedicó a la traducción. Fue también guitarrista flamenco y domador de potros. Lleva siete años en esta Tariqa. "Antes de convertirme yo estaba seguro de no creer en nada religioso, pero obviamente sí creía. Sólo estaba a la espera de la manera de encontrarlo".

La noche se extiende por el cielo y el Umar Margarit da paso al último oficio. El dhikr sufí es una práctica devocional que consiste en el recuerdo de Dios a través de la repetición de sus nombres y súplicas del Corán, con el objetivo de alcanzar la iluminación espiritual, la unión con lo divino y la aniquilación del ego. Permanecen en el aire los recitados del oficio anterior y en este entran en una especie de embeleso o elevación. El líder hace calas de ideas propias muy particulares: "Alá enseña a no cuestionar. Las viejas civilizaciones se perdieron por preguntar demasiado", "La mayoría de la gente en este tiempo no cree en la otra vida"; "Quien no se purifica en esta vida tiene otra oportunidad en la vida de la tumba", "Hay que pasar el sirat, el puente, como por el filo de una espada" (esto no lo entendemos del todo). Y de golpe, una reflexión en inglés: "Grace in dying" ["La gracia en el morir"]. Son las 23.00 horas. De las mesas alguien recogió los dátiles.

El final de la reunión, con la medianoche ya en lo alto, es un espectáculo de abrazos. Después de varias horas de devoción, hombres y mujeres parecen salir de nuevo al mundo después de una huida hacia dentro en busca de ese vértice del espíritu donde se alcanza una sensación única de plenitud y bienestar. Eso quieren decir. Y sólo se necesita cierta práctica y un poco de convicción. Entre los jóvenes, Yassim, antes conocido como Ignacio Jacobo, es de Madrid. Queda en una de las mesas corridas del porche de la dergah dispensando una filosofía de variaciones entusiastas. "El sufismo me ha concedido lo que iba buscando: una familia", dice. "Y una razón. Y un lugar de paz en un mundo donde la gente se mata por ideas, por prejuicios y otras cosas banales. El islam es como un sentido común que hemos olvidado". A veces llega a jardines singulares en su conferencia. "Los medios de comunicación intentan enfrentar a cristianos con musulmanes porque no quieren que nos unamos. Si nos diéramos cuenta de que buscamos lo mismo...".

-El qué.

-El amor.

-Las guerras por religión...

-Es interpretar mal la palabra de Dios.

-Y el lugar de la mujer en el islam tampoco parece una opción de respeto.

-La mujer tiene su sitio y una importancia absoluta. El tema del hiyab [pañuelo que cubre la cabeza de las mujeres musulmanas], por ejemplo, es una elección.

-¿Una elección?

-Quien obliga a llevar el pañuelo a las mujeres no es musulmán de corazón. Llevar barba larga no te hace musulmán.

Yassim sonríe e invita a regresar a la Tariqa otro día. En esta comunidad sufí, la más importante de España, los fieles se dan un último abrazo más. Desprenden una discreta felicidad después de la escalada espiritual del jueves. El viernes la comida en grupo será copiosa. "Aquí todos son bienvenidos. Déjalo claro a quien le cuentes. Bienvenidos todos, menos los youtubers". Con más respeto que convicción salimos a oscuras bajo las montañas. El sheik Umar Margarit desapareció sin despedirse. La noche en La Alpujarra es un secreto guardado por las horas.

lunes, 8 de septiembre de 2025

LA “VENUS HOTENTOTE”: LA TRÁGICA HISTORIA DE LA MUJER AFRICANA FAMOSA POR SUS NALGAS VOLUPTUOSAS

Clarín, 02/02/2022

[Otra muestra del respeto a los derechos humanos del liberalismo occidental.]



Sara Baartman fue exhibida en una jaula y obligada a prostituirse. Para el cirujano de Napoleón, era el eslabón perdido. Horror sin límites.

La multitud se agolpaba en el callejón. La tarde recién arrancaba en Piccadilly Circus. Todos peleaban por entrar al Egyptian Hall. Es que por sólo dos chelines tendrían la posibilidad de ver la mejor atracción que ofrecía Londres en aquel 1810.

Sobre el escenario, Sara Baartman estaba prácticamente desnuda. Hombres, mujeres, niños, todos la miraban. Algunos con sorpresa, otros con deseo; nadie con indiferencia. La mostraban de manera obscena y cruel como un fenómeno primitivo, como a una persona tan extraña como dolorosamente inferior.

Quienes pagaban un poco más, también tenían derecho a tocarla; a manosear sin límite las pronunciadas curvas de sus nalgas; a sentir cómo era su piel. Como si fuese diferente de cualquier otra piel.

Sara Baartman-la Venus Hotentote- fue engañada, prostituida y esclavizada. Esta es su historia, un vergonzante ejemplo de cosificación, humillación y desprecio.

Sara en África: la familia perdida

La vida de Sara estuvo marcada desde su inicio no sólo por injusticias sino, también, por paradojas. La primera es que nació en 1789. Sí, el año de la Revolución Francesa, esa que impuso las ideas de igualdad, libertad y fraternidad en el mundo. Pero no en su mundo.

Ella nació en el río Gamtoos -hoy conocido como Cabo Oriental, una provincia de Sudáfrica- en el seno de la tribu de pastoreo khoikhoi. Su madre murió cuando ella tenía dos años; su padre, un tiempo después.

Apenas alcanzó la adolescencia, se casó con un joven que tocaba los tambores. Tuvo un hijo que murió poco tiempo después de nacer. Cuando apenas cumplió 16 años, colonos holandeses asesinaron a su marido. 

En ese momento, Sara fue vendida a Pieter Willem Cezar, un comerciante que se la llevó a Ciudad del Cabo. Él fue quien la bautizó “Saartjie”, el diminutivo holandés de Sara, la maltrató y la esclavizó obligándola a cumplir arduos trabajos domésticos.

Pero esto no era, ni por asomo, lo peor que le pasaría en su vida.

Sara arrancada de su tierra

Octubre de 1810. Sara, que es ese momento tenía 21 años, conoció a William Dunlop, un cirujano inglés, en la casa de "su dueño". El hombre, que viajaba a bordo de un buque británico, era amigo de Hendrik, el hermano de Pieter.

Siendo analfabeta -provenía de una tradición cultural que no poseía escritura sino que se basaba en la oralidad para registrar su historia-, el 29 de octubre de ese mismo año, habría firmado un contrato en el que se comprometía a viajar a Inglaterra junto a los dos hombres.

La idea, siempre sostuvieron ellos, era que la joven trabajara como empleada doméstica y los fines de semana fuese exhibida como parte de diferentes exposiciones.De acuerdo al convenio, recibiría una parte de las ganancias que obtuviera en los shows y cinco años después -hacia 1816- se le permitiría regresar a Sudáfrica.

Y allá fueron, juntos ​los tres hacia Gran Bretaña. El horror estaba por comenzar.

Sara en Londres: el freak show está por comenzar

El grupo vivía en cómoda casa de Duke Street, en St. James, la parte más elegante de aquel Londres de principios del siglo XIX. Allí estaban Sara, Hendrik, Dunlop y dos niños africanos, probablemente traídos ilegalmente también desde Ciudad del Cabo.

El Egyptian Hall de Piccadilly Circus fue el lugar elegido para exhibir a Sara. En una época en la que esa calle rebozaba de rarezas como “el hombre más feo" o “la mayor deformidad mundial", la apuesta debía ser fuerte para tener éxito.  

Dunlop la mostró como si fuera un extraordinario fenómeno de la naturaleza. Adentro de una jaula, su cuerpo estaba semidesnudo, apenas cubierto con una ajustada prenda del color de su piel con algunas cuentas y unas burdas plumas.

A ella, con su mirada entre triste y asustada, la pusieron ahí, a disposición de cualquiera que hubiese comprado la entrada.

En un mundo de animales exóticos, enanos y hombres esqueleto, a Sara la  presentaban como el límite entre la civilización y la barbarie. Durante el show, la hacían fumar pipa y acatar las órdenes de Dunlop como si fuera una mascota.

Los hombres ricos que pagaban (bastante) más por la entrada, también "adquirían" la posibilidad de tocarla. Sus nalgas, abundantes y curvilíneas, eran lo que más les interesaba en días en los que los traseros grandes se habían convertido en inefable objeto de deseo.

Ella, natural, sin volados ni vestidos que abultaran la zona, tenía lo que las mujeres anhelaban y los hombres buscaban. Frente a todos, los glúteos de Sara eran manoseados y examinados burdamente hasta el más mínimo detalle.

Pero lejos del exotismo extraordinario que se les adjudicaba, tanto sus imponentes nalgas como la hipertrofia excepcional de los labios de su vulva eran rasgos propios de su etnia.

Y algo muy alejado del fenómeno freak que Dunlop y compañía buscaron imponer y que una sociedad ávida de sentirse superior consumió a destajo.

La “Sara manía” se apoderó de la ciudad. Su nombre estaba en las conversaciones de la alta sociedad; su espectáculo se convirtió rápidamente en el favorito de las masas; dibujos y caricaturas cubrían páginas y portadas de periódicos.

Así nació la "Venus Hotentote”, un término –hoy despectivo- que usaban los holandeses para llamar a los Khoikhoi.

En 1807, el gobierno inglés había prohibido el tráfico de esclavos; y aunque no lo había hecho aún con la esclavitud, esta ya estaba siendo muy mal vista entre algunos grupos. Tanto así, que la humillación y explotación a la que Dunlop y Cezar exponían a Sara llamó la atención del movimiento antiesclavista y generó cuestionamientos y protestas.

El activista Robert Wedderburn inició una campaña para liberarla y prohibir el detestable espectáculo que habían montado a su alrededor. El caso logró llegar a los tribunales y ambos hombres ocuparon el banquillo de los acusados. Sin embargo, nada se pudo demostrar y los acusados fueron exonerados.

Sucede que en el juicio mostraron el contrato que supuestamente había firmado la joven. Además, ella misma declaró que no se sentía maltratada. Eso sí, obligaron Dunlop a respetar el acuerdo y darle a Sarah parte de los beneficios que le correspondían. Algo que nunca se cumplió.

La publicidad que tuvo el caso judicial, al contrario de lo que se buscaba, incrementó la popularidad del show en la capital inglesa. Luego, una vez que pasó el furor y las protuberancias de Sara dejaron de levantar pasiones, el grupo realizó una gira y recorrió ferias por toda Gran Bretaña e, incluso, Irlanda.

Sara en París: el triste final

En 1814, envuelto en presiones antiesclavistas y la baja del interés en el espectáculo, Cezar viajó con Saartjie a París. Allí, junto a él, volvió a convertirse en una exótica “celebridad”, tomaba tragos en el Café de París y participaba en fiestas de la alta sociedad.

Sin embargo, el hombre decidió regresar a Sudáfrica y Sara fue vendida a otro explotador al que se conocía como Reaux. Su nombre real era Jean Riaux y era entrenador de animales.

Junto a él, la joven pasó meses de horror y extremo sometimiento. A veces era exhibida en una jaula junto a una cría de rinoceronte. En el número que representaban, él daba órdenes de levantarse y sentarse y los dos lo hacían al mismo tiempo.

Otras veces, la exponía prácticamente desnuda para que los visitantes la manosearan y bailaran con ella en situaciones que en muchos casos la llevaban a la prostitución.

La humillación de Sara era absoluta, la situación degradante. Ella no paraba de beber y fumar para poder sufrir un poco menos. Pero en la Ciudad Luz a nadie parecía llamarle la atención tan monstruosa violencia.

Al contrario. La joven fue, también, víctima del racismo científico. El naturalista Georges Cuvier, el cirujano de Napoleón, quedó tan fascinado con ella que pidió “quedársela” y utilizó su poder para conseguirlo.

En 1815, un grupo de anatomistas, fisiólogos y zoologos comenzaron a estudiar su cuerpo. Sin límites, y en nombre de la ciencia, la obligaban a desnudarse completamente, algo a lo que ella se negaba por una cuestión cultural. Es que aún después de tantas vejaciones, nunca había estado desnuda por completo.

La miraron, la analizaron, la pintaron. Investigaron sus órganos femeninos como objeto de macabro interés y connotación sexual.

Y la conclusión a la que llegó Cuvier fue que Sara era un vínculo entre los animales y los seres humanos. Una vez más se enfatizaba el estereotipo racista que consideraba a los africanos como una raza inferior.

En 1816, a los 26 años de edad, Sara Baartman falleció en París. Los médicos alegaron que fue a causa de "una enfermedad inflamatoria y eruptiva". En realidad, nunca se supo si fue por neumonía, sífilis o alcoholismo.

Como si fuera poco todo lo que la joven sufrió en vida, continuó siendo vejada aún después de muerta. Cuvier hizo un modelo de yeso de su cuerpo antes de disecarlo.

Además, preservó su esqueleto y colocó su cerebro y sus órganos genitales en frascos que, de manera patética, permanecieron expuestos en el Museo del Hombre de París hasta 1974. Sí, 1974.

Sara de vuelta en África: al fin la paz

En 1994, luego de haber sido elegido como presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela solicitó la repatriación de los restos de Sara y el modelo de yeso que había hecho Cuvier.

El proceso demandó tiempo; ocho años. En 2002, el gobierno francés permitió que sus restos regresaran a su país natal. El 9 de agosto de ese año fue enterrada en una colina Hankey, con una maravillosa vista del río Gamtoos, el lugar que la vio nacer.

Finalmente, Sara descansa en paz. 

Fuentes: Afroféminas, BBC, "La Venus Hotentote: la vida y muerte de Saartjle Baartman", de Rachel Holmes.

FRANCIA DEVUELVE LA CABEZA CORTADA DEL REY A MADAGASCAR 128 AÑOS DESPUÉS

Euronews,  27/08/2025

[La libertad, igualdad y fraternidad solo se aplicaba al hombre blanco.]

Francia devolvió esta semana a Madagascar tres cráneos pertenecientes a la época colonial; uno de ellos, según los expertos, pertenece al rey de Madagascar, que fue decapitado a manos de las tropas francesas en el siglo XIX.

El cráneo, que se cree pertenecía al rey de Tuera, junto con los restos de otros dos miembros del pueblo sakalaua, son los primeros casos de recuperación de restos humanos tras la promulgación de una ley en 2023 en Francia que facilita el proceso de devolución de estas reliquias humanas.

Las tropas francesas decapitaron al rey Tuera en 1897 y transportaron su cráneo a Francia como botín de guerra. El cráneo fue depositado luego en el Museo de Historia Natural de París, junto con cientos de otros restos humanos de la isla del océano Índico.

"Estos cráneos ingresaron a las colecciones nacionales en circunstancias que constituían claramente una afrenta a la dignidad humana y en un contexto de violencia colonialista", dijo Rachida Dati, ministra de Cultura francesa.

"Una herida abierta en el corazón de nuestra isla"

Su homólogo de Madagascar, Velamiranti Donna Mara, elogió la medida y la calificó de "significativa" y que sería "el comienzo de una nueva era de cooperación entre los dos países". "Su ausencia durante más de un siglo, es decir, 128 años, fue una herida abierta en el corazón de nuestra isla", añadió.

Un comité científico conjunto ha confirmado que estos cráneos pertenecen al pueblo sakalaua, pero ha subrayado que solo se puede decir con "alta probabilidad" que uno de ellos perteneciera al rey de los Tuera.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha reconocido algunas de las atrocidades cometidas en el pasado por Francia en África desde su elección en 2017. Durante una visita el pasado mes de abril a Antananarivo, la capital de Madagascar, habló de intentar "pedir perdón" por la "sangrienta y trágica" colonización de Francia. Tras más de 60 años de colonización, Madagascar declaró su independencia en 1960. Está previsto que los restos sean devueltos a la isla y enterrados el domingo.

Colonialismo sangriento y trágico

Francia ha luchado en los últimos años para hacer frente a su pasado colonial, devolviendo algunos vestigios de las conquistas del imperio. Sin embargo, las leyes anteriores habían dificultado mucho este proceso y había que aprobar una ley separada para cada devolución. Por ejemplo, en 2002, cuando Sudáfrica exigió la devolución de los restos de la célebre Venus hotentote, una mujer que se exhibió en Europa en el siglo XIX como curiosidad humana.

Para acelerar el proceso, el Parlamento francés aprobó una ley en 2023 que facilitaría la repatriación de restos humanos. En el Museo del Hombre de París, alrededor de un tercio de los 30.000 ejemplares contienen cráneos y esqueletos, y países como Australia y Argentina también han pedido la repatriación de estas reliquias.

Francia también aprobó ese año una ley independiente para devolver las obras de arte saqueadas por los nazis a sus propietarios y herederos judíos. Sin embargo, aún no se ha finalizado una ley para facilitar la restauración de los bienes culturales saqueados durante la era colonial. Si se aprueba, la legislación facilitaría la restauración de las obras adquiridas entre 1815 y 1972 mediante robos, saqueos, coacción o violencia.

La nueva versión del proyecto de ley se presentó en una reunión gubernamental a finales de julio, y la ministra de Cultura de Francia, Rachida Dati expresó su esperanza de que el plan se aprobara rápidamente.

DINAMARCA PIDE DISCULPAS A LOS MILES DE MUJERES INUIT FORZADAS A USAR MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS EN GROENLANDIA

El País, 27/08/2025

[Otra muestra del respeto a los derechos humanos en el norte imperial.]



“No podemos cambiar lo que ha ocurrido. Pero sí asumir la responsabilidad”, declara la primera ministra danesa sobre los abusos cometidos hace décadas

Dinamarca ha pedido disculpas públicamente este miércoles a las mujeres groenlandesas que fueron forzadas, hace décadas, a utilizar métodos anticonceptivos —a menudo sin su consentimiento y sin siquiera ser conscientes de ello— como parte de una campaña estatal para controlar la natalidad entre la población indígena de la isla ártica. “No podemos cambiar lo que ha ocurrido. Pero sí podemos asumir la responsabilidad. Por eso, en nombre de Dinamarca, quiero decir: Lo siento”, ha declarado la primera ministra Mette Frederiksen, en medio de los esfuerzos de Copenhague por reparar las relaciones con Groenlandia —territorio autónomo del Reino de Dinamarca— y contrarrestar el interés de Estados Unidos en anexionarse la gigantesca isla.

“Reconocemos que este caso ha sido origen de ira y pena para muchos groenlandeses y muchas familias en Groenlandia. Y, naturalmente, ha influido en la forma de percibir a Dinamarca y a la Mancomunidad del Reino (que incluye también a las Islas Feroe)”, ha subrayado la socialdemócrata Frederiksen en un comunicado. “Perdón a las niñas y mujeres que han sido objeto de discriminación sistemática por ser groenlandesas, por haber sufrido daños físicos y psíquicos, por haberles fallado”, ha añadido, extendiendo las disculpas a otros “capítulos oscuros” del trato proporcionado a los groenlandeses.

La radiotelevisión pública danesa reveló en 2022 que al menos 4.500 mujeres y adolescentes fueron sometidas a la implantación de dispositivos intrauterinos desde la década de 1960 hasta 1991, cuando Groenlandia asumió las competencias en materia de sanidad. La iniciativa obedecía a una campaña estatal de planificación familiar en un territorio que, en 1953, dejó de ser una colonia danesa y que obtuvo su autonomía en 2009.

Unas 150 mujeres groenlandesas demandaron al Estado el año pasado, alegando que se les colocó un dispositivo intrauterino sin su consentimiento y exigiendo una indemnización. Dinamarca aún no ha ofrecido ninguna compensación, argumentando que sigue en curso una investigación sobre el asunto, cuyos resultados se prevé que se publiquen el próximo mes.

El Gobierno groenlandés también ha abierto otras pesquisas paralelas sobre los abusos sufridos por mujeres inuit, y ha reservado ya 4,5 millones de coronas danesas (unos 600.000 euros) para el pago de posibles indemnizaciones.

Frederiksen ya pidió perdón en marzo de 2022 a seis inuit durante una ceremonia en Copenhague, por un experimento social llevado a cabo en los años cincuenta, en el que un grupo de niños fue trasladado a Dinamarca para ser educado por familias danesas, con el objetivo de que regresaran a la isla ártica convertidos en una especie de élite groenlandesa.

En paralelo, también este miércoles, Dinamarca convocó al principal diplomático estadounidense en Copenhague para exigir explicaciones por las supuestas “operaciones de influencia” llevadas a cabo en la isla por personas vinculadas a la Administración de Donald Trump. Los servicios de inteligencia daneses apuntan a que Groenlandia es objeto de campañas para provocar disensiones con Copenhague y agitar el movimiento secesionista. El presidente estadounidense ha manifestado reiteradamente su interés en hacerse con el control de Groenlandia, y ha acusado a Copenhague de maltratar a la población indígena y de descuidar la inversión en defensa para la isla ártica, un territorio de enorme valor geoestratégico y muy rico en recursos naturales.

jueves, 4 de septiembre de 2025

¿POR QUÉ EL CRECIENTE FÉRTIL DEJÓ DE SER FÉRTIL Y SE CONVIRTIÓ EN UN DESIERTO?

Abel G.M.

National Geographic, 25/06/2025

[De esto se habla poco en los libros de historia escolares no vaya a ser que los estudiantes aprendan que los grandes cambios climáticos son de carácter natural y no los provocan las fábricas chinas.]

La región que recibió el título de “cuna de la civilización” es hoy un enorme desierto, y eso se debe en buena parte a razones que escapan del control humano.

En nuestras primeras clases de historia en la escuela, todos oímos hablar del Creciente Fértil o Media Luna Fértil: las llanuras situadas en el Levante Mediterráneo y el norte de África, bañadas por los grandes ríos Tigris, Éufrates y Nilo. Una tierra exuberante, donde nacieron la agricultura y las primeras grandes ciudades. Pero si miramos cualquier mapa satelital, nos damos cuenta enseguida que hoy gran parte de esa región es semiárida o desértica.

¿Parece extraño, verdad? ¿Qué tiene eso de fértil? Bueno, ahora no, pero hace miles de años aquella vasta región era, efectivamente, un vergel. Algunos estudiosos de los mitos y culturas antiguas ven en ese cambio tan drástico el origen del mito de la expulsión del Paraíso, presente en la Biblia y otros relatos antiguos. ¿Pero cómo pasó del paraíso agrícola a un paisaje seco y hostil? La razón es tan curiosa como inevitable: el movimiento de nuestro planeta.

De paraíso a desierto

Hace unos 5.000 o 6.000 años, cambios casi imperceptibles en la orientación de la Tierra hicieron que el eje terrestre se enderezara ligeramente y que su órbita se volviera menos excéntrica. Este fenómeno se debió a los llamados ciclos de Milankovitch, que afectan al movimiento de nuestro planeta en periodos de decenas o incluso cientos de miles de años. Estos cambios influyen en cuánta radiación solar recibe nuestro planeta en distintas regiones, lo que determina el clima a gran escala, provocando por ejemplo el inicio y fin de las eras glaciales.

El resultado en este caso fue que los veranos en el hemisferio norte fueron menos calurosos y, como consecuencia, se produjo una reducción de las lluvias que regaban el norte de África el Levante mediterráneo, ya que había menos vapor de agua en la atmósfera. El impacto en el Creciente Fértil fue progresivo: el Sáhara, que había sido una inmensa sabana, se convirtió en un desierto, los bosques retrocedieron y los suelos empezaron a perder su fertilidad.

En honor a la verdad, este fenómeno no fue el único responsable. Las sociedades antiguas, al construir canales de irrigación, consiguieron mejorar las cosechas, pero también provocaron efectos perjudiciales a largo plazo. Al inundar excesivamente los campos en un entorno ya seco, empezaron a aparecer costras salinas en el suelo, que perjudicaban la absorción del agua y la nutrición de las plantas. Mientras la agricultura permitía el crecimiento de grandes civilizaciones, la tierra estaba envejeciendo silenciosamente.

La era de los imperios

El deterioro se aceleró con el paso de los siglos, especialmente cuando imperios como el neobabilónico o el asirio se expandieron: la deforestación, la agricultura y el pastoreo excesivo acrecentaron la erosión y la erosión. Generación a generación, el paisaje cambió de manera lenta pero constante para las generaciones que vivían en el antaño Creciente Fértil, y fue de la mano del auge y caída de los imperios.

Algunas culturas supieron reaccionar a tiempo, pero otras se quedaron en el camino. Mientras las primeras culturas de Mesopotamia se desmoronaban y surgían otras en su lugar, civilizaciones como la egipcia sobrevivieron utilizando sus conocimientos técnicos para adaptarse a la nueva situación. Las sociedades descubrieron nuevas formas de subsistir usando el agua disponible, cambiando cultivos y desarrollando nuevos métodos de irrigación.

Hoy, el Creciente Fértil sigue siendo el hogar de millones de personas, pero su capacidad productiva es mucho menor que hace milenios. Su historia nos enseña que incluso las grandes civilizaciones están a merced de eventos cósmicos, y de hecho hay registros a lo largo de la historia reciente de “pequeñas edades del hielo” que han puesto en jaque a sociedades en teoría mucho más preparadas que las antiguas. Seguimos estando a merced de la tierra, y de la Tierra.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

“LOS MAPAS NO SON DIBUJOS INOCENTES”: ÁFRICA EXIGE UN CAMBIO EN LA CARTOGRAFÍA QUE MUESTRE EL TAMAÑO REAL DEL CONTINENTE

Silvia Laboreo Longás

Nacho Catalán (gráficos)

El País, 20/08/2025

La Unión Africana impulsa el fin de la distorsión del planisferio Mercator, el clásico, y busca sustituirlo por proyecciones más acordes con las dimensiones reales

“Un mapa no es solo una herramienta técnica, sino un símbolo, y los símbolos importan. Para nosotros, corregir el mapa también significa corregir la narrativa global sobre África”, dice Fara Ndiaye, cofundadora y directora ejecutiva adjunta de Speak Up Africa, una de las organizaciones detrás de Correct The Map. La Unión Africana (UA) acaba de respaldar esta iniciativa, que busca que gobiernos, organizaciones internacionales y educativas dejen de usar el mapamundi de Mercator en favor de otro que muestre con mayor precisión el tamaño de África, que aparece empequeñecida en el tradicional.

“Podría parecer solo un mapa, pero en realidad no lo es”, declaró a la agencia Reuters la vicepresidenta de la Comisión de la UA, Selma Malika Haddadi, quien afirmó que el Mercator fomentaba la falsa impresión de que África era “marginal”, a pesar de ser el segundo continente más grande del mundo en superficie.

Ndiaye opina que este respaldo es un hito histórico y manda una señal política muy poderosa. “Es la primera vez que una institución panafricana toma una posición clara sobre la representación visual de África”, explica en una videollamada con EL PAÍS, y añade que este apoyo transforma lo que inicialmente era “una demanda cultural y cívica en una política continental dirigida al mundo entero”.

Para Carlos Lopes, profesor de la Universidad de Ciudad del Cabo y colaborador de Africa No Filter, la otra organización detrás de la iniciativa, este apoyo es “una señal de que África se niega a seguir siendo una nota al pie en su propia historia”. El académico cree, en un intercambio de correos, que no se trata solo de un debate cartográfico, sino de “dignidad, educación e incluso de diplomacia”. “Al fin y al cabo, si tu casa siempre apareciera diminuta en Google Maps, acabarías queriendo que lo corrigieran”, añade.

Aunque estas críticas al mapa de Mercator no son nuevas, la campaña ha reavivado el debate en un momento de ruptura poscolonial y de reafirmación de la identidad africana. Lopes cree que la persistencia de estas distorsiones tiene que ver con el hecho de que, “una vez que una visión del mundo se arraiga, se vuelve muy cómoda”. Sin embargo, cree que “los mapas no son dibujos inocentes”, sino que moldean cómo nos vemos a nosotros mismos y a los demás: “Si África aparece más pequeña de lo que es [en relación con los otros continentes], también lo hace su peso en la imaginación de los ciudadanos y los responsables de la toma de decisiones. Corregir el mapa no es vanidad: es reclamar la realidad”.

“Los mapas incorrectos socavan la capacidad de acción”

En 1569, el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator consideró que hacía falta un nuevo mapa para la navegación, ya que, al ser la Tierra esférica, si trazabas una línea recta en un mapa para ir, por ejemplo, de Sevilla a Cuba, te desviabas, explica el historiador británico Jerry Brotton, autor del libro Historia del Mundo en 12 mapas.

Su solución fue una proyección que inevitablemente distorsiona: cuanto más al norte o al sur, mayor es la distorsión. “No estaba minimizando deliberadamente el tamaño de África”, cuenta Brotton, que añade que lo hizo para ayudar a la navegación este-oeste.

“Cuando miras zonas polares como Siberia, el norte de Canadá o Groenlandia, estas aparecen muy ampliadas. Les digo a mis alumnos que comparen el tamaño de Groenlandia y África. En la proyección de Mercator, las dos masas continentales parecen del mismo tamaño. Sin embargo, en realidad, Groenlandia es 14 veces más pequeña”, ejemplifica el cartógrafo Bernhard Jenny, profesor de la Universidad de Monash y cocreador de la proyección Equal Earth.

“Este es el mapa que hemos visto principalmente desde el siglo XVI. Pero creo que es importante decir que tenía un propósito específico, la navegación marítima, no representar los continentes de forma equitativa. El mundo ha evolucionado enormemente en los últimos siglos. Y es importante que nos aseguremos de actualizar las herramientas para que reflejen la realidad”, explica Ndiaye.

“Los niños aprenden a partir de estos mapas. Crecen pensando que África tiene un tamaño modesto cuando, en realidad, es gigantesca: más grande que EE UU, China, India, Japón y gran parte de Europa combinados. La percepción se traduce en confianza, y la confianza en acción. Así que sí, los mapas incorrectos socavan la capacidad de acción”, incide Lopes.

“También sabemos que esta distorsión tiene consecuencias geopolíticas, ya que los mapas refuerzan la percepción de qué regiones son centrales y poderosas y cuáles periféricas”, dice Ndiaye. “Al adoptar estas representaciones justas en escuelas, medios de comunicación y organizaciones internacionales fuera de África, se contribuye a derribar estas jerarquías obsoletas y a promover un mundo más equilibrado”, añade.

La proyección de Mercator sigue utilizándose en empresas tecnológicas, instituciones y escuelas, aunque poco a poco van produciéndose cambios. En 2018, Google Maps la sustituyó en su versión de escritorio por un globo terráqueo en 3D, aunque los usuarios pueden volver a la Mercator si lo prefieren. En la app móvil sigue siendo la predeterminada. Instituciones como la NASA han utilizado proyecciones como Equal Earth para mapas climáticos y un portavoz del Banco Mundial confirmó a Reuters que ya usan Winkel-Tripel o Equal Earth para mapas estáticos y están eliminando gradualmente Mercator de los mapas web.

La campaña recomienda la proyección Equal Earth, creada en 2018 por Bernhard Jenny, Tom Patterson y Bojan Šavrič. “Nos preguntábamos: ‘¿Cómo es posible que la gente siga utilizando en serio esa proyección cartográfica [la de Mercator] para los mapas mundiales?’. Decidimos que teníamos que hacer algo”, recuerda Jenny. Con Equal Earth, sus creadores esperan ofrecer una alternativa a las proyecciones tradicionales y que la gente comprenda mejor cómo están formados los continentes.

Un debate global sobre la representación de África

La directora ejecutiva de Speak Up Africa considera que lo que está en juego no es solo un cambio de proporción en el mapamundi. “Mostrar a África con su tamaño real refuerza el orgullo y la confianza entre los africanos y especialmente entre la generación joven. Y por eso creo que también es importante que la primera audiencia de la campaña sean los africanos”, explica Ndiaye, que añade que el cambio debe de venir desde dentro del continente: “Cuando sepamos exactamente quiénes somos y lo que representamos en el mundo, eso facilitará nuestra relación con los demás”.

Sin embargo, enfatiza que corregir el mapa no solo es una cuestión africana, sino que esta construcción más precisa del mundo nos involucra a todos: “Cuando los no africanos crecen aprendiendo a partir de mapas distorsionados, desarrollan esa percepción equivocada de que África es más pequeña y menos significativa de lo que realmente es”.

Desde la campaña esperan que los ministerios de Educación africanos, especialmente tras el apoyo de la UA, adopten la proyección Equal Earth en los planes de estudio. También abogan para que los medios de comunicación africanos e internacionales usen mapas más precisos en sus publicaciones. Y quieren suscitar un debate mundial sobre cómo se representa a África en los sistemas educativos, en las narrativas y en el imaginario colectivo. Para Lopes, el cambio del tamaño “no borrará la desigualdad, pero ayudará a corregir un sesgo subconsciente. Un mapa más justo dice: el mundo es redondo, diverso y compartido”.

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