Monumento minero frente al capitolio
de Charleston, West Virginia
1. Origen del término “redneck”
El término “redneck” es una palabra de connotaciones despectivas que se usa abundantemente en EEUU para referirse a los individuos blancos de clase trabajadora de los estados del sureste del país. Estos estados son concretamente los que están por debajo de la línea Mason-Dixon, que ha separado tradicionalmente el norte industrial del sur agrícola. La palabra suele ser sinónimo de paleto, ignorante y reaccionario. Su origen, sin embargo, no está del todo claro y, de hecho, hay dos versiones. La más extendida, y también la más inocua, es que los “rednecks” al ser campesinos de origen británico y, por tanto, de piel muy clara, tenían el “cuello rojo” (esa es la traducción literal de la expresión inglesa) de exponerse al sol. La otra, menos conocida, tiene que ver con el pañuelo rojo que lucían en el cuello los mineros de los Montes Apalaches (que recorren la zona de norte a sur) cuando se enfrentaban en sus conflictos laborales a la burguesía norteamericana y a sus secuaces. Y aquí surge la pregunta: ¿cómo es posible que unos individuos con tal fama de reaccionarios se enfrentaran a la autoridad? Respuesta: porque la mala fama de los “rednecks” se basa en análisis superficiales y prejuiciosos que soslayan el hecho fundamental de la lucha de clases.
2. Los antecedentes de los “redneck”
Los “rednecks” tienen su origen étnico en los llamados Scotch-Irish. Estos escoceses irlandeses eran gente oriunda de las “lowlands” (tierras bajas) de Escocia, especialmente de Glasgow y alrededores, a los que el rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, en el siglo XVIII, ofreció tierra en el Ulster (Irlanda del Norte) para acabar con las disputas entre ingleses y escoceses en la frontera entre ambas regiones del Reino Unido. Estos escoceses que se asentaron en el Ulster eran protestantes presbiterianos, una suerte de calvinistas a la escocesa seguidores del reformador John Knox, por lo que muy pronto chocaron con la población nativa irlandesa de fe católica. Todo ello, unido a las malas cosechas producidas por el enfriamiento del clima y la sequía (a finales del siglo XVII Europa entra en una pequeña edad de hielo [1]), motivaron que los problemáticos Scoth-Irish emigraran a las colonias americanas.
Así, este grupo étnico procedente de las Islas Británicas se asentó mayoritariamente en los Montes Apalaches: Esta zona era la frontera entre las 13 colonias y el territorio dominado por los indígenas y por otras potencias imperiales europeas en el continente americano, como Francia. Siendo unos tipos rudos y pendencieros, ocuparon el lugar que el resto de colonos no quería ocupar, la frontera, un territorio en conflicto permanente. Además, era un terreno escarpado, desconectado de las ciudades y cubierto de bruma y bosque, lo que acentuó el carácter individualista de estos colonos. Allí desarrollaron una peculiar manera de hablar (aunque ya el acento originario del Ulster era suficientemente fuerte) y un estilo de vida marcado por la rigurosa ética del trabajo calvinista, pero también por su amor por la música [2] y el whisky.
Desde el principio, los habitantes blancos de los Apalaches fueron un incordio para el poder colonial británico. Aparte de ser poco respetuosos de la ley, hacían incursiones al otro lado de los mencionados montes, en los territorios de los actuales estados de Kentucky y Tennessee, que eran en esa época eran posesiones francesas. Esto indisponía a la corona inglesa con Francia. Todo esto motivó que, en 1776, cuando las colonias americanas declararon su independencia de la metrópolis, estos montañeses lucharan del lado del bando independentista. De hecho, en la zona de los Apalaches, conociendo el carácter belicoso de los Scotch-Irish, los lealistas apenas se atrevieron a levantarse en armas.
3. Los “minutemen” y la Rebelión del Whisky
Una vez estalló la Guerra de la Independencia norteamericana, los Scotch-Irish fueron una pieza clave para la victoria frente a los ingleses. Estos constituyeron una de las facciones guerrilleras (llamadas “minutemen”) que más bajas causó al enemigo. Entrenados en sus refriegas con los indígenas, los combatientes de los Apalaches habían aprendido a emboscar a las fuerzas regulares en las laderas brumosas de lugares como las Smoky Mountains (Carolina del Norte), desde donde destrozaron al ejército colonial británico. Esto los llevó a ser apodados por uno de los más reputados oficiales británicos de la época, el coronel Patrick Ferguson, los “white barbarians” (bárbaros blancos). Ferguson, por cierto, acabó muerto en una emboscada de los Scotch-Irish en la batalla de Kings Mountain, en Carolina del Sur.
Tras la guerra, muchos de los combatientes recibieron tierras como premio a su contribución en el conflicto armado y se establecieron como granjeros en ellas. Una de las zonas que más prosperó era la poco habitada zona de los Apalaches. Pero pronto empezaron a chocar con el nuevo poder, el gobierno federal de los EEUU dirigido por George Washington. Este, viendo que el país estaba en bancarrota tras el esfuerzo bélico, se sacó de la chistera un impuesto que gravaba fuertemente la fabricación y distribución de whisky. Esta bebida, por una parte, era muy popular entre los descendientes de irlandeses y escoceses, quienes la consideraban parte de su cultura y, por otra, servía para dar salida al exceso de grano de las buenas cosechas, así como para redondear los ingresos de las granjas. Además, el impuesto era de carácter regresivo y pagaban más los pequeños productores. Peor aún, el impopular impuesto recordaba demasiado a las abusivas tasas de la época colonial; justamente fueron los excesivos impuestos los que provocaron la guerra contra Inglaterra con la insurrección del Boston Tea Party. Por todo ello, no era infrecuente que los recaudadores de impuestos del gobierno federal acabaran molidos a palos o incluso rociados con brea y emplumados por los rudos montañeses, que ya en esa época se ocultaban en los bosques para hacer whisky clandestinamente en noches de luna llena. De ahí que al whisky de esa zona montañosa de EEUU se le llame “moonshine” (luz de luna) y a los destiladores ilegales “moonshiners”.
Escena de la Rebelión del Whisky con el recaudador embadurnado de brea y plumas
Así las cosas, en 1791, en el oeste de Pensilvania, estalló la llamada “Whiskey Rebellion” contra el gobierno de George Washington. Para aplastarla, el primer presidente norteamericano se tuvo que emplear a fondo, usando una cantidad de tropas similar a la que había combatido contra los ingleses. El resultado fue una derrota de los “moonshiners” tras cuatro años de rebelión. Todo esto no dejaba de ser irónico: George Washington acabó aplastando a las facciones que más habían hecho por la independencia americana que le llevó al poder. Esto dejó un gran poso de resentimiento contra el gobierno federal en esta zona del país.
4. Los paletos se vuelven rojos
Así las cosas, en 1791, en el oeste de Pensilvania, estalló la llamada “Whiskey Rebellion” contra el gobierno de George Washington. Para aplastarla, el primer presidente norteamericano se tuvo que emplear a fondo, usando una cantidad de tropas similar a la que había combatido contra los ingleses. El resultado fue una derrota de los “moonshiners” tras cuatro años de rebelión. Todo esto no dejaba de ser irónico: George Washington acabó aplastando a las facciones que más habían hecho por la independencia americana que le llevó al poder. Esto dejó un gran poso de resentimiento contra el gobierno federal en esta zona del país.
Durante la Guerra Secesión americana los “rednecks”, siendo sureños y estando resentidos con el gobierno federal desde la Rebelión del Whisky, lucharon mayoritariamente en favor de la Confederación. No obstante, los sureños de extracción social más baja, sin grandes cantidades de tierra en su poder y, por tanto, sin esclavos que trabajaran para ellos, pronto decidieron que aquella no era su guerra. Así se dieron no pocos casos de zonas en las que los campesinos blancos pobres no acudieron a filas confederadas e, incluso, se enfrentaron al ejército del sur llegando a declarar la independencia de sus territorios. Este fue el caso del Condado de Jones, en el estado de Mississippi, donde un grupo de rebeldes declaró ilegal la esclavitud e incluso promovieron las uniones interraciales. Además, acogieron y protegieron a esclavos que huían. Este grupo estaba liderado por Newton Knight, quien, a pesar de ser descendiente de dueños de esclavos con raíces en los Apalaches, desertó del ejército confederado y se casó con una antigua esclava negra, Rachel Knight [3]. Estos acontecimientos no se pueden explicar con los típicos clichés identitarios que adjudican a los blancos del sur indefectiblemente el rol de racistas y reaccionarios, pero sí si aplicamos una perspectiva de clases: los blancos pobres sentían que tenían más en común con los negros en tanto que eran ambos parte de “los de abajo.” Por tanto, la guerra dividió a los “rednecks”; unos se unieron al Ejército de la Unión, en cambio, otros se alistaron en el Ejército Confederado. Ese conflicto estuvo en el origen de muchas trifulcas (“feuds”, en inglés) entre familias de los Apalaches, especialmente la legendaria disputa familiar entre los Hatfield de West Virginia y los McCoy de Kentucky [4].
Rachel y Newton Knight
Pero si hubo
un momento álgido de las contradicciones entre clases sociales en esta zona de
Estados Unidos fue durante el periodo 1890-1930, en lo que se dio en llamar las
Guerras del Carbón. Y es que la zona de los Montes Apalaches fue (y sigue
siendo, aunque ahora apenas se explote) una de las zonas más ricas en carbón de
los Estados Unidos. De hecho, esta área proporcionó la cantidad necesaria de
recursos energéticos para llevar a cabo la revolución industrial
estadounidense. En otras palabras, la zona de “Appalachia” (así se le llama al
otro lado del charco) es a EEUU lo que el Donbass ucraniano fue a la URSS. Así,
los estados de West Virginia y Kentucky extraían el carbón que hacía funcionar
las grandes fábricas de metal de Pensilvania, especialmente en el área de Pittsburgh
(donde se llevó a cabo la huelga de Homestead, en la que tomaron parte los
anarquistas Emma Goldman y Alexander Berkman.) Pronto, las malas condiciones
laborales que sufrían los mineros los llevaron a asociarse en sindicatos. Fue
entonces cuando las compañías mineras combatieron con mano dura la afiliación
sindical, usando a todo tipo de paramilitares y matones, como la famosa agencia
Pinkerton de detectives, que también se empleó a fondo en la citada huelga del
metal de Homestead. Y también fue entonces cuando los mineros, con su
característico pañuelo rojo al cuello, se levantaron declarando algunas de las
huelgas más duras de la historia de la clase obrera norteamericana.
Mother Jones arengando a las masas en
Montgomery (West Virginia) en 1912
Una de las
primeras huelgas fue la de Paint Creek y Cabin Creek, en el Condado de Kanawha
(West Virginia) en 1912. Paint Creek y Cabin Creek eran dos ríos que bañaban la
zona minera. Liderados por el sindicato minero United Mine Workers (UMW), los
huelguistas pedían algo tan básico como que se les reconociera el derecho a
estar sindicados. La huelga duró desde el mes de abril hasta casi el de agosto,
pero ya en mayo los matones de la agencia de detectives Baldwin-Felts
reventaron la huelga trayendo a esquiroles. Las palizas, secuestros, tiroteos y
demás sucesos violentos se hicieron habituales. En junio llegó desde Tennessee
una sindicalista de origen irlandés, que había perdido a su marido e hijo en
una epidemia de fiebre amarilla hacía años. Era Mary Harris Jones, más conocida
como Mother Jones, una auténtica heroína de la clase obrera norteamericana.
Jones organizó una marcha de 3.000 mineros hasta el capitolio de Charleston, la
capital del estado. Poco después, acudieron a la llamada de Mother Jones otros
5.000 mineros desde otros puntos del estado, ante lo cual el gobernador William
E. Glasscock declaró la ley marcial. Seguidamente, se prohibió el derecho de
reunión y se empezó a juzgar a los líderes sindicales en tribunales militares.
Mientras tanto Mother Jones y Sarah Blizzard, apodada a su vez Mother Blizzard
por ser madre del líder minero Bill Blizzard, cuidaban de las familias de los
mineros, que pronto empezaron a pasar hambre y caer enfermas. Ambas, por otra
parte, organizaron la Marcha de los Paraguas, una manifestación de mujeres de
mineros cuyo rasgo distintivo era que portaban un paraguas. Finalmente, Mother
Jones fue apresada, juzgada por un tribunal militar al que ella nunca reconoció
y condenada a 20 años de cárcel en la penitenciaría del estado, donde acabó enfermando
gravemente de neumonía.
El clima de violencia se calmó con el nombramiento del nuevo gobernador del estado, Henry D. Hatfield, sobrino de Anse Hatfield, el patriarca del clan que inició la trifulca con los McCoy de Kentucky. Hatfield tenía más mano izquierda que su antecesor y lo primero que hizo fue trasladar a Mother Jones a un hospital y luego conmutar la disparatada sentencia de 20 años de cárcel por unos meses de arresto domiciliario. Además, el nuevo gobernador medió entre la empresa y los mineros por lo que vieron aceptados algunos de los puntos de sus reivindicaciones y acabaron por firmar el llamado Contrato Hatfield. Era eso o ser deportados a otro estado. En total, alrededor de 50 personas murieron en los enfrentamientos armados entre sindicalistas y matones a sueldo de la empresa. Pero no murieron en vano. Tras la paz, el senado de los EEUU abrió una investigación sobre las condiciones laborales en las minas de los Apalaches, y también en las del Mid West y Colorado, otros dos focos calientes donde también había habido encarnizados enfrentamientos entre mineros y matones de la patronal, con los Pinkerton a la cabeza. Por otra parte, la prensa se vio expuesta como colaboradora de la patronal y sus sicarios. Así, el dibujante socialista Art Young hizo una caricatura muy explícita de cómo Associated Press envenenaba la información sobre las huelgas para poner al gran público en contra del sindicalismo y a favor del pistolerismo empresarial usando el “prejuicio”, “datos suprimidos”, “difamaciones” y el “odio a las organizaciones obreras.” Y es que uno de los representantes locales de AP era “casualmente” miembro de los tribunales militares que juzgaron a los huelguistas. Como vemos, no ha cambiado nada ya que AP, esa agencia tan “modélica” para nuestros “democráticos” medios corporativos, sigue haciendo básicamente lo mismo.
Otro incidente sangriento fue la Batalla de Matewan, ocurrido en el condado de Mingo (West Virginia) en mayo del 1920. Todo empezó cuando unas familias del campamento minero de Matewan fueron desalojadas por la fuerza por los sicarios de Baldwin-Felts, a sueldo de la compañía minera. Era práctica habitual que la compañía mandara a sus sicarios desalojar a las familias de los mineros que se sabía o sospechaba que estaban afiliados a un sindicato. Pero esta vez los desalojos motivaron que el jefe de la policía de la ciudad, Sid Hatfield (otro miembro del clan de los Hatfield y simpatizante del sindicato minero) acudiera a detener a los pistoleros de la empresa para hacer cumplir la ley. Sin embargo, los sicarios no solo se resistieron, sino que intentaron a su vez detener a Hatfield presentando una orden de detención falsa contra él. A la disputa se unió el alcalde de la localidad para mediar y calmar los ánimos. Por otra parte, un grupo de mineros acudieron a proteger a Hatfield. Al parecer, el detonante de la batalla campal fue que Albert Felts, uno de los jefes de la agencia de pistoleros, abrió fuego con una pistola que llevaba oculta en un bolsillo matando a un minero que estaba desarmado. Al instante, el jefe de los matones fue abatido por Sid Hatfield, que resultó herido en un hombro, y a partir de ahí todo se desarrolló como una escena de tiros de un western. El balance fue muy negativo para los pistoleros de la patronal, quienes sufrieron siete bajas (entre ellos uno de los jefes) frente a dos bajas en el bando de los mineros. El alcalde, por cierto, resultó herido y murió posteriormente en un hospital. Tras el sangriento incidente la imagen de la compañía minera y de la de la agencia de detectives se vieron enturbiadas mientras que los mineros fueron considerados unos héroes. Y a partir de ahí, los mineros consiguieron un ambiente más favorable a sus reivindicaciones.
Associated Press, caricaturizada por Art Young
Pero
si hay un episodio recordado de las Guerras del Carbón ese es la Batalla de la Montaña
de Blair. Este tuvo lugar en el verano de 1921 en el Logan County, en el sur de
West Virginia, y el trasfondo es parecido al de Paint Creek y Cabin Creek: la
lucha de los mineros porque se les permitiera sindicarse. La compañía minera
seguía sin respetar el derecho a sindicación de los mineros, despidiendo a los
que lo hacían y trayendo de otras partes a mineros no sindicados para hacerlos
trabajar como esquiroles. Pero los sindicatos mineros llevaron a cabo una
campaña de sindicación masiva arengada por la incombustible Mother Jones, que
por entonces contaba con 83 años de edad. La patronal minera, que estaba
resentida contra Sid Hatfield, sobre todo cuando fue absuelto por la muerte de
los matones de la empresa de detectives en Matewan, pagó a otros pistoleros
para que lo mataran a tiros. Sid Hatfield era un héroe para los mineros así que
su asesinato contribuyó a caldear los ánimos de los mineros del UMW. Así, el 7
de agosto de 1921 hubo una concentración de mineros en Charleston, la capital
del estado. Tras este acto los líderes del sindicato se reunieron con el
gobernador, a la sazón Ephraim Morgan, y le presentaron un documento con sus
reivindicaciones. Al rechazar este las reivindicaciones, los mineros
organizaron una marcha hacia el condado de Mingo, donde había tenido lugar la
matanza de Matewan un año antes y donde la empresa no dejaba sindicarse a los
mineros; sin embargo, esto implicaba pasar por el condado de Logan a través de
la Montaña de Blair, donde había un sheriff, Don Chafin, que era absolutamente
hostil al sindicalismo. Mother Jones desaconsejó la acción para que no
ocurriera un baño de sangre, pero el 24 de agosto los mineros consiguieron
reunir un grupo de 13.000 trabajadores y se dirigieron al condado de Logan. Por
su parte, el sheriff Chafin había reunido una fuerza de 2.000 hombres armados a
sueldo de las compañías mineras y se habían apostado en la Montaña de Blair.
Estos, a pesar de ser menos numerosos, ocupaban una posición ventajosa al estar
en alto y estaba mucho mejor pertrechados que los mineros. Además, habían
alquilado aviones para poder atacar los asentamientos mineros desde el aire con
armamento sobrante de la primera guerra mundial como gas mostaza y bombas. Por
otra parte, el gobernador Morgan había movilizado a la Guardia Nacional para aplastar
a los mineros. Y por si fuera esto poco, el presidente de la nación, Warren G.
Harding, envió tropas federales, en total unos efectivos de 27.000 soldados.
“West
Virginia: el mismo alineamiento de siempre.”
El
presidente, el industrial y el ejército disparando al minero.
Las primeras
acciones armadas empezaron a finales de agosto. Los mineros se emplearon a
fondo para romper las líneas enemigas y llegar al condado de Mingo. Incluso
usaron ametralladoras, algo muy avanzado para aquella época. Aquí habría que
tener en cuenta que alguno de los mineros eran veteranos de la Primera Guerra
Mundial así que las fuerzas del sheriff Chafin se vieron desbordadas y tuvieron
que pedir refuerzos pronto. Así, el 2 de septiembre llegaron tropas del ejército
de los EEUU, donde algunos mineros aún tenían muchos ex compañeros de los
tiempos de la guerra. Fue entonces cuando los líderes del sindicato dieron la
orden de retirarse. Tras varios días de enfrentamientos armados murieron entre
50 y 100 mineros, 30 del bando de la patronal y la Guardia Nacional y 4
soldados del ejército americano. Muchos de los mineros que se retiraban
escondieron el armamento en los bosques para evitar el encarcelamiento. Había
sido el levantamiento obrero más grande y violento de la historia de los EE.UU.
Tras el suceso
casi 1.000 mineros fueron juzgados por traición y asesinato. Sin embargo, la
presión popular simpatizante de la lucha de los obreros motivó que la mayoría
fueran absueltos y que los pocos que fueron encarcelados no recibieran condenas
muy largas. Sin embargo, la violencia hizo caer las cifras de afiliaciones al
UMW hasta que tras la Gran Depresión el sindicato se relanzó de nuevo y pudo
organizar a los mineros de los condados del sur de West Virginia, donde había
más resistencia al sindicalismo por la acción conjunta de las fuerzas
patronales y las autoridades.
Llegados a
este punto habría que aclarar que el “Redneck Army”, los mineros que tomaron
parte en las Guerras del Carbón, no estaban integrados solo por individuos
blancos descendientes de los Scotch-Irish. Junto a estos había un importante
colectivo de mineros afroamericanos, quienes lucharon codo con codo con sus
compañeros de piel más clara. Se cree que llegaron a ser hasta un tercio de la
plantilla en muchas explotaciones mineras. Los mineros negros contaban con el
precedente de John Henry, un antiguo esclavo que trabajó haciendo túneles en
las montañas de West Virginia y que aparece en el folklore de los Apalaches
como un auténtico héroe popular. Tanto Henry como los mineros negros cuentan
con diversas estatuas conmemorativas diseminadas por la geografía de los montes
Apalaches. Por otra parte, entre los mineros también había inmigrantes de otras
partes del mundo, especialmente de Europa, y, entre estos, había un nutrido
grupo de españoles de Andalucía, Asturias y Galicia, principalmente. Estos
canalizaron la solidaridad de los mineros de los Apalaches hacia el
levantamiento minero de Asturias en 1934 y hacia la Segunda República española.
También apoyaron la lucha contra el fascismo en nuestra Guerra Civil y
recogieron multitud de refugiados españoles republicanos tras el conflicto
armado [5].
Mineros blancos y negros trabajando
juntos en una mina de los Apalaches
5. Tras la tormenta
Con la
decadencia de la minería del carbón y la desindustrialización, la organización
minera perdió fuerza. Muchos de los habitantes de la zona de los Apalaches
emigraron a las grandes ciudades de la costa este o del Mid West, donde muchas
veces fueron discriminados por ser de zonas pobres o simplemente por su peculiar
acento. Esto motivó que en los años 60 muchos jóvenes “rednecks” emigrados a
grandes urbes como Chicago fundaran organizaciones contraculturales como los
Young Patriots, que recuperaron la bandera sureña, pero ya no como un símbolo
racista, sino todo lo contrario, como un símbolo del proletariado blanco, la “Poor
White Trash” (la “pobre basura blanca”) del sur contra la élite rica. Los
Patriots, siguiendo los pasos del Partido de los Panteras Negras (con quienes
mantuvieron importantes lazos de solidaridad), escribieron un manifiesto contra
el fascismo, el capitalismo y el imperialismo, y se opusieron a la intervención
norteamericana en Vietnam. Pero las drogas, las infiltraciones policiales, las
escisiones y la cooptación por parte de la pseudoizquierda manejada por el
Partido Demócrata impidieron que la Coalición Arcoiris (de la que los Panteras
Negras, los Young Patriots y otros grupos de izquierda eran integrantes)
convergiera en un movimiento unificado de clase que dejara atrás las
particularidades identitarias.
Reunión de Panteras Negras y Young
Patriots
Hoy día el
área de los Apalaches es una zona deprimida y desindustrializada que está a la
espera de que Trump materialice la promesa (incumplida en su primera
legislatura) de reabrir las minas de carbón. Sin duda por eso la zona se ha
volcado con Trump en las últimas elecciones a pesar de que estados como West
Virginia han tenido una larga tradición de votar a los demócratas (por lo
menos, hasta la legislatura de Bill Clinton.) Por otra parte, su decadencia se
ha visto agravada por la inundación de opiáceos que hicieron adictos a miles de
personas que no podían pagar la costosa cirugía de un país en el que la sanidad
es privada. Por último, la belleza natural de los Montes Apalaches se ha visto
amenazada por la práctica del fracking, una técnica de extracción de gas mucho
más agresiva que la minería tradicional que, paradójicamente, ha sido
especialmente impulsada por las administraciones demócratas, esas que tanto
hablan de la Agenda 2030 y del calentamiento global.
Apaleados,
detenidos, privados de libertad de sindicación, drogados, marginados e incluso
atacados por el ejército de su propio país, los “rednekcs” han acabado
convirtiéndose en una “etnia” más dentro de ese Estados Unidos corroído por la
locura identitaria del “wokismo.” Ya no son “blancos”, ni “caucásicos”, sino
“southerners”, o sea, “sureños”. Algo
parecido a los “irlandeses” en el Reino Unido, quienes, por lo menos hasta hace
poco, figuraban como una categoría racial distinta de la de “blanco” en los
formularios para demandar empleo. Todo esto demuestra que en la sociedad
capitalista moderna el color de la piel no es lo determinante sino la clase
social: un blanco pobre y, por ende,
susceptible de ser conflictivo, hay que segregarlo de la élite blanca. Por eso
una izquierda como la actual, obsesionada por las identidades, no puede ser más
que cómplice de este decadente capitalismo globalista que nos está arrastrando
al abismo.
Carl Rutherford,
minero de West Virginia y músico de bluegrass y country-blues
Notas:
[1] Especialmente frío fue el
invierno de 1739-40 donde las temperaturas rozaron en Irlanda los -20 ºC, en lo
que se dio en llamar The Great Frost (la Gran Helada), que derivó en la
hambruna de 1740-41. Previamente, en la primavera de 1740, había habido una
gran sequía, algo que va aparejado a los periodos de frío, justo al contrario
de lo que nos cuentan los calentólogos de los medios corporativos.
[2] Los Scotch-Irish llevaron el
folklore británico al continente americano donde pronto se mezcló con otras
influencias musicales. Se dice que estos británicos emigrados, aparte del
alambique para hacer whisky, llevaron el violín bajo el brazo. Allí, este
instrumento se mezcló con las guitarras de influencia hispana, las mandolinas
oriundas de Italia y los banjos de origen africano para inventar una síntesis
musical que se llamó “bluegrass”, el jazz de los blancos para algunos críticos y
uno de las fuentes del rock and roll. De hecho, Elvis Presley, que era un “redneck”
de Tennessee (aunque nacido en Mississippi), versionó “Blue Moon of Kentucky”,
himno bluegrass del gran mandolinista Bill Monroe.
[3] De este poco conocido
episodio de la Guerra Civil, Hollywood acabó por hacer una película
protagonizada por Mathew McConaughey (en el papel de Newton Knight), sin duda
para hacer propaganda de Black Lives Matter, y sus protectores del Partido Demócrata,
en contra de Trump y del Partido Republicano. Sin embargo, todo esto es absurdo
pues Newton Knight y sus partidarios se afiliaron precisamente al Partido
Republicano, que era el partido del presidente abolicionista Abraham Lincoln y,
por otra parte, el Partido Demócrata era el partido de los terratenientes
esclavistas del sur y acabaría incluso convirtiéndose en la tapadera del Ku
Klux Klan tras la Guerra Civil.
[4] Hay una miniserie norteamericana
que trata de la disputa entre estos dos clanes de rednecks titulada Hatfileds & McCoys.
(https://en.wikipedia.org/wiki/Hatfields_%26_McCoys_(miniseries))
[5] Recomendamos leer el artículo
“En las montañas. Spaniards in Southern West Virginia”, escrito por Thomas
Hidalgo, un descendiente de mineros andaluces emigrados de Sierra Morena a los
Apalaches.
(https://tracesofspainintheus.org/wp-content/uploads/2012/12/hidalgowestvirginia.pdf)
[6] En 2019, la BBC publicó un
artículo titulado “Crisis de los opioides en Estados Unidos: la ciudad de 3.000
habitantes que fue inundada con más 20 millones de pastillas para el dolor”, en
el que se informaba de que un pueblo minero de West Virginia (del conflictivo
Mingo County) había sido inundado de 2006 a 2016 con 20 millones de pastillas
para el dolor con contenido de opio. Se dice, asimismo, que una sola farmacia
de la localidad vendió 10 millones de píldoras. El pueblo de nombre Williamson,
pasó a ser apodado Pilliamson (de “pill”, “píldora”). He aquí el artículo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47682894
Bibliografía:
-“African American Coal Miners: Helen, WV”
https://www.nps.gov/neri/planyourvisit/african-american-coal-miners-helen-wv.htm
-“Battle of Blair Mountain”: https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Blair_Mountain
-“Coal Wars”: https://en.wikipedia.org/wiki/Coal_Wars
-“Flooded
with opioids, Appalachia is still trying to recover”
-“The Appalachians: The Scotch-Irish “
https://www.youtube.com/watch?v=DHOyYQ0Wm_I
-“The Pinkertons Have a Long, Dark History of
Targeting Workers” (https://www.teenvogue.com/story/who-were-the-pinkertons)
-“The Young Patriots Organization: Power to the
People”: https://yporc.org/ypointro/
-“The Young Patriots and the Fight for the
Working Class in Uptown”
https://beltmag.com/young-patriots-working-class-chicago/
-“West Virginia Mine Wars”:
https://www.nps.gov/articles/series.htm?id=C8B39227-C269-2EE9-F318CA6374FA310F








