miércoles, 4 de junio de 2025

LAS GUERRAS DEL CARBÓN: CUANDO LOS “REDNECKS” HICIERON HONOR A SU NOMBRE

[En todas las latitudes hay un sur. Estados Unidos, el hegemón de la época que nos ha tocado vivir, tiene un sur, pobre y marginado, en el que hay gente que lucha. Pero esto, obviamente, no le gusta al hegemón y lo silencia. Lo que sigue es un episodio de la historia de EE.UU. que la burguesía norteamericana no quiere que conozcas.]

Monumento minero frente al capitolio de Charleston, West Virginia

1. Origen del término “redneck”

    El término “redneck” es una palabra de connotaciones despectivas que se usa abundantemente en EEUU para referirse a los individuos blancos de clase trabajadora de los estados del sureste del país. Estos estados son concretamente los que están por debajo de la línea Mason-Dixon, que ha separado tradicionalmente el norte industrial del sur agrícola. La palabra suele ser sinónimo de paleto, ignorante y reaccionario. Su origen, sin embargo, no está del todo claro y, de hecho, hay dos versiones. La más extendida, y también la más inocua, es que los “rednecks” al ser campesinos de origen británico y, por tanto, de piel muy clara, tenían el “cuello rojo” (esa es la traducción literal de la expresión inglesa) de exponerse al sol. La otra, menos conocida, tiene que ver con el pañuelo rojo que lucían en el cuello los mineros de los Montes Apalaches (que recorren la zona de norte a sur) cuando se enfrentaban en sus conflictos laborales a la burguesía norteamericana y a sus secuaces. Y aquí surge la pregunta: ¿cómo es posible que unos individuos con tal fama de reaccionarios se enfrentaran a la autoridad? Respuesta: porque la mala fama de los “rednecks” se basa en análisis superficiales y prejuiciosos que soslayan el hecho fundamental de la lucha de clases.

2. Los antecedentes de los “redneck”

    Los “rednecks” tienen su origen étnico en los llamados Scotch-Irish. Estos escoceses irlandeses eran gente oriunda de las “lowlands” (tierras bajas) de Escocia, especialmente de Glasgow y alrededores, a los que el rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, en el siglo XVIII, ofreció tierra en el Ulster (Irlanda del Norte) para acabar con las disputas entre ingleses y escoceses en la frontera entre ambas regiones del Reino Unido. Estos escoceses que se asentaron en el Ulster eran protestantes presbiterianos, una suerte de calvinistas a la escocesa seguidores del reformador John Knox, por lo que muy pronto chocaron con la población nativa irlandesa de fe católica. Todo ello, unido a las malas cosechas producidas por el enfriamiento del clima y la sequía (a finales del siglo XVII Europa entra en una pequeña edad de hielo [1]), motivaron que los problemáticos Scoth-Irish emigraran a las colonias americanas.

       Así, este grupo étnico procedente de las Islas Británicas se asentó mayoritariamente en los Montes Apalaches: Esta zona era la frontera entre las 13 colonias y el territorio dominado por los indígenas y por otras potencias imperiales europeas en el continente americano, como Francia. Siendo unos tipos rudos y pendencieros, ocuparon el lugar que el resto de colonos no quería ocupar, la frontera, un territorio en conflicto permanente. Además, era un terreno escarpado, desconectado de las ciudades y cubierto de bruma y bosque, lo que acentuó el carácter individualista de estos colonos. Allí desarrollaron una peculiar manera de hablar (aunque ya el acento originario del Ulster era suficientemente fuerte) y un estilo de vida marcado por la rigurosa ética del trabajo calvinista, pero también por su amor por la música [2] y el whisky.

      Desde el principio, los habitantes blancos de los Apalaches fueron un incordio para el poder colonial británico. Aparte de ser poco respetuosos de la ley, hacían incursiones al otro lado de los mencionados montes, en los territorios de los actuales estados de Kentucky y Tennessee, que eran en esa época eran posesiones francesas. Esto indisponía a la corona inglesa con Francia. Todo esto motivó que, en 1776, cuando las colonias americanas declararon su independencia de la metrópolis, estos montañeses lucharan del lado del bando independentista. De hecho, en la zona de los Apalaches, conociendo el carácter belicoso de los Scotch-Irish, los lealistas apenas se atrevieron a levantarse en armas.

3. Los “minutemen” y la Rebelión del Whisky

      Una vez estalló la Guerra de la Independencia norteamericana, los Scotch-Irish fueron una pieza clave para la victoria frente a los ingleses. Estos constituyeron una de las facciones guerrilleras (llamadas “minutemen”) que más bajas causó al enemigo. Entrenados en sus refriegas con los indígenas, los combatientes de los Apalaches habían aprendido a emboscar a las fuerzas regulares en las laderas brumosas de lugares como las Smoky Mountains (Carolina del Norte), desde donde destrozaron al ejército colonial británico. Esto los llevó a ser apodados por uno de los más reputados oficiales británicos de la época, el coronel Patrick Ferguson, los “white barbarians” (bárbaros blancos). Ferguson, por cierto, acabó muerto en una emboscada de los Scotch-Irish en la batalla de Kings Mountain, en Carolina del Sur.

   Tras la guerra, muchos de los combatientes recibieron tierras como premio a su contribución en el conflicto armado y se establecieron como granjeros en ellas. Una de las zonas que más prosperó era la poco habitada zona de los Apalaches. Pero pronto empezaron a chocar con el nuevo poder, el gobierno federal de los EEUU dirigido por George Washington. Este, viendo que el país estaba en bancarrota tras el esfuerzo bélico, se sacó de la chistera un impuesto que gravaba fuertemente la fabricación y distribución de whisky. Esta bebida, por una parte, era muy popular entre los descendientes de irlandeses y escoceses, quienes la consideraban parte de su cultura y, por otra, servía para dar salida al exceso de grano de las buenas cosechas, así como para redondear los ingresos de las granjas. Además, el impuesto era de carácter regresivo y pagaban más los pequeños productores. Peor aún, el impopular impuesto recordaba demasiado a las abusivas tasas de la época colonial; justamente fueron los excesivos impuestos los que provocaron la guerra contra Inglaterra con la insurrección del Boston Tea Party. Por todo ello, no era infrecuente que los recaudadores de impuestos del gobierno federal acabaran molidos a palos o incluso rociados con brea y emplumados por los rudos montañeses, que ya en esa época se ocultaban en los bosques para hacer whisky clandestinamente en noches de luna llena. De ahí que al whisky de esa zona montañosa de EEUU se le llame “moonshine” (luz de luna) y a los destiladores ilegales “moonshiners”.

Escena de la Rebelión del Whisky con el recaudador embadurnado de brea y plumas

  Así las cosas, en 1791, en el oeste de Pensilvania, estalló la llamada “Whiskey Rebellion” contra el gobierno de George Washington. Para aplastarla, el primer presidente norteamericano se tuvo que emplear a fondo, usando una cantidad de tropas similar a la que había combatido contra los ingleses. El resultado fue una derrota de los “moonshiners” tras cuatro años de rebelión. Todo esto no dejaba de ser irónico: George Washington acabó aplastando a las facciones que más habían hecho por la independencia americana que le llevó al poder. Esto dejó un gran poso de resentimiento contra el gobierno federal en esta zona del país.

4. Los paletos se vuelven rojos

       Así las cosas, en 1791, en el oeste de Pensilvania, estalló la llamada “Whiskey Rebellion” contra el gobierno de George Washington. Para aplastarla, el primer presidente norteamericano se tuvo que emplear a fondo, usando una cantidad de tropas similar a la que había combatido contra los ingleses. El resultado fue una derrota de los “moonshiners” tras cuatro años de rebelión. Todo esto no dejaba de ser irónico: George Washington acabó aplastando a las facciones que más habían hecho por la independencia americana que le llevó al poder. Esto dejó un gran poso de resentimiento contra el gobierno federal en esta zona del país.

    Durante la Guerra Secesión americana los “rednecks”, siendo sureños y estando resentidos con el gobierno federal desde la Rebelión del Whisky, lucharon mayoritariamente en favor de la Confederación. No obstante, los sureños de extracción social más baja, sin grandes cantidades de tierra en su poder y, por tanto, sin esclavos que trabajaran para ellos, pronto decidieron que aquella no era su guerra. Así se dieron no pocos casos de zonas en las que los campesinos blancos pobres no acudieron a filas confederadas e, incluso, se enfrentaron al ejército del sur llegando a declarar la independencia de sus territorios.  Este fue el caso del Condado de Jones, en el estado de Mississippi, donde un grupo de rebeldes declaró ilegal la esclavitud e incluso promovieron las uniones interraciales. Además, acogieron y protegieron a esclavos que huían. Este grupo estaba liderado por Newton Knight, quien, a pesar de ser descendiente de dueños de esclavos con raíces en los Apalaches, desertó del ejército confederado y se casó con una antigua esclava negra, Rachel Knight [3]. Estos acontecimientos no se pueden explicar con los típicos clichés identitarios que adjudican a los blancos del sur indefectiblemente el rol de racistas y reaccionarios, pero sí si aplicamos una perspectiva de clases: los blancos pobres sentían que tenían más en común con los negros en tanto que eran ambos parte de “los de abajo.” Por tanto, la guerra dividió a los “rednecks”; unos se unieron al Ejército de la Unión, en cambio, otros se alistaron en el Ejército Confederado. Ese conflicto estuvo en el origen de muchas trifulcas (“feuds”, en inglés) entre familias de los Apalaches, especialmente la legendaria disputa familiar entre los Hatfield de West Virginia y los McCoy de Kentucky [4].

Rachel y Newton Knight

    Pero si hubo un momento álgido de las contradicciones entre clases sociales en esta zona de Estados Unidos fue durante el periodo 1890-1930, en lo que se dio en llamar las Guerras del Carbón. Y es que la zona de los Montes Apalaches fue (y sigue siendo, aunque ahora apenas se explote) una de las zonas más ricas en carbón de los Estados Unidos. De hecho, esta área proporcionó la cantidad necesaria de recursos energéticos para llevar a cabo la revolución industrial estadounidense. En otras palabras, la zona de “Appalachia” (así se le llama al otro lado del charco) es a EEUU lo que el Donbass ucraniano fue a la URSS. Así, los estados de West Virginia y Kentucky extraían el carbón que hacía funcionar las grandes fábricas de metal de Pensilvania, especialmente en el área de Pittsburgh (donde se llevó a cabo la huelga de Homestead, en la que tomaron parte los anarquistas Emma Goldman y Alexander Berkman.) Pronto, las malas condiciones laborales que sufrían los mineros los llevaron a asociarse en sindicatos. Fue entonces cuando las compañías mineras combatieron con mano dura la afiliación sindical, usando a todo tipo de paramilitares y matones, como la famosa agencia Pinkerton de detectives, que también se empleó a fondo en la citada huelga del metal de Homestead. Y también fue entonces cuando los mineros, con su característico pañuelo rojo al cuello, se levantaron declarando algunas de las huelgas más duras de la historia de la clase obrera norteamericana.

Mother Jones arengando a las masas en Montgomery (West Virginia) en 1912

Una de las primeras huelgas fue la de Paint Creek y Cabin Creek, en el Condado de Kanawha (West Virginia) en 1912. Paint Creek y Cabin Creek eran dos ríos que bañaban la zona minera. Liderados por el sindicato minero United Mine Workers (UMW), los huelguistas pedían algo tan básico como que se les reconociera el derecho a estar sindicados. La huelga duró desde el mes de abril hasta casi el de agosto, pero ya en mayo los matones de la agencia de detectives Baldwin-Felts reventaron la huelga trayendo a esquiroles. Las palizas, secuestros, tiroteos y demás sucesos violentos se hicieron habituales. En junio llegó desde Tennessee una sindicalista de origen irlandés, que había perdido a su marido e hijo en una epidemia de fiebre amarilla hacía años. Era Mary Harris Jones, más conocida como Mother Jones, una auténtica heroína de la clase obrera norteamericana. Jones organizó una marcha de 3.000 mineros hasta el capitolio de Charleston, la capital del estado. Poco después, acudieron a la llamada de Mother Jones otros 5.000 mineros desde otros puntos del estado, ante lo cual el gobernador William E. Glasscock declaró la ley marcial. Seguidamente, se prohibió el derecho de reunión y se empezó a juzgar a los líderes sindicales en tribunales militares. Mientras tanto Mother Jones y Sarah Blizzard, apodada a su vez Mother Blizzard por ser madre del líder minero Bill Blizzard, cuidaban de las familias de los mineros, que pronto empezaron a pasar hambre y caer enfermas. Ambas, por otra parte, organizaron la Marcha de los Paraguas, una manifestación de mujeres de mineros cuyo rasgo distintivo era que portaban un paraguas. Finalmente, Mother Jones fue apresada, juzgada por un tribunal militar al que ella nunca reconoció y condenada a 20 años de cárcel en la penitenciaría del estado, donde acabó enfermando gravemente de neumonía.

El clima de violencia se calmó con el nombramiento del nuevo gobernador del estado, Henry D. Hatfield, sobrino de Anse Hatfield, el patriarca del clan que inició la trifulca con los McCoy de Kentucky. Hatfield tenía más mano izquierda que su antecesor y lo primero que hizo fue trasladar a Mother Jones a un hospital y luego conmutar la disparatada sentencia de 20 años de cárcel por unos meses de arresto domiciliario. Además, el nuevo gobernador medió entre la empresa y los mineros por lo que vieron aceptados algunos de los puntos de sus reivindicaciones y acabaron por firmar el llamado Contrato Hatfield. Era eso o ser deportados a otro estado. En total, alrededor de 50 personas murieron en los enfrentamientos armados entre sindicalistas y matones a sueldo de la empresa. Pero no murieron en vano. Tras la paz, el senado de los EEUU abrió una investigación sobre las condiciones laborales en las minas de los Apalaches, y también en las del Mid West y Colorado, otros dos focos calientes donde también había habido encarnizados enfrentamientos entre mineros y matones de la patronal, con los Pinkerton a la cabeza. Por otra parte, la prensa se vio expuesta como colaboradora de la patronal y sus sicarios. Así, el dibujante socialista Art Young hizo una caricatura muy explícita de cómo Associated Press envenenaba la información sobre las huelgas para poner al gran público en contra del sindicalismo y a favor del pistolerismo empresarial usando el “prejuicio”, “datos suprimidos”, “difamaciones” y el “odio a las organizaciones obreras.” Y es que uno de los representantes locales de AP era “casualmente” miembro de los tribunales militares que juzgaron a los huelguistas. Como vemos, no ha cambiado nada ya que AP, esa agencia tan “modélica” para nuestros “democráticos” medios corporativos, sigue haciendo básicamente lo mismo.

Otro incidente sangriento fue la Batalla de Matewan, ocurrido en el condado de Mingo (West Virginia) en mayo del 1920. Todo empezó cuando unas familias del campamento minero de Matewan fueron desalojadas por la fuerza por los sicarios de Baldwin-Felts, a sueldo de la compañía minera. Era práctica habitual que la compañía mandara a sus sicarios desalojar a las familias de los mineros que se sabía o sospechaba que estaban afiliados a un sindicato. Pero esta vez los desalojos motivaron que el jefe de la policía de la ciudad, Sid Hatfield (otro miembro del clan de los Hatfield y simpatizante del sindicato minero) acudiera a detener a los pistoleros de la empresa para hacer cumplir la ley.  Sin embargo, los sicarios no solo se resistieron, sino que intentaron a su vez detener a Hatfield presentando una orden de detención falsa contra él. A la disputa se unió el alcalde de la localidad para mediar y calmar los ánimos. Por otra parte, un grupo de mineros acudieron a proteger a Hatfield. Al parecer, el detonante de la batalla campal fue que Albert Felts, uno de los jefes de la agencia de pistoleros, abrió fuego con una pistola que llevaba oculta en un bolsillo matando a un minero que estaba desarmado. Al instante, el jefe de los matones fue abatido por Sid Hatfield, que resultó herido en un hombro, y a partir de ahí todo se desarrolló como una escena de tiros de un western. El balance fue muy negativo para los pistoleros de la patronal, quienes sufrieron siete bajas (entre ellos uno de los jefes) frente a dos bajas en el bando de los mineros. El alcalde, por cierto, resultó herido y murió posteriormente en un hospital. Tras el sangriento incidente la imagen de la compañía minera y de la de la agencia de detectives se vieron enturbiadas mientras que los mineros fueron considerados unos héroes. Y a partir de ahí, los mineros consiguieron un ambiente más favorable a sus reivindicaciones.

Associated Press, caricaturizada por Art Young

      Pero si hay un episodio recordado de las Guerras del Carbón ese es la Batalla de la Montaña de Blair. Este tuvo lugar en el verano de 1921 en el Logan County, en el sur de West Virginia, y el trasfondo es parecido al de Paint Creek y Cabin Creek: la lucha de los mineros porque se les permitiera sindicarse. La compañía minera seguía sin respetar el derecho a sindicación de los mineros, despidiendo a los que lo hacían y trayendo de otras partes a mineros no sindicados para hacerlos trabajar como esquiroles. Pero los sindicatos mineros llevaron a cabo una campaña de sindicación masiva arengada por la incombustible Mother Jones, que por entonces contaba con 83 años de edad. La patronal minera, que estaba resentida contra Sid Hatfield, sobre todo cuando fue absuelto por la muerte de los matones de la empresa de detectives en Matewan, pagó a otros pistoleros para que lo mataran a tiros. Sid Hatfield era un héroe para los mineros así que su asesinato contribuyó a caldear los ánimos de los mineros del UMW. Así, el 7 de agosto de 1921 hubo una concentración de mineros en Charleston, la capital del estado. Tras este acto los líderes del sindicato se reunieron con el gobernador, a la sazón Ephraim Morgan, y le presentaron un documento con sus reivindicaciones. Al rechazar este las reivindicaciones, los mineros organizaron una marcha hacia el condado de Mingo, donde había tenido lugar la matanza de Matewan un año antes y donde la empresa no dejaba sindicarse a los mineros; sin embargo, esto implicaba pasar por el condado de Logan a través de la Montaña de Blair, donde había un sheriff, Don Chafin, que era absolutamente hostil al sindicalismo. Mother Jones desaconsejó la acción para que no ocurriera un baño de sangre, pero el 24 de agosto los mineros consiguieron reunir un grupo de 13.000 trabajadores y se dirigieron al condado de Logan. Por su parte, el sheriff Chafin había reunido una fuerza de 2.000 hombres armados a sueldo de las compañías mineras y se habían apostado en la Montaña de Blair. Estos, a pesar de ser menos numerosos, ocupaban una posición ventajosa al estar en alto y estaba mucho mejor pertrechados que los mineros. Además, habían alquilado aviones para poder atacar los asentamientos mineros desde el aire con armamento sobrante de la primera guerra mundial como gas mostaza y bombas. Por otra parte, el gobernador Morgan había movilizado a la Guardia Nacional para aplastar a los mineros. Y por si fuera esto poco, el presidente de la nación, Warren G. Harding, envió tropas federales, en total unos efectivos de 27.000 soldados.

“West Virginia: el mismo alineamiento de siempre.”
El presidente, el industrial y el ejército disparando al minero.

Las primeras acciones armadas empezaron a finales de agosto. Los mineros se emplearon a fondo para romper las líneas enemigas y llegar al condado de Mingo. Incluso usaron ametralladoras, algo muy avanzado para aquella época. Aquí habría que tener en cuenta que alguno de los mineros eran veteranos de la Primera Guerra Mundial así que las fuerzas del sheriff Chafin se vieron desbordadas y tuvieron que pedir refuerzos pronto. Así, el 2 de septiembre llegaron tropas del ejército de los EEUU, donde algunos mineros aún tenían muchos ex compañeros de los tiempos de la guerra. Fue entonces cuando los líderes del sindicato dieron la orden de retirarse. Tras varios días de enfrentamientos armados murieron entre 50 y 100 mineros, 30 del bando de la patronal y la Guardia Nacional y 4 soldados del ejército americano. Muchos de los mineros que se retiraban escondieron el armamento en los bosques para evitar el encarcelamiento. Había sido el levantamiento obrero más grande y violento de la historia de los EE.UU.

Tras el suceso casi 1.000 mineros fueron juzgados por traición y asesinato. Sin embargo, la presión popular simpatizante de la lucha de los obreros motivó que la mayoría fueran absueltos y que los pocos que fueron encarcelados no recibieran condenas muy largas. Sin embargo, la violencia hizo caer las cifras de afiliaciones al UMW hasta que tras la Gran Depresión el sindicato se relanzó de nuevo y pudo organizar a los mineros de los condados del sur de West Virginia, donde había más resistencia al sindicalismo por la acción conjunta de las fuerzas patronales y las autoridades.

Llegados a este punto habría que aclarar que el “Redneck Army”, los mineros que tomaron parte en las Guerras del Carbón, no estaban integrados solo por individuos blancos descendientes de los Scotch-Irish. Junto a estos había un importante colectivo de mineros afroamericanos, quienes lucharon codo con codo con sus compañeros de piel más clara. Se cree que llegaron a ser hasta un tercio de la plantilla en muchas explotaciones mineras. Los mineros negros contaban con el precedente de John Henry, un antiguo esclavo que trabajó haciendo túneles en las montañas de West Virginia y que aparece en el folklore de los Apalaches como un auténtico héroe popular. Tanto Henry como los mineros negros cuentan con diversas estatuas conmemorativas diseminadas por la geografía de los montes Apalaches. Por otra parte, entre los mineros también había inmigrantes de otras partes del mundo, especialmente de Europa, y, entre estos, había un nutrido grupo de españoles de Andalucía, Asturias y Galicia, principalmente. Estos canalizaron la solidaridad de los mineros de los Apalaches hacia el levantamiento minero de Asturias en 1934 y hacia la Segunda República española. También apoyaron la lucha contra el fascismo en nuestra Guerra Civil y recogieron multitud de refugiados españoles republicanos tras el conflicto armado [5].

Mineros blancos y negros trabajando juntos en una mina de los Apalaches

5. Tras la tormenta

Con la decadencia de la minería del carbón y la desindustrialización, la organización minera perdió fuerza. Muchos de los habitantes de la zona de los Apalaches emigraron a las grandes ciudades de la costa este o del Mid West, donde muchas veces fueron discriminados por ser de zonas pobres o simplemente por su peculiar acento. Esto motivó que en los años 60 muchos jóvenes “rednecks” emigrados a grandes urbes como Chicago fundaran organizaciones contraculturales como los Young Patriots, que recuperaron la bandera sureña, pero ya no como un símbolo racista, sino todo lo contrario, como un símbolo del proletariado blanco, la “Poor White Trash” (la “pobre basura blanca”) del sur contra la élite rica. Los Patriots, siguiendo los pasos del Partido de los Panteras Negras (con quienes mantuvieron importantes lazos de solidaridad), escribieron un manifiesto contra el fascismo, el capitalismo y el imperialismo, y se opusieron a la intervención norteamericana en Vietnam. Pero las drogas, las infiltraciones policiales, las escisiones y la cooptación por parte de la pseudoizquierda manejada por el Partido Demócrata impidieron que la Coalición Arcoiris (de la que los Panteras Negras, los Young Patriots y otros grupos de izquierda eran integrantes) convergiera en un movimiento unificado de clase que dejara atrás las particularidades identitarias.

Reunión de Panteras Negras y Young Patriots

Hoy día el área de los Apalaches es una zona deprimida y desindustrializada que está a la espera de que Trump materialice la promesa (incumplida en su primera legislatura) de reabrir las minas de carbón. Sin duda por eso la zona se ha volcado con Trump en las últimas elecciones a pesar de que estados como West Virginia han tenido una larga tradición de votar a los demócratas (por lo menos, hasta la legislatura de Bill Clinton.) Por otra parte, su decadencia se ha visto agravada por la inundación de opiáceos que hicieron adictos a miles de personas que no podían pagar la costosa cirugía de un país en el que la sanidad es privada. Por último, la belleza natural de los Montes Apalaches se ha visto amenazada por la práctica del fracking, una técnica de extracción de gas mucho más agresiva que la minería tradicional que, paradójicamente, ha sido especialmente impulsada por las administraciones demócratas, esas que tanto hablan de la Agenda 2030 y del calentamiento global.

Apaleados, detenidos, privados de libertad de sindicación, drogados, marginados e incluso atacados por el ejército de su propio país, los “rednekcs” han acabado convirtiéndose en una “etnia” más dentro de ese Estados Unidos corroído por la locura identitaria del “wokismo.” Ya no son “blancos”, ni “caucásicos”, sino “southerners”, o sea, “sureños”.  Algo parecido a los “irlandeses” en el Reino Unido, quienes, por lo menos hasta hace poco, figuraban como una categoría racial distinta de la de “blanco” en los formularios para demandar empleo. Todo esto demuestra que en la sociedad capitalista moderna el color de la piel no es lo determinante sino la clase social: un blanco pobre y, por ende, susceptible de ser conflictivo, hay que segregarlo de la élite blanca. Por eso una izquierda como la actual, obsesionada por las identidades, no puede ser más que cómplice de este decadente capitalismo globalista que nos está arrastrando al abismo.

Carl Rutherford, minero de West Virginia y músico de bluegrass y country-blues

Notas:

[1] Especialmente frío fue el invierno de 1739-40 donde las temperaturas rozaron en Irlanda los -20 ºC, en lo que se dio en llamar The Great Frost (la Gran Helada), que derivó en la hambruna de 1740-41. Previamente, en la primavera de 1740, había habido una gran sequía, algo que va aparejado a los periodos de frío, justo al contrario de lo que nos cuentan los calentólogos de los medios corporativos.

[2] Los Scotch-Irish llevaron el folklore británico al continente americano donde pronto se mezcló con otras influencias musicales. Se dice que estos británicos emigrados, aparte del alambique para hacer whisky, llevaron el violín bajo el brazo. Allí, este instrumento se mezcló con las guitarras de influencia hispana, las mandolinas oriundas de Italia y los banjos de origen africano para inventar una síntesis musical que se llamó “bluegrass”, el jazz de los blancos para algunos críticos y uno de las fuentes del rock and roll. De hecho, Elvis Presley, que era un “redneck” de Tennessee (aunque nacido en Mississippi), versionó “Blue Moon of Kentucky”, himno bluegrass del gran mandolinista Bill Monroe.

[3] De este poco conocido episodio de la Guerra Civil, Hollywood acabó por hacer una película protagonizada por Mathew McConaughey (en el papel de Newton Knight), sin duda para hacer propaganda de Black Lives Matter, y sus protectores del Partido Demócrata, en contra de Trump y del Partido Republicano. Sin embargo, todo esto es absurdo pues Newton Knight y sus partidarios se afiliaron precisamente al Partido Republicano, que era el partido del presidente abolicionista Abraham Lincoln y, por otra parte, el Partido Demócrata era el partido de los terratenientes esclavistas del sur y acabaría incluso convirtiéndose en la tapadera del Ku Klux Klan tras la Guerra Civil.

[4] Hay una miniserie norteamericana que trata de la disputa entre estos dos clanes de rednecks titulada Hatfileds & McCoys.

(https://en.wikipedia.org/wiki/Hatfields_%26_McCoys_(miniseries))

[5] Recomendamos leer el artículo “En las montañas. Spaniards in Southern West Virginia”, escrito por Thomas Hidalgo, un descendiente de mineros andaluces emigrados de Sierra Morena a los Apalaches.

(https://tracesofspainintheus.org/wp-content/uploads/2012/12/hidalgowestvirginia.pdf)

[6] En 2019, la BBC publicó un artículo titulado “Crisis de los opioides en Estados Unidos: la ciudad de 3.000 habitantes que fue inundada con más 20 millones de pastillas para el dolor”, en el que se informaba de que un pueblo minero de West Virginia (del conflictivo Mingo County) había sido inundado de 2006 a 2016 con 20 millones de pastillas para el dolor con contenido de opio. Se dice, asimismo, que una sola farmacia de la localidad vendió 10 millones de píldoras. El pueblo de nombre Williamson, pasó a ser apodado Pilliamson (de “pill”, “píldora”). He aquí el artículo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47682894

Bibliografía:

-“African American Coal Miners: Helen, WV”

https://www.nps.gov/neri/planyourvisit/african-american-coal-miners-helen-wv.htm

-“Battle of Blair Mountain”: https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Blair_Mountain

-“Coal Wars”: https://en.wikipedia.org/wiki/Coal_Wars

-“Flooded with opioids, Appalachia is still trying to recover

https://www.washingtonpost.com/health/flooded-with-opioids-appalachia-is-still-trying-to-recover/2019/07/24/26607328-ad4a-11e9-a0c9-6d2d7818f3da_story.html

-“The Appalachians: The Scotch-Irish “

https://www.youtube.com/watch?v=DHOyYQ0Wm_I

-“The Pinkertons Have a Long, Dark History of Targeting Workers” (https://www.teenvogue.com/story/who-were-the-pinkertons)

-“The Young Patriots Organization: Power to the People”: https://yporc.org/ypointro/

-“The Young Patriots and the Fight for the Working Class in Uptown”

https://beltmag.com/young-patriots-working-class-chicago/

-“West Virginia Mine Wars”:

https://www.nps.gov/articles/series.htm?id=C8B39227-C269-2EE9-F318CA6374FA310F

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