domingo, 19 de julio de 2026

“LA UNIÓN SOVIÉTICA AÚN EXISTE”: EL OCTOGENARIO QUE SE CREE EL LÍDER COMUNISTA DEL PAÍS DE LENIN

Gonzalo Aragonés

La Vanguardia, 14/07/2026

[Por mucho que se burle y despotrique La Vanguardia contra la nostalgia de la URSS, no pueden negar que en la Federación de Rusia es un fenómeno muy extendido, lo cual contrasta con la imagen que siempre han dado de la Unión Soviética los medios occidentales como una tiranía de la cual la gente huía en masa. Nada más lejos de la realidad histórica.]


Mijaíl Gorbachov no fue el último líder de la URSS, porque la Unión Soviética sigue existiendo y ha sido secuestrada por una empresa privada que se llama Rusia. Todas las facturas que sus ciudadanos pagan, como luz, gas o hipotecas, ni qué decir de los impuestos, son ilegales...

Miles de ciudadanos rusos, según datos del FSB, viven en esta realidad paralela 35 años después de la desintegración soviética.

Vladímir Koriakin se presenta como el continuador legítimo del poder soviético y “secretario general del PCUS”

El autoproclamado secretario general del movimiento Ciudadanos de la URSS, también llamado Unión de Fuerzas Eslavas de Rusia (o URSS, por sus siglas en ruso), es Vladímir Koriakin y pasó este 13 de julio, el día de su 81 cumpleaños, en una celda de Moscú. La semana pasada fue arrestado y acusado de extremismo.

Durante años, Koriakin se ha negado a usar documentos modernos, como el pasaporte interno ruso (equivalente al documento nacional de identidad). Él y sus seguidores no reconocen las leyes rusas. En función de su cargo ficticio, en el 2019 se dirigió por carta a la ONU. En ella se presentó a sí mismo como el continuador legítimo del poder soviético y el líder electo Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).

Según diversas estimaciones, Ciudadanos de la URSS, una organización que funciona como una secta, tendría actualmente unos 10.000 seguidores en todo el mundo. En el 2018, cuando la justicia rusa llevó a los tribunales el primer caso contra el movimiento, el Servicio de Seguridad de Rusia (FSB) creía que contaba con 150.000 adeptos.

Los grupos nostálgicos de la extinta URSS sugrigeron en 1995 pero la Unión de Fuerzas Eslavas de Rusia apareció en 2010

El pasado junio una residente de la región de Kaliningrado (en el mar Báltico) se enfrentó de forma violenta a un inspector de la compañía eléctrica que venía a desconectarle la luz por no pagar una deuda de 30.000 rublos (342 euros), y luego le robó su teléfono. Según ella, tenía derecho a usar la electricidad de forma gratuita.

En 1995 ya aparecieron grupos de nostálgicos que se seguían considerando ciudadanos de la Unión Soviética. Pero el movimiento como tal comenzó a coger forma en el 2010 tras un episodio un tanto anecdótico.

Serguéi Taraskin, un médico dentista de Dushambé (capital de Tayikistán) se había mudado a Moscú y había abierto una clínica. No pudo pagar los préstamos que había pedido y ante el Tribunal de Arbitraje de la capital rusa declaró que era el “presidente interino de la URSS”. Taraskin argumentó que, dado que había tomado un préstamo en la Federación Rusa, no estaba obligado a devolverlo.

En torno a esta idea empezó a formarse una organización. Años después la justicia rusa comenzó a actuar. En el 2018 llega el primer caso a los tribunales, cuando quien se decía líder de la región soviética de Sverdlovsk, Andréi Zlokázov, fue acusado de hacer llamamientos al extremismo. En el registro de su casa se descubrió que fabricaba y vendía pasaportes de la URSS y otros documentos, o matrículas soviéticas para vehículos. Tras el juicio fue puesto en tratamiento psiquiátrico obligatorio.

En el 2019 la justicia declaró a la Unión de Fuerzas Eslavas de Rusia (URSS) organización extremista y prohíbe sus actividades en el país. Tres años después condenó a su “presidente” Taraskin a ocho años de prisión por organizar actividades de una organización extremista.

Este falso movimiento aprovecha el dolor por la desintegración del imperio, el odio a la burocracia, la soledad de los ancianos o la nostalgia del país de juventud

Este falso movimiento aprovecha el dolor por la desintegración del imperio, el odio a la burocracia, la soledad de los ancianos o la nostalgia del país de juventud. Pero se sostiene también sobre el mercado fraudulento de documentos y pasaportes, la creencia de que en una URSS aún viva cualquier deuda quedará anulada y, por supuesto, con las cuotas de los creyentes, que no se pagan con dinero del país imaginario.

Las ideas y la forma de actuar de este movimiento ruso no son autóctonas. Por sus ideas, se le ha comparado con los llamados “ciudadanos soberanos” de Estados Unidos, que rechazan la jurisdicción del Estado, sus impuestos, sus permisos y sus tribunales; y con los Reichsbürger alemanes, es decir, los “Ciudadanos del Reich” inexistente, que no reconocen a Alemania como Estado y que incluye algunas organizaciones radicales y violentas.

Si los tribunales de Moscú declaran culpable de extremismo a Koriakin, el sucesor de Gorbachov en su nostálgica realidad paralela podría pasar los próximos seis años en una prisión que, desgraciadamente para él, sí existe.

EL MAPAMUNDI QUE SITÚA AUSTRALIA EN EL CENTRO DEL PLANETA

Montse Baraza
El Periódico, 11/03/2016

Los mapas 'upside down' plantean un mundo donde el sur predomina frente al norte

¿Dónde está Australia? El 'pequeño Nicolás' no ha sabido ubicar Australia en un mapa. Tenía ante él un mapamundi europeo occidental, donde Europa ocupa el lugar central y Australia aparece en la esquina inferior derecha. Son los mapas que se estudian en las escuelas europeas. Pero quizás el 'pequeño Nicolás' estudió con mapas 'upside down', donde Australia ocupa el centro del mundo, y el mapa que le presentaron en 'Gran Hermano VIP' le 'confundió'.

Lo cierto es que si está ante un mapa 'upside down', habituales en Australia, se tarda unos segundos en situarse porque supone un cambio radical del esquema geográfico mental que tenemos los europeos. En ellos, el continente austral ocupa un lugar central. Nada que ver con la visión eurocéntrica del mundo a la que estamos acostumbrados.

El origen de estos mapas, que sitúan el sur en el norte y viceversa --lo contrario de los mapas convencionales, pero manteniendo, eso sí, la proyección de Mercator-- hay que buscarlos en el interés de investigadores y educadores en resaltar las consecuencias que tiene para la humanidad la concepción del mundo vista e impuesta por el hemisferio Norte. La posición privilegiada del norte frente al sur tiene, defienden amplios colectivos científicos, consecuencias psicológicas dado que el norte se asocia con la riqueza y el progreso, mientras que el sur se asocia con la pobreza. Estos investigadores usan este tipo de mapa como toque de atención político a un mundo en que los mapas con la orientación norte han dominado la historia. Porque desde un punto de vista astronómico, el polo sur bien podría ser el norte, y viceversa. La principal razón por la que la perspectiva elegida como representación generalizada del mundo es la que conocemos fue la elegida por Ptolomeo, el primero en hacer la representación norte-sur preponderante hasta nuestros días.

Los mapas 'upside down' son, por tanto, bien conocidos en el hemisferio sur. Australia fue uno de los primeros países en popularizarlos. El más famoso data de 1979, es el 'McArthur's Universal Corrective Map of the World'. El australiano Stuart McArthur pretendía denunciar el hecho de que el peso de un país en la comunidad internacional dependía de su ubicación espacial en un mapa convencional. Y por ello, dio la vuelta al mapa y situó a Australia en el lugar que visualmente, en un mapa convencional, ocuparía Europa.

El mapa australiano supone un cambio radical, pero cada continente utiliza en su día a día mapamundis en que los interesados están situados en el centro. Así, en las escuelas de EEUU, los niños estudian mapamundis en los que el continente americano ocupa el lugar central del mapa. En China, el país está situado también en el centro del espacio, como recoge un estudio sobre mapas y eurocentrismo. 


miércoles, 10 de junio de 2026

LA REVUELTA ÁRABE QUE DETERMINÓ LA HISTORIA DE ORIENTE MEDIO

Antonio Muñoz Morente

La Vanguardia, 10/06/2026

[Interesante artículo que revela cómo la desgracias de los pueblos de Oriente Medio tiene mucho que ver con los manejos del colonialismo británico.]

Soldados del ejército nacional árabe durante la revuelta

Nació como una maniobra británica para derrotar al Imperio otomano y acabó redibujando el mapa de Oriente Medio. Más de un siglo después, la sombra de la revuelta árabe de 1916 sigue proyectándose sobre la región

Tras cuatro siglos de dominio en los Balcanes y África del norte, en vísperas de la Primera Guerra Mundial el Imperio otomano se reducía a lo que hoy se conoce como Turquía, Oriente Medio y gran parte de la costa arábiga. Los otomanos gobernaban un mosaico de pueblos y religiones: entre sus 26 millones de habitantes había turcos y árabes –que representaban el 45 y el 35 % de la población, respectivamente–, griegos, armenios, kurdos, drusos y judíos.

En 1908, el Imperio otomano se había visto sacudido por el movimiento de los Jóvenes Turcos, que obligó al sultán Abdul Hamid II a impulsar reformas para modernizar el Estado. En 1913, el sultán fue depuesto, y un triunvirato de oficiales tomó el poder. En un primer momento, muchos árabes apoyaron las reformas de los Jóvenes Turcos. Sin embargo, Estambul adoptó una política más centralista y de “otomanismo”. En 1913 el Primer Congreso Árabe se reunió en París para discutir los derechos de los árabes bajo el dominio otomano. En ciudades de Siria, Irak y entre los exiliados en Egipto aparecieron periódicos, asociaciones culturales y sociedades secretas panarabistas.

En noviembre de 1914, el Imperio otomano entró en guerra al lado de las potencias centrales. Oriente Medio se convirtió en una encrucijada estratégica decisiva. Para Gran Bretaña, los otomanos suponían una amenaza para el canal de Suez y para el control de la refinería de Abadán, esencial para la Royal Navy. En 1916, el estancamiento en las trincheras europeas y los fracasos militares contra los otomanos en Galípoli y Kut al-Amara obligaron a buscar estrategias menos ortodoxas para avanzar en la guerra.

Una revuelta árabe… sin la mayoría de los árabes

Antes de la entrada en guerra del Imperio otomano, el emir Hussein ben Alí, jerife de La Meca, había tomado contacto con los servicios de información británicos en El Cairo. Su clan, los hachemitas –cuya ascendencia se remontaba al mismo profeta Mahoma–, tenía el cargo de protectores de los santos lugares de Medina y La Meca. Cuando los otomanos entraron en la guerra, los británicos prometieron a los hachemitas apoyo para una insurrección armada en el Hiyaz, la región del noroeste de la península arábiga.

Las dos partes querían sacar un partido bien diferente de la revuelta. Hussein no tenía un proyecto político realmente panarabista, sino que más bien ambicionaba mantener su posición. En 1918, Faisal no tuvo empacho en mantener contactos con Estambul para cambiarse de bando si se establecía un nuevo Imperio otomano “dual” turco-árabe, a la manera de Austria-Hungría. Por su parte, Gran Bretaña solo quería una rebelión que desviara recursos enemigos, y quería evitar cualquier apoyo a las reivindicaciones árabes que pudiera animar a la rebelión a los millones de súbditos musulmanes de su imperio.

La sublevación de Hussein y sus tres hijos –Alí, Abdalá y Faisal– comenzó en junio de 1916. Los otomanos acababan de sufrir una derrota brutal a manos de los rusos en el Cáucaso. Sin embargo, aunque Hussein había prometido a los británicos una insurrección general, su ejército no contaba con más de quince mil guerreros que solo controlaban una estrecha franja costera en el Hiyaz. La mayor parte de los árabes permanecieron leales al poder otomano (la guarnición turca de Medina resistiría hasta el final de la guerra) y veían la revuelta de Hussein con indiferencia o suspicacia. El poderoso Ibn Saud, emir del Najd, prefirió esperar a ver por dónde soplaba el viento.


El hombre del oro

Thomas Edward Lawrence llegó al Hiyaz en 1916 para recopilar información de inteligencia sobre los hachemitas. Lawrence estaba destinado a volver a El Cairo, pero Faisal, uno de los hijos de Hussein, solicitó que se le asignara a su Estado Mayor. Quien más tarde sería conocido como Lawrence de Arabia estaba sinceramente entregado a la causa árabe y creía que Faisal era su líder natural.

Fascinado con la historia de las cruzadas, cuyas fortalezas había estudiado en Oxford y Siria, se había propuesto actuar como un caballero capaz de cambiar la historia de aquel rincón del mundo. Lawrence no se hacía demasiadas ilusiones sobre la revuelta, que al fin y al cabo se mantenía gracias a los subsidios británicos: Hussein se embolsó dos millones de libras el primer año y los beduinos conocían a Lawrence como “el hombre del oro”.

En mayo de 1916, británicos y franceses habían llegado a un acuerdo (conocido como Sykes-Picot, por el apellido de los diplomáticos firmantes) para repartirse Oriente Medio. Todas las promesas que se habían hecho a los hachemitas eran simplemente papel mojado.

Lawrence confió a Faisal los detalles del acuerdo. Ambos decidieron frustrar los planes anglofranceses, apoderándose del puerto de Áqaba, para usarlo como base para un avance del ejército árabe hacia Damasco, que podía ser la capital de un futuro Estado árabe unido. En julio de 1917, tras una audaz marcha por el desierto, Lawrence conquistó Áqaba. Aunque los planes de Faisal de avanzar hacia Damasco se frustraron por la oposición británica, el puerto se convirtió en la base de los aprovisionamientos británicos para su ejército.

Lawrence y los otros asesores occidentales que luchaban con los árabes (como el capitán francés Rosario Pisani, cuya figura ha sido injustamente olvidada) lanzaron una campaña de ataques contra el ferrocarril Damasco-Medina. Los beduinos podían moverse rápidamente por el desierto, volando tramos de vía o el tendido telegráfico. Eran, según Lawrence, “una idea, algo intangible, invulnerable, sin frente o retaguardia, expandiéndose como un gas”.

La mayor contribución árabe tras la caída de Áqaba fue distraer gran cantidad de fuerzas enemigas que podían haberse opuesto al avance de los británicos en Palestina, donde sir Edmund Allenby inició una metódica ofensiva sobre el frente otomano en Gaza, tomó Jerusalén en 1917 y venció a los otomanos en Megido al año siguiente.

Al otro lado del río Jordán, Lawrence cortó las comunicaciones con Arabia y entró en Damasco. Allenby ya había adoptado medidas para que Faisal no pudiera tomar el control de la ciudad. “La guerra para nosotros había concluido”, escribió un Lawrence agotado y lleno de culpa, porque las promesas hechas a los árabes no iban a cumplirse.

Durante el resto de su vida intentó en vano defender la causa árabe. Vagó de aquí allá, alistándose en la RAF con un nombre falso, escribiendo sus extraordinarias obras, a medio camino entre el relato guerrero y la lírica romántica. Fue el último aventurero de la epopeya imperial británica. Murió en 1935 a causa de las heridas de un accidente de motocicleta.

El nuevo mapa de Oriente Medio

El colapso general otomano culminó con el armisticio de Mudros el 30 de octubre de 1918. La Conferencia de Versalles (1919) dio carta de naturaleza al reparto de poder en Oriente Medio y la atomización del Imperio otomano. Se creó un mandato francés (Siria y Líbano) y tres mandatos británicos (Irak, Transjordania y Palestina).

Al norte, mediante el Tratado de Sèvres, se creó una Turquía que Mustafá Kemal convertiría en república en 1923. El sueño de Hussein de un gran reino árabe bajo el control de los hachemitas no se cumplió. En su lugar, Faisal fue proclamado rey de Siria en 1920, pero Francia lo expulsó. Al año siguiente, los británicos lo instalaron en el trono de Irak. Su hermano Abdalá recibió Transjordania, que luego se convirtió en Jordania. Hussein, el artífice de la revuelta, perdió el control del Hiyaz frente a Ibn Saud, cuya dinastía gobierna todavía en Arabia Saudita gracias al poder del petróleo.

El Acuerdo Sykes-Picot y las maniobras posteriores derivaron en la creación de Estados-nación unitarios trazados en el mapa por europeos. Según Peter Mangols, experto británico en Oriente Medio, habría sido mucho mejor, teniendo en cuenta la diversidad religiosa y tribal, llegar a acuerdos federales o confederales.

Cuando países nuevos como Irak, Siria o Líbano obtuvieron la independencia décadas después, la cuestión de las minorías, que no había constituido un problema para el mandato otomano o para el poder occidental, iba a convertirse en una fuente eterna de conflictos.

Por si fuera poco, en diciembre de 1917, Gran Bretaña prometió al líder sionista Chaim Weizmann que apoyaría el establecimiento de un “hogar nacional” judío en Palestina (Declaración Balfour). Weizmann convenció a los británicos de que una nación judía sería una barrera defensiva para el canal de Suez. Londres esperaba que un gesto hacia los sionistas influyera en los revolucionarios judíos de Rusia y en la comunidad judía estadounidense a favor de la causa aliada. Los intentos de conciliar la emigración sionista a Palestina con las comunidades árabes significarían uno de los más rotundos fracasos de la política imperialista del siglo XX. 


martes, 2 de junio de 2026

LAURA SPINNEY, PERIODISTA CIENTÍFICA: “EL BIG BANG DE LAS LENGUAS INDOEUROPEAS FUE EL ACONTECIMIENTO MÁS IMPORTANTE DE LOS ÚLTIMOS 5.000 AÑOS EN EUROPA”

Antonio Ortí

La Vanguardia, 25/05/2026

La autora británica rastrea en ‘Lengua madre’ los orígenes del protoindoeuropeo, la lengua ancestral de la que derivan aquellas que habla hoy la mitad de la humanidad

Hace unos 5.000 años, coincidiendo con el final de la última glaciación, nació una lengua destinada a cambiar el mundo. Aquel idioma ancestral, que hoy conocemos como protoindoeuropeo, se expandió con rapidez desde el mar Negro y se fue fragmentando a medida que sus hablantes migraban. Durante siglos, el rastro de esta lengua originaria de la que descienden del latín y el griego al sánscrito y el persa, del indostaní al ruso o el kurdo, del inglés y el alemán al portugués, el español, el francés o el catalán, permaneció oculto en las estepas de Eurasia, hasta que los avances de la lingüística, la arqueología y la genética han permitido reconstruir su historia.

Según argumenta Laura Spinney en Lengua madre (Crítica), el indoeuropeo pudo nacer entre Ucrania oriental y Rusia para que, desde allí, un reguero de migrantes lo esparcieran, primero por Europa y Asia y, posteriormente, por el resto de continentes. Aunque en la prehistoria una lengua en su máximo esplendor tenía tan solo un millar de hablantes, el indoeuropeo acabó siendo hablado por miles de millones de personas.

Según explica Spinney a Historia y Vida, el protoindoeuropeo fue la lengua de un grupo de personas que inventó un nuevo modo de vida, el pastoreo nómada, con el que se rentabilizaron las vastas reservas energéticas de la estepa. La explosión demográfica resultante propició que los descendientes de los nómadas llevaran su lengua hasta la meseta iraní, el norte de la India y los confines de China, además de por el valle del Dniéper y los afluentes del río Volga hacia los Urales y prácticamente la totalidad de Europa (el euskera es una de las pocas lenguas en no ser desplazada).

Las tecnologías que fueron surgiendo requerían un nuevo vocabulario. La forja, por ejemplo, trajo consigo nuevas especializaciones, como la metalurgia, la fundición, la minería, la producción de carbón vegetal…, y todas ellas necesitaban un nombre. A medida que los comerciantes viajaban, las palabras que compartían se propagaron de este a oeste y de norte a sur, con asentamientos cada vez más y más grandes.

El análisis genético muestra matrimonios mixtos alrededor del mar Negro y, posteriormente, con la venida de los yamnayas –un pueblo de pastores nómadas de la estepa–, la existencia de hijos multilingües, claves para que el indoeuropeo pasara a ser una lengua franca comercial que permitió comunicarse a muchos pueblos de la prehistoria.

Al inicio de la Edad de Bronce, decenas de miles de yamnayas llegaron a Hungría en un momento en que la población de Europa rondaba los siete millones de personas. Hacia el año 2000 a. C., la ascendencia de la estepa había penetrado ya en Irlanda, Gran Bretaña, Escandinavia y la península ibérica.

En alguna ocasión ha declarado que la aparición del protoindoeuropeo podría considerarse el acontecimiento más importante de los últimos cinco milenios. ¿Cuáles son sus argumentos?


Para ser más precisa, escribí que el big bang de las lenguas indoeuropeas fue el acontecimiento más importante de los últimos 5.000 años en el Viejo Mundo. Esto se debe a que transformó radicalmente el panorama lingüístico de Eurasia. Incluso si se ignoran los cambios culturales y genéticos que lo acompañaron, las lenguas que hablamos moldean nuestra conciencia de formas sutiles, por lo que se podría argumentar razonablemente que, a partir de entonces, los antiguos eurasiáticos comenzaron a pensar de manera más parecida a sus homólogos modernos.



Durante siglos, lingüistas y arqueólogos han debatido sobre el lugar donde pudo nacer el protoindoeuropeo. Su libro toma posición en este debate al apuntar que su cuna podría ubicarse en la Ucrania oriental. ¿Qué evidencias le parecieron definitivas para defender este emplazamiento?


Hasta principios del siglo XXI, existían dos teorías rivales que situaban a los hablantes del protoindoeuropeo en la península de Anatolia hace unos 9.000 años o en las estepas de Europa Oriental hace unos 5.000. Los lingüistas solían preferir la segunda teoría porque la fecha encajaba con su estimación de la antigüedad del protoindoeuropeo.


Hace alrededor de diez años los genetistas demostraron que se produjo un gran cambio en el acervo genético europeo hace unos 5.000 años, lo que sugería una importante ola migratoria hacia la región en aquella época, con lo que el debate se decantó a favor de la teoría de la estepa. La idea era que, muy probablemente, esos migrantes trajeron consigo las lenguas indoeuropeas.


La ruta del indoeuropeo

● Hace 60.000 años: el Homo sapiens se establece de manera permanente en Europa y Asia.

● Hace 20.000 años: punto álgido de la última glaciación.

● Hace 12.000 años: invención de la agricultura en Oriente Medio.

● Hace 6.500 años: auge de los artesanos del cobre de Varna.

● Hace 5.500 años: emerge la cultura yamnaya.

● Hace 4.000 años: primeras evidencias escritas de una lengua indoeuropea, el hitita.

● Hace 1.600 años: caída del Imperio romano de Occidente.

● Hace 1.000 años: desaparecen el anatolio y el tocario.

● Hace 500 años: los europeos llevan las lenguas indoeuropeas a otros continentes.

● Ahora: casi la mitad de la población mundial habla lenguas indoeuropeas.

¿La expansión del protoindoeuropeo fue una cuestión lingüística o, más bien, una historia de poder y dominación?

Es tanto una historia de migración e interacción humana como un fenómeno lingüístico, ya que el lenguaje nunca ha evolucionado al margen de las vidas y las relaciones humanas. No existe tal cosa como una lengua “exitosa”; solo hay hablantes “exitosos”, y utilizo “exitosos” en el sentido evolutivo. Si los hablantes aumentan en número y se dispersan, es muy probable que la lengua también aumente su número de hablantes y su área de distribución (aunque evidentemente tenga que cambiar al hacerlo).

Gracias al lenguaje, se han descubierto aspectos muy interesantes de la sociedad protoindoeuropea. ¿Qué nos dicen las palabras que hemos recuperado sobre su organización social, sus creencias o su relación con el entorno?

En la lengua hipotética y reconstruida que denominamos protoindoeuropeo hay, por ejemplo, muchas palabras que se refieren a la familia política de la mujer, pero ninguna a la del hombre. Los lingüistas deducen que, en la sociedad antigua que hablaba esa lengua, las mujeres se trasladaban al hogar de su pareja al formalizar una relación. En otras palabras, se trataba de una sociedad patrilocal.

Varias investigaciones sugieren que la llegada de poblaciones de estirpe yamnaya coincidió con una drástica caída demográfica en la Europa neolítica. ¿Qué ocurrió realmente? ¿Fue un proceso violento, una sustitución gradual o algo distinto?

Fue algo mucho más complejo que todavía no comprendemos del todo. Es posible que la violencia sirva para explicar en parte el cambio que hubo en el acervo genético europeo (se dio una sustitución del cromosoma sexual masculino), pero es casi seguro que no fue la única causa. Sabemos, por ejemplo, que en aquella época también había peligrosas epidemias arrasando Europa. Es posible que los agricultores autóctonos (que eran más sedentarios que los pastores nómadas del este) fueran más susceptibles a estas enfermedades letales que los recién llegados, debido a su estilo de vida.

Tal vez hubo violencia en algunos lugares, pero no fue el principal motor del indoeuropeo. Mucho más importante acabó siendo la manera en que se organizó y perpetuó esta nueva civilización. Los yamnayas se llevaron de la estepa un conjunto de instituciones que habían ido perfeccionando a lo largo del tiempo para mantener la cohesión social a pesar de las grandes distancias y las largas separaciones. Llevaban la expansión dentro de ellos, como les gusta decir a los arqueólogos.

En el capítulo que dedica al tocario expresa su fascinación por el hecho de que una lengua ancestral cruzara Eurasia hasta llegar a un lugar tan apartado de China. De los tocarios sabemos que criaban caballos y trabajaban la metalurgia, pero todavía no queda claro por qué se desplazaron hasta un lugar tan apartado. ¿Fueron allí a encontrar oro o a fundar una nueva religión guiados por un profeta prehistórico? Hasta donde usted sabe, ¿cuáles pudieron ser los motivos de los yamnayas para viajar hasta tan lejos en busca de una especie de El Dorado?

La verdad es que no lo sabemos, y probablemente nunca lo sabremos, ya que las ideas y las creencias no se fosilizan. Me gusta la hipótesis de Michael Frachetti [Spinney se refiere al profesor de arqueología de la Universidad de Pensilvania que ha investigado la prehistoria euroasiática y el nomadismo en Asia Central] sobre un profeta carismático que guio a un grupo escindido de hablantes de protoindoeuropeo a través de la estepa, en busca del paraíso.

Si tuviera que explicar por qué triunfó el indoeuropeo en lugar de cualquier otra lengua, ¿cuál sería su resumen? ¿Qué factores ecológicos, tecnológicos o sociales explican que el protoindoeuropeo se impusiera con tanta fuerza? ¿Fue la rueda, el caballo, la organización social, la Ruta de la Seda… o fue pura contingencia histórica?

Como comentaba, no hay una única razón. Los posibles motivos han ido cambiando a lo largo de las generaciones. En realidad, muchas lenguas indoeuropeas no sobrevivieron, pero sí lo hicieron las suficientes como para explicar por qué casi la mitad de la humanidad habla indoeuropeo hoy en día. Las lenguas indoeuropeas tuvieron una buena ventaja inicial gracias a esa importante expansión de los yamnayas y sus descendientes, cuando vinieron desde Europa del Este hace unos 5.000 años. Es el big bang al que me refería.

Para un lector hispanohablante, ¿cuál sería el ejemplo más sorprendente o emotivo de esa herencia compartida? ¿Hay alguna palabra del español cotidiano cuya raíz protoindoeuropea le parezca especialmente reveladora de cómo vivían, pensaban o creían aquellos pueblos?

Un ejemplo podría ser la palabra española “hueste”, que hoy puede sonar un poco anticuada, pero que en la Edad Media hacía referencia a un grupo de hombres armados. Es tomada del rumano oaste, que significa lo mismo. Ambas palabras comparten raíz con la inglesa hostility, pero también, sorprendentemente, con hospitality, ya que todas descienden de la palabra protoindoeuropea *ghostis [el asterisco indica una palabra reconstruida]. *Ghostis se traduce a veces como “amistad con el huésped”. Vincula la hospitalidad y la hostilidad a través del concepto de un extraño: ese transeúnte al que una buena acogida puede convertir en un amigo y una mala, en enemigo.

¿Qué pregunta sobre el protoindoeuropeo que la ciencia todavía no puede responder le sigue quitando el sueño?

La pregunta “por qué”. El “porqué” se refiere a la motivación humana, a las esperanzas y los sueños del ser humano, y a cómo el “porqué” no deja rastro antes de ser escrito, por lo que en ocasiones no podemos responder a muchas preguntas. Podemos hacer conjeturas, como en el caso del profeta que posiblemente introdujo el idioma tocario en Oriente, pero nunca podremos estar seguros.

Su libro combina genética, lingüística y arqueología. Desde una perspectiva historiográfica, ¿estamos asistiendo a una nueva forma de escribir la historia gracias a estas disciplinas?

La revolución del ADN antiguo ha transformado radicalmente nuestra comprensión de la prehistoria, ya que ahora, por primera vez, podemos ver cómo los seres humanos se desplazaban e interactuaban antes del inicio de la historia, es decir, antes de que existieran los primeros registros escritos.

sábado, 9 de mayo de 2026

BOLCHEVIQUE NEGRO: HARRY HAYWOOD Y EL ORIGEN DE LA TEORÍA DEL COLONIALISMO INTERNO

Ramón Grosfoguel
Daniel Montañez Pico
El Salto, 23/12/2022

Este texto es el prólogo realizado por Ramón Grosfoguel y Daniel Montañez Pico para el libro Bolchevique negro: autobiografía de un comunista afroamericanos y otros textos, obra de Harry Haywood publicada recientemente por Bellaterra.

Se encuentran ante una obra histórica. La primera traducción al castellano de los textos fundamentales de Haywood Hall, más conocido por el pseudónimo de Harry Haywood, uno de los comunistas afroamericanos más importantes del siglo XX. Hijo de exesclavos, nació en 1898 en Omaha del Sur, Nebraska. Desde principios del siglo XX, al regreso de su participación como soldado en la Primera Guerra Mundial, tuvo una intensa politización junto a sus hermanos en el movimiento de liberación de la población negra, participando en diversas protestas y organizaciones antirracistas radicales como la Hermandad de la Sangre Africana (African Blood Brotherhood). En 1925 se afiliaría al Partido Comunista de Estados Unidos y viajaría a Rusia para formarse en los principios intelectuales y políticos del marxismo-leninismo, coincidiendo con futuros líderes anticoloniales como Ho Chi Min. En este contexto, marcado por la línea antiimperialista defendida por la Internacional Comunista (Comintern), Haywood fue uno de los grandes defensores de la tesis del colonialismo interno.

Las ideas fundamentales de la teoría del colonialismo interno tienen larga data en el pensamiento crítico afroamericano, pudiendo rastrearlas desde los movimientos cimarrones y las resistencias al esclavismo desde el siglo XVII. En el siglo XIX activistas e intelectuales abolicionistas como Martin Delany plantearon que la población negra de Estados Unidos era “una nación dentro de una nación” (A Nation within a Nation), criticando la privación de igualdad política y las malas condiciones de vida y explotación que sufrían. La llegada de la abolición no trajo mejoras considerables, lo que produjo una desconfianza generalizada sobre la posibilidad de construir una sociedad igualitaria en convivencia con la población blanca. Esta situación provocó el surgimiento de los movimientos Back to Africa, que planteaban la migración como solución al racismo, liderados por importantes figuras como Prince Hall o Marcus Garvey. En términos generales, estos movimientos no consiguieron su objetivo. La falta de financiación y la larga presencia de la población negra en territorio americano, creando una cultura propia, fueron obstáculos insalvables. La energía se trasladó hacia proyectos que promovieron la construcción de un Estado negro en territorio americano, ya fuera independiente o territorio autónomo de los Estados Unidos, como fue el caso de las reivindicaciones del Colonization Council liderado por figuras como Henry Adams en Kansas.

Sería a principios del siglo XX cuando emergería una teoría sistemática acerca del colonialismo interno, de la mano de comunistas afroamericanos que unieron a esta larga Tradición Radical Negra las ideas sobre el antiimperialismo y el principio de autodeterminación de los pueblos defendidas por Lenin

Pero sería a principios del siglo XX cuando emergería una teoría sistemática acerca del colonialismo interno, de la mano de comunistas afroamericanos que unieron a esta larga Tradición Radical Negra las ideas sobre el antiimperialismo y el principio de autodeterminación de los pueblos defendidas por Lenin en el marco de la Comintern. Junto a otros comunistas como James La Guma de Sudáfrica y Nikolai Nasanov de Rusia, Haywood defendió con éxito la tesis de colonialismo interno que sufría la población negra de Estados Unidos en el VI Congreso de la Comintern de 1928, consiguiendo respaldo para la lucha por la autodeterminación nacional y la construcción de un Estado negro socialista en el Black Belt, histórica región esclavista del sur del país con mayoría de población negra.

Haywood plasmó sus tempranas ideas sobre el colonialismo interno en varios artículos de los años 30, de los cuales incluimos dos en este volumen (“Los linchamientos: un arma de opresión nacional” con Milton Howard, 1932; y “La lucha por la posición leninista sobre la cuestión negra en Estados Unidos”, 1933). Después de participar como comisario en la Guerra civil española, ostentando posición de mando en duras batallas como la de Brunete, así como de formar parte de contingentes en la Segunda Guerra Mundial, pudo gozar por fin del tiempo necesario para realizar su primera gran obra de investigación en torno al colonialismo interno en Estados Unidos, publicada en 1948 bajo el título Negro Liberation. En esta obra analizó cómo el territorio del Black Belt se configuraba como una “colonial interna” de Estados Unidos, donde a través de la división racial del trabajo la población negra era sobreexplotada sistemáticamente para producir materias primas baratas destinadas al desarrollado de las fuerzas productivas en el norte industrial del país. Así mismo, puso especial énfasis en los mecanismos institucionales y sociopolíticos de racismo estructural que perpetuaban la sobreexplotación de la población negra. De esta magnífica obra incluimos uno de sus capítulos clave en este volumen (“La nación negra”).

Conocer las reflexiones sobre el colonialismo interno que Haywood esgrimió desde los años 20 podrá asombrar al público lector castellanoparlante. En el contexto intelectual angloparlante sus aportes son reconocidos e integrados, como podemos ver en los análisis sobre el colonialismo interno de autores contemporáneos como Robert Blauner o Charles Pinderhugues. Sin embargo, en el contexto castellanoparlante es habitual ubicar el origen de esta teoría en los años 60, en el trabajo de intelectuales como los mexicanos Pablo González Casanova y Rodolfo Stavenhagen o el occitano Robèrt Lafont. Pero el asombro no se circunscribirá sólo al descubrimiento de que es una teoría más antigua de lo esperado, ya que encontrarán en la versión de Haywood una propuesta mucho más radical. Frente a Casanova, Stavenhagen y Lafont, que postulan un colonialismo interno que sigue el modelo de análisis de las autonomías étnico-culturales de austromarxistas como Otto Bauer, encontramos en Haywood una postura marxista antiimperialista y descolonizadora, basada en el análisis de la organización racial del trabajo, la articulación raza-clase y la sobreexplotación, anticipando cuestiones claves de análisis contemporáneos de teóricos marxistas de la dependencia como Ruy Mauro Marini o de teóricos decoloniales como Aníbal Quijano.

Después de la publicación de Negro Liberation, Haywood continúo defendiendo la tesis del colonialismo interno en Estados Unidos y la necesidad de formar un Estado negro en el Black Belt, pese a tratarse de una idea que no terminaba de conseguir el rédito político esperado. Había dos grandes razones que obstaculizaban su éxito. Por un lado, tenía una mala recepción en los círculos militantes comunistas de Estados Unidos, ya que las proclamas del nacionalismo negro estaban relacionadas con movimientos de ideología burguesa como el de Marcus Garvey, lo que dificultaba su aceptación. Por otro lado, la propuesta de crear un nuevo Estado en el sur se volvió muy problemática, como el propio Haywood reconoció, debido a que en la época existía un importante flujo migratorio de población afroamericana del sur que buscaba trabajo en las ciudades industriales del norte. Finalmente, a ello se sumó el proceso de desestalinización, que precipitó el abandono de la tesis por parte del Partido Comunista de Estados Unidos en 1959.

Fiel a su posición, Haywood no aceptó los cambios propuestos por el proceso de desestalinización, que planteaban la “convivencia pacífica” con el sistema capitalista, así como el abandono de la tesis del colonialismo interno en Estados Unidos. A finales de los años 50 pasó a militar en organizaciones de trabajadores simpatizantes con la línea maoísta, donde siguió insistiendo en la tesis del colonialismo interno en el sentido leninista. En esta época debatió con sectores del movimiento Black Power, destacando su polémica con Harold Cruse, quien defendía un modelo de autonomía donde la burguesía negra tendría un papel fundamental. Esta polémica tuvo un importante eco en la época, cuyo contenido se puede revisar en uno de los artículos incluidos en este volumen (“¿Dirige la burguesía negra el Movimiento Negro de Liberación?” con Gwendolyn Midlo-Hal, l966). También fueron los años en los que Haywood escribió su autobiografía, que se convertiría en su obra más importante y recordada. Publicada en 1978 bajo el título de Black Bolshevick: Autobiography of an Afro-American Communist, es un trabajo monumental que consigue detallar las condiciones vitales e histórico-sociales que dieron lugar al desarrollo de sus ideas, así como se trata de un testimonio único y privilegiado de las memorias de un destacado comunista afroamericano sobre acontecimientos clave de la historia del siglo XX en los que participó activamente, como la Primera y Segunda Guerra Mundial o la Guerra civil española. Dada la enorme extensión del manuscrito original de esta obra, en este volumen optamos por ofrecer una versión reducida editada por su compañera de vida y lucha Gwendolin Midlo-Hall, quien también nos ofrece una excelente introducción a la misma, y a quien agradecemos enormemente la cesión de los derechos de traducción de las obras de Harry Haywood para poder realizar este libro.

Por último, nos congratula anunciar que este volumen es el primero de una serie impulsada por la editorial Bellaterra que estará dedicada a difundir traducciones del amplio y aún muy desconocido universo de los “marxismos negros”. Con este término el marxista afroamericano Cedric Robinson hizo alusión en su clásica obra de 1981 a los aportes al marxismo realizados desde las condiciones sociohistóricas de la población negra en el sistema capitalista, que contribuían a complejizar y descolonizar la propia tradición marxista, poniendo énfasis en la comprensión de la dimensión racial del capitalismo como factor fundamental para comprender el funcionamiento del sistema. En esta tradición tenemos un importante abono para la necesaria descolonización del eurocentrismo aún presente en gran parte de la tradición marxista, que nos permite avanzar hacia una comprensión más integral del capitalismo como sistema económico, político y social dominante y profundamente lesivo en todo el mundo, que precisa imperiosamente ser transformado.

martes, 7 de abril de 2026

8 APORTES DE LA MILENARIA CULTURA PERSA A NUESTRA VIDA COTIDIANA

Margarita Rodríguez

BBC, 05/04/2026

"El mundo persa es el responsable de muchas de las ideas que tenemos en Occidente", dice el profesor José Cutillas, quien estudió y enseñó en Irán.

"Desde nuestro punto de vista, pensamos que todo es eurocéntrico, que todo tiene su origen en el mundo grecolatino y que allí se dio el pistoletazo de salida de cualquier idea", indica el docente de Lengua Persa y Cultura Iraní en la Universidad de Alicante.

Pero, en el periodo persa preislámico surgieron conceptos a los que "estamos muy acostumbrados, hay infinidad de elementos que provienen de ese mundo que hemos hecho nuestros".

Por ejemplo, al estudiar cómo las sociedades europeas se fueron estructurando a nivel político administrativo, encuentra características claramente establecidas en el gigantesco imperio persa aqueménida (550-330 a.C.).

En lo religioso, el monoteísmo estuvo presente en el antiguo Irán hace aproximadamente 3500 años, cuando Zaratustra fundó el zoroastrismo.

"Los conceptos de los ángeles, de profeta, ya los vemos en el zoroastrismo", dice el académico, así como los del Cielo y del Infierno.

Para el historiador Tom Holland, "Persia es, al menos, tan influyente en la historia mundial como Atenas, si no más".

El autor participó en la charla "What have the Persians ever done for us?" (¿Qué hicieron los persas por nosotros?) que organizó la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres y la Sociedad Iraní británica.

Contó que Heródoto, llamado el padre de la historia en Occidente, fue un admirador de los persas.

"Tiene una frase famosa que dice que los persas enseñan tres cosas: disparar con el arco, montar a caballo y decir la verdad".

Para los reyes del imperio persa, la verdad estaba inmersa en "una gran batalla cósmica" con la mentira, como la luz con la oscuridad, el bien con el mal.

En BBC Mundo queremos llevarte a un fascinante viaje por Persia, antes y después del Islam, a través de ocho aportes de su milenaria cultura.

1. Vestir pantalones

Entre 5000 y 2000 años atrás, los hombres de diferentes civilizaciones vestían faldas: sumerios, asirios, griegos, cuenta el Instituto Arqueológico Alemán en el documental "The Invention of the Trousers" (La invención de los pantalones).

Los romanos iban a la guerra con las piernas descubiertas y una túnica.

Precisar dónde y cuándo se inventaron los pantalones es extremadamente complejo.

Sin embargo, muchos expertos creen que en su desarrollo estuvieron involucrados pueblos nómadas como los escitas, de origen iraní, que florecieron en las estepas euroasiáticas.

"Para el 600 a.C., en el arte griego, los pantalones se volvieron emblemáticos de los arqueros extranjeros, especialmente escitas, persas y amazonas", escribió Adrienne Mayor en el artículo "Who Invented Trousers?" (¿Quién inventó los pantalones?) de la revista Natural History.

En vasijas griegas aparecen guerreras y la mayoría de ellas "visten túnicas y pantalones, o leggings, similares a los que usaban los hombres escitas", señaló la historiadora, que recordó esta pieza:

Según el Museo Arqueológico de Grecia, Heródoto contó que los persas "llevaban en la cabeza gorros sueltos", túnicas con mangas y "pantalones".

Usaban pantalones por su ascendencia, explica Lloyd Llewellyn-Jones, profesor de la Universidad de Cardiff en el video del Museo Británico "Persia and Greece - Objects in Focus: Oxus Treasure figures" (Objetos de interés: Figuras del tesoro del Oxus).

"Los persas se originaron en las estepas de Eurasia y eran nómadas que montaban a caballo".

Esa actividad era fundamental en su vida y para proteger su cuerpo y estar cómodos al recorrer largas distancias, se vestían con pantalones.

Es muy posible que los persas ayudaran a propagar esa prenda.

En persa, por ejemplo, hay una palabra que significa "prenda de pierna": pā[y]ǧāme.

Según el Diccionario de la lengua española, de esa palabra salió una en hindi, pā[e]ǧāma, y de esa, una en inglés: pyjamas.

Y de esta última surgió nuestra palabra pijama, aunque pyjama, entendida como la prenda para dormir, se popularizó a finales del siglo XIX después de que los británicos vieran a los habitantes de la India vestir una blusa y un pantalón holgados.

2. La "primera" declaración sobre el derecho de los pueblos a vivir libres

En septiembre, en una conferencia de la Unesco, se presentó una iniciativa para fomentar los principios planteados en un objeto de más de 2.500 años de antigüedad.

Conocido como el Cilindro de Ciro, es una pieza de arcilla en la que se gravaron en escritura cuneiforme las reformas de un rey de Persia y que "muchos especialistas consideran la primera carta de los derechos humanos conocida".

Era el año 539 a.C y Ciro el Grande, que acababa de conquistar Babilonia, lideraría el primer gran imperio mundial.

El gobernante no solo dejó en libertad a los cautivos que fueron esclavizados, sino que les permitió volver a sus tierras. Respetó, además, las tradiciones y religiones de decenas de comunidades étnicas.

Neil MacGregor, quien fue director del Museo Británico, recordó, en la charla TedTalk "2600 años de historia en un objeto", que la entrada de Ciro "sin pelea" a Babilonia fue "un gran momento en la historia del pueblo judío".

Gracias al rey persa, los judíos pudieron regresar a Jerusalén, que había sido saqueada por los babilonios.

El imperio que lideró Ciro fue "el primer estado multicultural y multirreligioso a gran escala", una potencia que tuvo 200 años de estabilidad.

El legado de Ciro llegó a Europa, donde lo tuvieron como ejemplo. Un libro de Jenofonte (historiador de la antigua Grecia) sobre él "fue uno de los grandes textos que inspiraron a los Padres Fundadores de la Revolución Estadounidense", contó MacGregor.

"Este objeto es una de las grandes declaraciones de una aspiración humana. Aparece en la Constitución de Estados Unidos. Sin duda, dice mucho más de las libertades reales que la Carta Magna".

Hoy nos recuerda sobre el "derecho de los pueblos a vivir juntos en el mismo estado, con diferentes credos, en libertad".

3. Los jardines y el paraíso

"La razón por la que la mayoría de las casas tienen un jardín o un patio probablemente se deba a los persas", escribió Jonny Thomson en el artículo "5 ways ancient Persia shaped our modern World" (5 maneras en las que la Persia antigua moldeó nuestro mundo moderno) de Big Think.

El filósofo señala que, aunque los egipcios tuvieron oasis y los babilonios los Jardines Colgantes, fueron los persas los que hicieron que los jardines se popularizaran.

No solo eran espacios para el disfrute de los gobernantes, sino para el resto de la población en la búsqueda de la armonía con el cosmos.

"El jardín persa" entró en la lista del patrimonio mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

"Caracterizado por su división en cuatro sectores y por la omnipresencia del agua como elemento de irrigación y ornamentación, el jardín persa se concibió como un símbolo del Edén y de los cuatro elementos zoroástricos: el cielo, la tierra, el agua y el mundo vegetal", indica la UNESCO.

Esa asociación del jardín con un paraíso en la tierra nos lleva al origen de esa palabra.

Según el Diccionario de la lengua española, paraíso proviene del latín paradīsus, que se originó del griego parádeisos: "jardín", "paraíso".

Los griegos la tomaron de pairidaēza, palabra del avéstico (dialecto del iraní antiguo) que hacía alusión a los jardines reales.

Más allá de lo etimológico, la UNESCO destaca cómo el jardín persa fue "la principal referencia para el desarrollo del diseño de jardines en Asia occidental, países árabes e incluso Europa".

"Es la geometría y simetría de la arquitectura, junto con el complejo sistema de gestión del agua, las que parecen haber influido en el diseño de todos estos jardines".

4. Un servicio postal formal

Thomson cuenta que, aunque los egipcios y los asirios tuvieron servicios de mensajería, fueron los persas que le dieron al mundo "su primera red de relevos y oficinas postales".

Era la época en la que el imperio era liderado por Darío I, que ascendió al poder en 521 a. C.

Según el académico, los mensajeros recorrían largas distancias a caballo y llegaban a sitios establecidos para descansar.

A la mañana siguiente, desayunaban, agarraban otro caballo y seguían su recorrido.

"Era mucho más rápido, más seguro y mucho más eficaz que cualquier sistema anterior".

El profesor Cutillas nos recuerda cuán vasto fue el imperio persa que llegó a abarcar tres continentes.

"Para comunicarse tuvieron que inventar el correo, era la forma de tener a todas las partes del imperio conectadas y eso llegó a nuestros días".

5. Sus famosas alfombras

En 1929, un hallazgo deslumbró a los arqueólogos.

Tras una excavación en Siberia, encontraron unas tumbas con cuerpos momificados, un carro ceremonial y múltiples objetos de casi 2.500 años de antigüedad.

"De todos los tesoros encontrados en Pasirik, acaso el más importante sea una alfombra gruesa y multicolor, tejida con una técnica especial, en cuya superficie casi cuadrada (2X2m, aproximadamente) se representan caballos y jinetes, ciervos pastando, grifos y plantas estilizadas", escribió Mariya Zavitukhina en "Pasirik: el pueblo congelado del Altai".

"Esta alfombra, la más antigua del mundo en su género, despierta justa admiración por la habilidad de los tejedores iranios".

Según ese artículo de El Correo de la UNESCO, era posible que los nómadas de esa zona intercambiaran ganado y metales preciosos por alfombras y ropa de lana "confeccionadas en el estilo característico del Irán", que llegaban por Asia central.

Aunque es muy difícil precisar cuándo y dónde nació la alfombra, todo apunta a que su desarrollo se dio en una amplia región conocida como el cinturón de las alfombras, que abarca Asia central y Medio Oriente, zonas que incluyen el actual Irán, le dice a BBC Mundo Margaret Squires, docente del Instituto de Arte Courtauld en Londres.

"El arte del tejido de alfombras tiene al menos 2.500 años, probablemente mucho más", añade, pero independientemente de su cuna, Irán fue un actor clave en su florecimiento.

"Sin duda, la alfombra anudada es la exportación cultural iraní más reconocida a nivel mundial y eso se remonta al siglo XVI, cuando, durante el periodo safávida, se usó como un regalo diplomático".

Algunas fueron objetos de lujo, magistralmente diseñadas por artistas y anudadas a mano, obsequiadas a reyes e instituciones religiosas.

Con los siglos, se transformó en una mercancía y en una manifestación artística reconocida internacionalmente.

"En un contexto occidental, cristiano, esta idea de que las alfombras marcan un espacio se ha materializado vívidamente al colocar una alfombra persa debajo del féretro del Papa, lo cual pasó en los últimos tres funerales papales. Marcaron un espacio sagrado".

Y no es algo nuevo, las alfombras persas han estado en recintos religiosos desde el siglo XIV, señala la investigadora.

"He estado en iglesias católicas en muchos países y he visto alfombras persas al pie del altar".

"Estamos tan acostumbrados a verlas en nuestras vidas diarias que no nos damos cuenta de sus conexiones culturales".

6. Una enciclopedia médica monumental

En 1913, William Osler, considerado como el padre de la medicina moderna, impartió unas conferencias tituladas "La evolución de la medicina moderna", en la Universidad de Yale.

El doctor canadiense habló de "uno de los nombres más importantes en la historia de la medicina": Ibn Sina, conocido en Occidente como Avicena.

"Es el autor del libro de texto médico más famoso jamás escrito. Se puede afirmar con seguridad que el 'Canon' se mantuvo como una biblia médica durante más tiempo que cualquier otra obra".

Osler hablaba del "Canon de Medicina", una enciclopedia de cinco tomos que el médico persa, un gigante de la Edad de oro del islam, empezó a escribir en 1012.

Avicena, quien nació en 980, resumió en esa obra el conocimiento de fuentes griegas, romanas, indias, persas, islámicas, e incluyó sus propias observaciones y experimentos.

Su 'Canon' fue fundamental para la enseñanza de la Medicina en las universidades europeas, "especialmente durante el Renacimiento", señala la Universidad de Nueva York.

"A pesar del auge de la anatomía y los nuevos descubrimientos científicos, el 'Canon' continuó siendo estudiado, reflejando su profunda integración a la medicina académica".

Se utilizó en las facultades de Medicina europeas hasta mediados del siglo XVII, incluso en la Universidad de Padua se usó hasta 1715.

Aunque dos eruditos persas, Al-Razi y Al-Majusi, habían escrito textos médicos considerados magistrales, los expertos destacan el método científico de Avicena, cuán sistemático y claro fue en el "Canon".

Tan vasto es el pensamiento de Avicena que hay quienes ven su impacto más trascendental en la filosofía.

Avicena

Para Tony Street, profesor emérito de la Universidad de Cambridge, al final de su vida, Avicena "había suplantado a Aristóteles como el filósofo más importante de todos los tiempos, al menos para los eruditos musulmanes".

Y todo comenzó cuando de adolescente, tras curar a un sultán, le dieron acceso a la majestuosa biblioteca de los samánidas, una dinastía iraní que promovió la educación.

7. En las ecuaciones cúbicas

Es muy posible que hayas oído hablar de Al-Juarismi, el llamado padre del álgebra.

Gracias a un libro de este matemático persa, Occidente conoció el sistema numérico indo-arábigo que, junto al punto o coma decimal, son la base de los números que usamos.

Al-Juarismi nació en 780 y emigró de Persia oriental a Bagdad. Allí dirigió la Casa de la sabiduría, una academia extraordinaria fundada durante la Edad de oro del islam.

Otro eminente matemático de ese periodo fue Omar Jayam, que nació en 1048, en Nishapur, un centro intelectual iraní.

"Omar Jayam y, en general, la ciencia y las matemáticas persas estuvieron profundamente influenciadas por todo el desarrollo que había en el mundo árabe", le dice a BBC Mundo Marcus du Sautoy, profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford.

"Jayam fue uno de los pioneros en usar el álgebra, el nuevo lenguaje matemático que la Casa de la sabiduría y Al-Juarismi introdujeron y que nos ayudó a entender cómo funcionan los números".

Con su revolucionario "Tratado de Álgebra", Jayyam extendió ese campo a las ecuaciones cúbicas, es decir, aquellas que se presentan en problemas relacionados con figuras tridimensionales y volúmenes.

Omar Jayyan

El álgebra, para él, era el camino para solucionar problemas de geometría y de aritmética.

Llegó a identificar 14 diferentes tipos de ecuaciones cúbicas y ofreció métodos para resolver algunas.

Hay quienes le atribuyen haber sido el primero en presentar una teoría general de las ecuaciones cúbicas, el primero en realizar una investigación científica sistemática sobre ellas.

"Lo original de Omar Jayyam es resolver ese tipo de ecuaciones cuando no existía un procedimiento para hacerlo", le dice a BBC Mundo Alfonso J. Población, profesor de Matemáticas en la Universidad de Valladolid.

Y es que no fue hasta el siglo XVI, 500 años después, cuando, en Europa, se progresó en ese campo.

Cuando veas una ecuación con una x³ quizás te acuerdes de Jayyam, esa incógnita al cubo aparece en una infinidad de problemas que surgen en campos tan diversos como la economía, la ingeniería, la computación, entre muchísimos otros.

Incluso cuando veas un almanaque podrías evocar a este matemático. Sus cálculos ayudaron a concebir el calendario persa, considerado uno de los más precisos de la historia (mucho más que el gregoriano).

Es posible que en internet ya hayas conocido a Jayyam a través de alguno de sus poemas. De hecho, su obra Rubaiyat es la razón por la que muchos en Occidente sepan de él.

8. Un superalimento

Hace más de 2000 años, en Persia, se cultivaron espinacas por primera vez.

Se cree que en el siglo VI los chinos ya la consumían y que alrededor del siglo XI, los árabes la llevaron a España, indica la Universidad de Wisconsin-Madison.

"Para el siglo XIV, se había extendido al resto de Europa y con los primeros colonos llegó a América".

La palabra espinaca proviene del árabe isbānaẖ o isfānaẖ, que surgió del persa espenāẖ.

Si preparas un escabeche de espinacas bien delicioso, recuerda que esa palabra también es persa (sekbā).

Hasta aquí dejo este artículo porque pensé en comida iraní y me dio hambre, pero no puedo terminar sin mencionar el que ha sido un alimento para el espíritu de generaciones de iraníes (y no iraníes) por siglos: su poesía.

Unos versos de Sa'di -poeta admirado por Voltaire, Goethe, Victor Hugo- fueron bordados en una alfombra persa que está en la sede de las Naciones Unidas.

Su traducción la encontré en una publicación de la embajada iraní en México:

"Los seres humanos son miembros de un mismo cuerpo

Creados de una misma esencia y alma

Si un miembro sufre dolor

Los demás no pueden permanecer tranquilos

Si no sientes compasión por el sufrimiento humano

No mereces el nombre de ser humano"

viernes, 3 de abril de 2026

LA SEMANA SANTA LEONESA Y LA COSTUMBRE DE "MATAR JUDÍOS"


Quien ha viajado a León, sobre todo por estas fechas, y se ha perdido por su encantador Barrio Húmedo habrá visto carteles que anuncian una bebida de nombre políticamente incorrecto: el "matajudíos". El "matajudíos" es lo que en otros sitios de Castilla y León se llama limonada, es decir, vino peleón, mezclado con zumo, azúcar y, a veces, especias. Pero aquí lo sorprendente no es lo antisemita del nombre (España tiene una larga tradición de racismo anti judío y anti musulmán), sino la explicación retorcida que dan algunos para ocultar lo inocultable [1].

En los reinos cristianos de la Reconquista está más que documentado que en la Semana Santa el clero cristiano aprovechaba el evento de la conmemoración de la muerte de Cristo para culpar de ello a los judíos (como si Cristo no hubiera sido judío...) Ello llevó en muchos casos al populacho a asaltar las juderías y asesinar a sus habitantes, actuando el alcohol como desinhibidor para potenciar la violencia. En el mismo León, donde el actual Barrio Húmedo era, precisamente, el barrio judío, se llevaron acabo varios pogromos antisemitas, destacando la matanza instigada por el rey "reconquistador" Alfonso VIII, en Puente Castro, en 1196, que motivó que los supervivientes se trasladaran al ghetto de la capital leonesa [2]. Más tarde, en el primavera de1449, los nobles leoneses Suero y Pedro de Quiñones asaltaron la judería de la ciudad y realizaron otra matanza. De ahí creen muchas fuentes que deriva la expresión "matar judíos" refiriéndose a la ingesta de vino [3].

Todo esto no es privativo de León. Por toda la zona cristiana "reconquistada" de la península hubo pogromos contra judíos. En Sevilla, en 1391, el sacerdote cristiano Ferrán Martínez incitó a la masas a destruir sinagogas y expulsar a los judíos de la ciudad. Similares episodios ocurrieron en Toledo, Granada... Y no solo en la corona de Castilla, también en la de Aragón en Valencia, Lérida o Mallorca [4]. Además, el fenómeno tampoco fue exclusivo de países católicos, ya que también ocurrió en el mundo cristiano ortodoxo, en la Rusia zarista, donde los cosacos, igualmente bajo los efectos del alcohol, llevaron a cabo matanzas de judíos como la de 1881 en Kiev (Ucrania). De hecho la palabra, "pogromo" viene del ruso "pogrom" (=devastación). Tampoco habría que olvidar la Noche de los Ccristales Rotos en la Alemania nazi, un país mayoritariamente protestante.

En resumen, quien quiera creer que el "matajudíos" leonés lo inventó la Iglesia Católica para calmar el antisemitismo del pueblo, está en su derecho a autoengañarse, pero los datos históricos apuntan al otro extremo. Y también la lógica: si es algo que fomentó la Iglesia Católica para preservar la vida de los judíos ¿por qué no se llama "salvajudíos"? (Por cierto, la representante de la Federación de  Comunidades Judías de España, María Royo, tampoco se lo cree [5]). Como diría Guillermo de Ockham, la idea más simple es la que suele ser verdad. Y además, no se trata solo de saber la verdad sino también de conocer los episodios oscuros de historia para no estar condenados a repetirlos.


NOTAS:

[1] https://www.diariodeleon.es/leon/semana-santa/230330/5079/viene-tradicion-matar-judios-semana-santa-leon.html

[2] https://ileon.eldiario.es/ciencia/excavaciones-juderia-puente-castro-leon-revelan-ocupo-cristianos-asalto-siglo-xii_1_12520775.html

[3] https://leonjudio.wordpress.com/2015/03/27/el-origen-historico-de-la-expresion-leonesa-matar-judios/

[4]https://es.wikipedia.org/wiki/Pogromos_de_1391_en_Espa%C3%B1a

[5] https://www.directoalpaladar.com/otras-bebidas/limonada-vino-leon-matar-judios

BLAS INFANTE Y EL ISLAM

Ali Manzano  Musulmanes Andaluces Blas Infante (izquierda) en Marruecos En 1983 el Parlamento de Andalucía aprueba por unanimidad el Preámbu...