jueves, 29 de enero de 2026

LA VIDA OCULTA DE JESÚS, DESCRITA EN LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS

Antonio Piñero
National Geographic, 01/01/2025

Muchos de los pasajes de la vida de Jesús pertenecen, en realidad, a evangelios apócrifos, textos donde se relataba a los primeros cristianos todo tipo de anécdotas de la vida de Cristo y que no fueron incluidos en la versión oficial de los textos sagrados de la vida de Jesús de Nazaret.

La historia del cristianismo y el relato bíblico ha sido motivo de discusión durante cientos de años. La Iglesia defiende la actual Biblia como el libro esencial del catolicismo, pero existen otros documentos, como el famoso Evangelio de Judas, que contradice esta versión oficial de los hechos y pone en el punto de mira la veracidad histórica de lo relatado y confirmado.

Pablo de Tarso no perteneció al círculo inicial de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret, pero sus escritos constituyen la base de la mayor parte de la fe cristiana. Para él, lo verdaderamente importante en la vida de Jesús fue su muerte y resurrección.

Sin embargo, algunos seguidores de Pablo, como los evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan, le enmendaron la plana: consideraban que la vida de Cristo también tenía importancia, y por ello compusieron sus evangelios. Pero con el paso del tiempo estas «vidas de Jesús» se quedaron muy cortas en detalles para los lectores, ávidos de saber más sobre el Mesías.

Los autores de los evangelios apócrifos intentaron llenar con sus historias los huecos que dejaban los cuatro evangelios aceptados por la Iglesia. Por ello abundan en datos sobre la vida oculta de Jesús y transmiten detalles de sucesos recogidos por los evangelistas. Por ejemplo, es en los apócrifos donde se dice que los Magos de Oriente eran reyes y se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar.

La desconocida historia de la Verónica

Algo parecido sucede con la Verónica, la mujer que enjugó con un lienzo el rostro de Cristo mientras caminaba hacia la cruz. Su historia y su nombre sólo aparecen en el evangelio de Lucas: «Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron!».

Pero este pasaje supo a poco a la piedad cristiana, que lo transformó en la historia siguiente, recogida en el apócrifo Muerte de Pablo: «Cuando mi Señor se iba por ahí predicando, y yo carecía de su presencia muy a pesar mío, quise que me pintaran su imagen, para que, mientras me veía privada de su presencia, me diese al menos consuelo su figura. Y cuando llevaba el lienzo al pintor para que me la pintara, mi Señor me salió al paso y me preguntó a dónde iba. Cuando le expliqué la causa de mi marcha, me pidió el lienzo y me lo devolvió señalado con la imagen de su venerable faz. Por consiguiente, si alguien mira con devoción su aspecto, obtendrá el beneficio de su curación». De hecho, «Verónica» es un vocablo grecolatino: vero icono, que significa «verdadera imagen» de Jesús.

La crucifixión apócrifa de Jesucristo

En el episodio de la crucifixión de Jesús, los apócrifos también rellenan las lagunas de los evangelios canónicos. Según estos últimos, a la izquierda y a la derecha de Jesús fueron crucificados dos bandoleros, que es como los romanos llamaban a los sediciosos que se oponían a su poder. El Evangelio de Nicodemo nos proporciona los nombres de estos bandidos. Allí se refiere que el prefecto romano Poncio Pilato, tras oír que los judíos desean la muerte de Jesús, decreta su muerte: «Tu raza te ha rechazado como rey. Por eso, he decidido que en primer lugar seas azotado según la costumbre de los reyes piadosos, y luego seas colgado en la cruz en el jardín donde fuiste apresado; y que los dos malhechores Dimas y Gestas sean crucificados juntamente contigo».

Uno de los episodios que más llaman la atención en la pasión de Jesús sólo aparece en el Evangelio de Juan: la lanzada de un soldado romano al costado de Jesús para hacer que su muerte acaeciera de manera segura. En este texto, el soldado es un personaje anónimo, pero el Evangelio de Nicodemo y una presunta Carta de Pilato a Herodes Antipas nos revelan su nombre, Longino, y su cargo, centurión.

Jesús en los infiernos

Entre la muerte y resurrección de Jesús hay un oscuro episodio, que no aparece en los evangelios, pero sí en un par de breves alusiones de un escrito canónico, la Primera epístola de Pedro (3,19; 4,6): el descenso de Jesús a los infiernos. Este hecho se desarrolla en la segunda parte de un apócrifo, el Evangelio de Nicodemo. Unos cuantos sacerdotes, un levita y un doctor de la Ley cuentan cómo en el retorno de Galilea –donde habían sido testigos de la ascensión de Jesús hasta Jerusalén– les salió al encuentro una gran muchedumbre de hombres vestidos de blanco, que resultaron ser los resucitados con Jesús. Entre ellos reconocieron a dos que se llamaban Leucio y Carino, que les contaron los maravillosos acontecimientos tras la muerte del Maestro, entre ellos su visita a los infiernos.

El comienzo de la narración suena así: «Estábamos nosotros en el infierno en compañía de todos los que habían muerto desde el principio. Y a la medianoche amaneció en aquellas oscuridades como la luz del sol, y con su brillo fuimos todos iluminados y pudimos vernos unos a otros. Y al punto nuestro padre Abraham, los patriarcas y los profetas y todos a una se llenaron de regocijo y dijeron entre sí: “Esta luz proviene de un gran resplandor”. Entonces el profeta Isaías dijo: “Esta luz procede del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”». Los antiguos patriarcas comenzaron a regocijarse de inmediato con la liberación que se les avecinaba, mientras que Satán prevenía a sus huestes a fin de que se prepararan para «recibir» a Jesús.

Satán mandó reforzar las puertas del infierno, pero al conjuro de una voz celestial «se hicieron añicos las puertas de bronce, los cerrojos de hierro quedaron reducidos a pedazos, y todos los difuntos encadenados se vieron libres de sus ligaduras, nosotros entre ellos». Entonces «penetró dentro el rey de la gloria en figura humana, y todos los antros oscuros del infierno fueron iluminados. Enseguida se puso a gritar el Infierno mismo: “¡Hemos sido vencidos!”». Jesús tomó por la coronilla a Satanás y se lo entregó al mismo Infierno para que lo mantuviera a buen recaudo. Luego condujo a todos los patriarcas fuera del oscuro antro, comenzando por Adán y siguiendo por Henoc, Elías, Moisés, David, Jonás, Isaías y Jeremías, Juan Bautista…

La otra Iglesia

Así pues, los evangelios apócrifos satisfacían el interés de los primeros cristianos por la vida de su Maestro, alimentando su curiosidad con todo tipo de anécdotas que los escuetos evangelios canónicos no proporcionaban. Pero esta diversidad de testimonios y relatos sobre la vida de Cristo reflejaba una realidad que ya debió de darse al poco de su muerte.

Así lo manifiesta el propio Evangelio de Lucas, que comienza con las palabras dirigidas por su redactor a un personaje llamado Teófilo: «Ya que muchos han intentado escribir la narración de los sucesos que se han cumplido entre nosotros, [...] pareciome también a mí, después de haberme informado de todo exactamente desde su origen, escribírtelos por su orden, dignísimo Teófilo, a fin de que conozcas la verdad de lo que se te ha enseñado».

El texto, compuesto hacia los años 95-100, nos indica que circulaban múltiples tradiciones sobre la vida de Jesús cuando habían transcurrido unos setenta años de su muerte en la cruz, ya que el autor aspiraba a ofrecer «la verdad» respecto a lo mucho que se decía sobre la cuestión.

En tal sentido, los apócrifos sirven para contrastar datos o dichos de Jesús que ofrecen los evangelios aceptados por la Iglesia. Así, pueden hacer surgir dudas sobre la corrección de algunos pasajes canónicos. Es sabida, por ejemplo, la divergencia en la tradición aceptada por la Iglesia sobre quién fue la primera persona a la que Jesús se apareció tras su muerte: según Pablo de Tarso, fue el apóstol Pedro; según los evangelios de Juan y Marcos, quien primero lo vio fue María Magdalena; según el evangelio de Lucas, fueron dos de los discípulos de Cristo, de camino al pueblo de Emaús; pero según el Evangelio de los hebreos, apócrifo, fue Santiago, hermano de Jesús. Y en alguna ocasión los apócrifos pueden transmitirnos una sentencia de Jesús que probablemente sea verdadera, como el dicho número 83 del Evangelio de Tomás: «El que está cerca de mí está cerca del fuego. Y quien está lejos de mí está lejos del Reino».

Por otra parte, estos textos también permiten dibujar una imagen de la Iglesia primitiva diferente a la que terminó imponiéndose. Así, tanto el Evangelio de María (redactado a mediados del siglo II, y que convierte a María Magdalena en la primera apóstol, enfrentada a Pedro, a la que Jesús encomienda difundir las enseñanzas secretas) como el Evangelio de Felipe (del siglo III) defienden la imagen de una comunidad de seguidores de Jesús en la que tenían mucha importancia las mujeres, que luego fueron perdiendo terreno por la evolución masculinista de la Iglesia.

Precisamente ahí reside la importancia de los apócrifos: en el hecho de que posibilitan nuevas aproximaciones a las dos fuentes de la fe católica: las Escrituras y la tradición. Sin duda, el acercamiento al Jesús histórico debe hacerse a través de los documentos más cercanos a él en el tiempo: los evangelios canónicos. Pero sin olvidar los apócrifos, que desempeñan una función de contraste nada despreciable.

sábado, 20 de diciembre de 2025

LA HISTORIA DE LA PROVINCIA BIZANTINA DE SPANIA

Carlos Serrano Lorigados

La renovación imperial de Justiniano significó el retorno a Hispania de los romanos en el año 552.

La historia de la provincia bizantina de Spania es uno de los capítulos más desconocidos de nuestra historia. La parquedad de las fuentes documentales y los restos arqueológicos convierten este periodo comprendido entre los siglos VI y VII en un misterio: pero sabemos que Roma, a pesar de la peste de Justiniano, regresó a Hispania para recuperar la última provincia más occidental del Imperio. 

Hispania en el siglo vi: la anarquía visigoda

A mediados del siglo VI, las provincias de Hispania se encontraban divididas entre el gobierno de los suevos y los visigodos. Los primeros controlaban Gallaecia, la actual Galicia, desde la ciudad de Bracara Augusta (Braga), designada capital de un reino que se extendía entre el Cantábrico y el río Tajo. Los visigodos contralaban las provincias de la Tarraconense y la Carthaginense, pero la Bética, la provincia más rica de Hispania, todavía se resistía a su dominio.

La aristocracia hispanorromana de ciudades como Corduba Patricia (Córdoba) e Híspalis (Sevilla) defendía su independencia frente al poder de los godos, y fueron quienes apoyaron el asesinato del rey Teudiselo en el año 549 para dar inicio a una cruenta guerra civil. Los visigodos del norte de Hispania coronaron a un nuevo rey, Ágila, y los aristócratas hispanorromanos de la Bética apoyaron a su propio candidato: el godo Atanagildo.

La contienda se presentaba con desventaja para Atanagildo, y el autoproclamado rey decidió enviar una petición de auxilio al emperador Justiniano para que el Imperio Romano volviese a intervenir en los asuntos de Hispania. 

El retorno de roma: la renovatio imperii de justiniano

El interés del emperador Justiniano para intervenir en Hispania se debía a motivos militares e ideológicos. El constructor de la basílica de Santa Sofía pretendía emprender la renovatio imperii para devolver al Imperio a su pasado esplendor, y las victorias en Italia habían llenado de confianza a los bizantinos. 

Además, Hispania era la puerta de entrada al Mediterráneo occidental y una posible amenaza para el exarcado bizantino de África, el granero de Constantinopla. Ante estos motivos, el emperador Justiniano decidió enviar a Spania al patricio Liberio junto con una flota de dromones, barcos de guerra bizantinos, que deberían apoyar a Atanagildo en su guerra civil contra el rey Ágila. 

El destacamento bizantino desembarcó en el año 552 en Iulia Transducta (Algeciras) y desbarató un ataque del rey Ágila sobre la ciudad de Sevilla, plaza fuerte del rebelde Atanagildo en la Bética. La superioridad militar bizantina decantó la balanza hacia el usurpador, y los romanos conquistaron Sevilla, Cádiz, Medina Sidonia, Málaga, Cartagena y las costas del Algarve portugués con el apoyo de la población local. 

El objetivo del emperador Justiniano consistía en controlar los puertos del mar de Alborán y el Levante para garantizar el comercio entre el Atlántico y el Mediterráneo, esencial para que mercancías como las pieles y el estaño procedentes de Irlanda y Gran Bretaña arribasen a Bizancio. 

Una guerra sin final

La intervención bizantina en Hispania supuso el final del reinado de Ágila. Respaldado por las tropas del emperador Justiniano, el usurpador Atanagildo convenció a los magnates visigodos para apoyarlo en la lucha por el trono, y el rey Ágila fue asesinado en Augusta Emerita (Mérida) en el año 555. 

Atanagildo, coronado rey tras el asesinato de Ágila, no tardó en advertir el peligro que suponían sus aliados e intentó recuperar la Bética de manos de los romanos. Los visigodos, sin embargo, sólo pudieron reconquistar Sevilla, y se estableció una frontera que corría de este a oeste a lo largo de los Sistemas Béticos. 

La provincia bizantina de Spania

El territorio comprendido entre la Sierra de Grazalema y la ciudad de Ilici (Elche, Alicante) fue denominado por los bizantinos como Spania, y su capital se encontraba en Cartagena, la antigua Cartago Nova. De esta época conservamos la lápida de Comenciolo, el gobernador bizantino encargado de dotar a Cartagena de unas poderosas murallas capaces de soportar un asedio visigodo. 

Los bizantinos favorecieron la reactivación del comercio en sus puertos y garantizaron el cumplimiento de la ley romana en Spania, pero la excesiva carga tributaria pronto generó descontento entre los hispanos. Muchos veían el regreso de Roma como el principio de un resurgimiento, pero los bizantinos se limitaron a controlar los puertos y nunca más intentaron adentrarse en el interior de Hispania. 

El final de la provincia bizantina

Los reyes visigodos posteriores a Atanagildo continuaron sus campañas contra los bizantinos sin demasiado éxito. El control de los puertos y los principales pasos de montaña jugaba a favor de los romanos, y Bizancio mantuvo a sus tropas en Hispania hasta que las costosas guerras en Asia le obligaron a reducir sus efectivos. 

En el año 611, el rey visigodo Sisebuto logró tomar Málaga y Cartagena, y la provincia bizantina de Spania quedó reducida a Ceuta y las islas Baleares. La reciente conversión de los visigodos al catolicismo había acercado a la población hispanorromana a los reyes de Toledo, y los excesivos impuestos bizantinos terminaron por agotar a su población. 

El Imperio Romano de Oriente nunca regresaría a la península, y los visigodos se presentaron como los sucesores de los emperadores en Hispania. Ceuta, sin embargo, permaneció en manos bizantinas hasta la llegada de los musulmanes en el año 709. 

NI GALICIA NI ESCOCIA: ESTE ES EL LUGAR DONDE NACIÓ LA GAITA HACE 3.000 AÑOS

 

20 Minutos, 13/12/2025

[Lo siento, celtomaníacos del norte imperial, pero la gaita procede de ese sur global que tanto despreciáis]

Es uno de los instrumentos por excelencia del noroeste de Europa. Las llamadas naciones celtas (Galicia, Asturias, Bretaña, Irlanda, Escocia...) la tienen como instrumento nacional, pero la realidad es que la gaita nació mucho más lejos y hace mucho tiempo.

La periodista e historiadora escocesa Kirsten Henton revela que la gaita nació hace 3.000 años y lo hizo en la actual Turquía, tal y como recoge este sábado el diario The Sun.

"Las gaitas no se originaron en Escocia. De hecho, aparecen por primera vez en tierras lejanas tanto en el tiempo como en la distancia, habiéndose utilizado a lo largo de la antigüedad en Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma, musicalizando todo, desde rituales y ceremonias sagradas hasta festividades", dice Henton.

"Se ha dicho que las primeras formas de la gaita se utilizaban alrededor del año 1000 a. C., y la Oxford History of Music hace referencia a una talla de piedra hitita encontrada en la actual Turquía que representa a un músico con lo que parece ser una gaita antigua", prosigue.

Kirsten Henton cita a Richard McLauchlan, autor del libro The Bagpipes: A Cultural History, que cree que la evidencia más temprana de la existencia del instrumento es la descripción del emperador romano Nerón "tocando una flauta con la boca y con una bolsa debajo del brazo".

Según Henton, "el momento exacto en que las gaitas llegaron a Escocia es todavía un tema de debate". "Por muy conmovedor que sea creer las sugerencias infundadas de que se vieron gaitas en la batalla de Bannockburn de 1314, no fue hasta un poco más tarde, en 1396, cuando se registraron correctamente por primera vez en la historia escocesa en la batalla de North Inch, cuando se dice que se tocaron 'gaitas de guerra'", dice la experta.

sábado, 29 de noviembre de 2025

DESMONTANDO LAS "BONDADES" DEL IMPERIALISMO ESPAÑOL

Parece ser que la moda del revisionismo histórico ha llegado al capítulo del Imperio Español. Que gentes de Vox o del PP (sector clerical/opusero) digan que el Imperio Español fue un imperio "integrador" y cante sus "bondades" me parece que entra dentro de la normalidad, pero que también gentes de izquierda abracen la idea de que todos los horrores de la conquista hispana de américa fue leyenda negra inventada por los anglosajones me parece muy preocupante. Me parece muy preocupante porque la poca izquierda que no ha sido neutralizada por el inocuo "wokismo" emanado las élites globalistas ahora parece que va a ser abducida por un discurso neofalangista que solo ataca el imperialismo anglo y no al patrio. Para más inri, dentro de este episodio de revisionismo histórico, se le ha dado pábulo en los grandes medios de comunicación a histriones como el pseudohistoriador (en el realidad, es licenciando en periodismo) mexicano Juan Miguel Zunzunegui, un elemento de las clases oligárquicas (el apellido le delata) latinoamericanas que lo mismo exalta a Hernán Cortes que vomita propaganda anticomunista como el mejor agente de la CIA o del MI6 (ahí se comporta exactamente igual que sus "enemigos" anglos). Además, hay que decir que encontrar documentos en los que se critique a este bufón reaccionario usando Google (esa herramienta de los pérfidos sajones) es francamente difícil y la serie de vídeos titulados "Zunzunegui al descubierto" que cuelgo a continuación los he encontrado haciendo búsqueda con Yandex (motor de búsqueda ruso.) Por algo será... Por último, cuelgo un vídeo de David Cot (este sí es historiador y usa por tanto un método riguroso) que explica que España por supuesto tuvo un imperio con colonias, y no muy distinto del de otras potencias europeas como Portugal, Inglaterra y Francia. ¡Ya basta de revisionismo histórico neofascista!









lunes, 24 de noviembre de 2025

¿QUÉ LENGUA SE HABLABA EN AL ANDALUS?

Aristóteles Moreno

eldiario.es, 22/11/2025

Los expertos sostienen que hasta el siglo XI no se impuso el árabe andalusí

Incluso bien entrado el X el idioma más usado seguía siendo el romance

Cuando los contingentes árabes y bereberes penetraron en la península ibérica en el año 711, la lengua dominante sobre el territorio era el romance visigodo. Es decir, una variante evolucionada del latín vulgar. Los conquistadores musulmanes trajeron dos lenguas, el árabe y el tamazigh. La primera se fue instalando paulatinamente en los niveles administrativo y literario del nuevo régimen, pero el idioma vehicular siguió siendo el romance durante tres siglos, que fue incorporando giros y material léxico del árabe de forma creciente.

“La fecha que está más o menos consensuada es hacia finales del siglo X o principios del XI, cuando ya se establecería el árabe andalusí como monolingüismo”, asegura Ángeles Vicente, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Zaragoza, discípula y estrecha colaboradora de Federico Corriente. Fue precisamente el gran arabista español quien estudió a fondo el árabe andalusí en su obra A grammatical sketch of the Spanish Arabic dialect bundle, publicada en inglés en 1977. Quince años después actualizó sus investigaciones en la obra Árabe andalusí y lenguas romances, uno de los manuales de referencia en la materia.

“El haz dialectal andalusí se genera e implanta en competencia con el romance hispánico nativo, en una situación de bilingüismo”, sostiene Corriente en el trabajo editado en 1992. El arabista ya distinguió al árabe andalusí en una “situación dominante” en el marco de las “clases altas, cultas e integradas en la religión del Estado”, mientras que el romance se encontraba relegado a los “sectores rurales, pobres, incultos y cristianos”. Los estudios más recientes, sin embargo, corrigen esta última apreciación del arabista andaluz. “En algún momento al romance andalusí se le ha llamado el mozárabe. Ya se sabe que no. El romance andalusí lo hablaban tanto musulmanes como cristianos y judíos”, precisa Ángeles Vicente.

"El árabe andalusí era la lengua vernácula que se forjó en Al Andalus y que aquí se mezcló con el bajo latín"

Ángeles Vicente — Catedrática de Estudios Árabes por la Universidad de Zaragoza

Otro camino bien distinto recorrió el árabe andalusí. Originariamente procedentes de Oriente Medio, las tribus árabes iban mezclando su lengua con los idiomas autóctonos de los pueblos que conquistaban, de tal forma que generaban un tipo de dialecto diferente. “El árabe andalusí es la lengua vernácula que se gestó en Al Andalus. Aquí se mezcló con el bajo latín”, explica la catedrática de la Universidad de Zaragoza.

De todos los árabes medievales, el andalusí es el mejor conocido. Tuvo tanto prestigio social que se convirtió en lengua literaria y dejó abundante material documental. “Tenemos refranes, poesías y muchas otras fuentes escritas”, asegura la arabista aragonesa. En muchos otros lugares, el árabe popular no alcanzó la categoría social que en Al Andalus y, por lo tanto, apenas llegó a escribirse. De estos casos apenas quedan huellas documentadas.

El árabe andalusí incorporó numerosos préstamos del romance en una situación de ósmosis lingüística que se prolongó por espacio de tres siglos. También el romance andalusí absorbió abundante vocabulario árabe. “El romance de la zona sur era diferente del castellano, el catalán, el aragonés o el portugués, precisamente por esa importante influencia árabe”, aclara Ángeles Vicente. Las diferencias entre el árabe andalusí y el árabe estándar pueden equipararse a las que hoy existen entre el marroquí o el egipcio y el fusha o árabe clásico. “Son variedades dentro de la misma lengua, pero todo es árabe”, puntualiza.

El género más conocido son las jarchas, canciones populares que integran una parte en árabe estándar y otra en árabe andalusí. Del romance andalusí, en cambio, se conserva bastante menos material y, por consiguiente, su estudio es más complejo. Uno de los investigadores que más recientemente ha indagado en esta lengua medieval es Pablo Sánchez, autor de Origen y gramática del romance andalusí. En su opinión, a medida en que la arabización fue ganando terreno, el romance andalusí fue quedando relegado al mundo rural y doméstico.

"Los almohades homogeneizaron todo Al Andalus y el romance andalusí desapareció"

Pablo Sánchez — Autor de 'Origen y gramática del romance andalusí'

“De hecho, la mayoría del vocabulario que se ha conservado hace referencia al campo”, asegura el especialista. Fonéticamente el romance andalusí estaría hoy más cerca del rumano que del catalán o incluso el castellano, según sostiene Pablo Sánchez, aunque tomó numerosas “características del árabe”, no solo en términos lexicográficos. “Eso hace que el romance andalusí sea una lengua muy especial. Por un lado, es la más parecida al latín, pero por otro tiene influencias de una lengua semita”.

Ya con los almorávides, el romance andalusí empezó a debilitarse y perder presencia territorial. Pero fue con los almohades cuando desapareció por completo. “Prohibieron toda diversidad lingüística, cultural y religiosa. Homogeneizaron todo Al Andalus y el romance andalusí desapareció”, asegura Pablo Sánchez. Lo que quedaron fueron abundantes préstamos incrustados en el árabe y más tarde en el castellano. Por ejemplo, la palabra chocho, que significaba originalmente salado.

El reino nazarí de Granada ya fue una sociedad monolingüe, dominada claramente por el árabe. Hasta entonces, y desde el siglo VIII, tras la conquista islámica, Al Andalus había sido un territorio bilingüe. Pablo Sánchez también recuerda que se ha asociado el romance andalusí con la comunidad mozárabe cristiana. Pero el dato es incorrecto y llama a confusión. “De hecho, de los textos que se conservan ninguno, que sepamos, lo escribieron cristianos”, subraya el autor.

"El romance andalusí lo hablaban tanto musulmanes como cristianos y judíos"

Ángeles Vicente — Catedrática de Estudios Árabes de la Universidad de Zaragoza

Se conservan unas sesenta poesías escritas en romance andalusí y varios glosarios médicos y botánicos. Gracias a estos textos medievales, se ha podido conocer numeroso vocabulario. Algunos de estos glosarios se conservan en París o Londres, además de la Biblioteca alemana de Leiden. También el agrónomo sevillano Abul Jair al Ishbili, jardinero de Al Mutamid, recopiló un buen catálogo de plantas de Al Andalus, cuyo nombre árabe y romance anotó en un espléndido glosario.

Buena parte de todo este material fue recopilado y actualizado en un nuevo manual publicado a finales de 2023 por Pablo González. “Era un libro de consulta rápida con verbos, preposiciones, adverbios y muchos otros vocablos”, señala el investigador gaditano afincado en Madrid.

En ese mismo año se produjo un hallazgo sorprendente en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge. El catedrático José Martínez Delgado localizó de forma casual un glosario en lengua romance sobre colores, alimentos básicos y herbáceos atribuido, nada menos, que al filósofo Maimónides. El manuscrito proviene de una guenizá hallada en El Cairo en el siglo XIX. La importancia de este glosario autógrafo del gran filósofo judío cordobés es que integra glosas en judeo-romance que el profesor Martínez Delgado data en la segunda mitad del siglo XII.

Además de la gramática del romance andalusí, el investigador Pablo Sánchez también publicó una singular traducción a esta lengua medieval ya desaparecida de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, editada como Elli Amirellu. El autor tuvo que hacer un notable esfuerzo de adaptación, toda vez que numerosos objetos descritos por el escritor francés todavía no existían en Al Andalus.

miércoles, 15 de octubre de 2025

LA LEYENDA DE ZHENG HE, EL GIGANTÓN CHINO Y CASTRADO QUE PUDO LLEGAR A AMÉRICA CON SU FLOTA 71 AÑOS ANTES QUE CRISTÓBAL COLÓN

Lucas de la Cal

El Mundo, 27/08/2025

Se sabe que la impresionante flota de Zheng He, llegó hasta África. Y un mapa sugiere que pudo visitar América en 1418. Pero hay más bruma y revisionismo que certezas respecto al gran hito de los Ming

Un mural representa a Zheng He y los barcos de su 
impresionante flota, con la que hacía 'propaganda' de la dinastía Ming.

Cuando los océanos aún eran espejos sin nombre; cuando Europa tanteaba los límites de su propio horizonte; cuando el viento era un mensajero de los dioses y no un instrumento de los hombres, un explorador eunuco musulmán que medía casi dos metros se alzó desde el corazón de la China imperial para medir el pulso del mundo. El almirante Zheng He, que así se llamaba este gigantón, dirigía una flota colosal que surcaba los mares en el siglo XV sirviendo al emperador Yongle, tercero de la dinastía Ming, más conocido como Dragón Celestial.

Zheng estuvo al frente de siete expediciones entre 1405 y 1433 a bordo de los baochuan, los «barcos del tesoro», enormes navíos de madera de hasta nueve mástiles y 120 metros de eslora que eclipsaban a las posteriores carabelas ibéricas. Sus flotas recorrieron el Océano Índico, visitaron las costas de Ceilán (la actual Sri Lanka), la Península Arábica, y llegaron hasta los puertos de África Oriental. Su misión, cuentan los historiadores chinos, no era la de un conquistador ni un misionero. No pretendía colonizar sino dar a conocer a otros pueblos el esplendor de la dinastía Ming y obligar a los gobernantes de tierras lejanas a ofrecer tributos a cambio de rutas comerciales.

Rescatamos este 12 de octubre la historia de Zheng porque algunos eruditos contemporáneos y entusiastas revisionistas defienden que el explorador chino personalmente, o al menos algunos de sus capitanes, alcanzaron las costas de América y que esto lo hicieron 71 años antes de la llegada de Cristóbal Colón. Una hipótesis, popularizada por primera vez por el escritor y ex comandante de la Armada británica Gavin Menzies, quien publicó a principios de siglo un libro, 1421: El año en el que China descubrió América, en el que presenta una serie de mapas supuestamente dibujados por marineros de la flota de Zheng en el que se aprecia el continente americano.

Menzies sostiene que fue Zheng y no Colón quien se habría anticipado a la globalización, navegando hasta el Nuevo Mundo con un espíritu de diplomacia, no de conquista. Pero la realidad es que hay una corriente dominante de académicos que alega que no existe evidencia arqueológica ni documental convincente que permita vincular las flotas de Zheng con América, y que las crónicas imperiales no citan nada sobre travesías más allá de África.

Las tesis de Menzies aparecen también en otro libro publicado el año pasado (Exploración global china en la era precolombina) por la académica chino-estadounidense Sheng-Wei Wang. «De los siete formidables viajes de Zheng He, con más de 300 barcos y casi 30.000 personas a bordo, se conserva muy poca documentación. A su regreso del último viaje, China había experimentado un cambio hacia una política aislacionista, con un nuevo emperador que había abandonado la exploración marítima, y gran parte del registro histórico de las expediciones de Zheng fue destruido, por lo que continúa siendo un misterio hasta dónde pudieron llegar», señala la autora, que cita varias cartas náuticas que señalarían áreas desconocidas del Caribe antes de la llegada de Colón a Bahamas en 1492, como las dibujadas por el cartógrafo italiano Zuane Pizzigano.

Wang también toma como referencia el primer mapamundi conocido escrito íntegramente en mandarín, publicado en 1602 por el misionero italiano Matteo Ricci, pionero jesuita en China que introdujo el cristianismo y la cultura occidental en la dinastía Ming. Se considera que el mapa de Ricci se inspira en planos originales europeos, pero Wang asegura que, tras analizarlos, llegó a la conclusión de que la fuente original se encontraba en mapas probablemente dibujados por marineros de la flota de Zheng durante sus siete viajes. Uno de los ejemplos que presenta es que Ricci ubica la actual isla de Cabo Bretón, en la costa atlántica de Canadá, dividida en dos por un canal existente que no aparece en ningún mapa europeo antiguo. Su teoría, compartida en otro estudio de un arquitecto y un topógrafo canadiense, es que los chinos habían llegado a la isla en 1433.

Los historiadores chinos cuentan que Zheng He nació lejos del mar, en la provincia de Yunnan, que terminó capturado por los mongoles, quienes castraron al explorador durante su pubertad. Zheng, como tantos otros niños eunucos, terminó sirviendo en la corte imperial de la entonces capital, Nanjing, donde fue ascendiendo hasta convertirse en el consejero principal del emperador. En 1405, se embarcó en el primero de sus siete viajes, llegando a las costas de Vietnam, atravesando el estrecho de Malaca y navegando hacia el oeste a través del Índico. En la cuarta expedición alcanzó el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico. Los viajes posteriores fueron aún más hacia el oeste, entrando en el Mar Rojo hasta la costa de África Oriental. Luego, según la versión alternativa alejada del consenso historiográfico, la flota habría seguido hasta la desembocadura del río Orinoco (Venezuela) y, más adelante, hasta el estrecho de Magallanes.

El británico Menzies, que pasó 15 años estudiando registros históricos y mapas antiguos, también apuntaba en su libro que los barcos liderados por Zheng llegaron a alcanzar lo que hoy es Australia, 350 años antes de la llegada de la expedición dirigida por el capitán James Cook (1770). Hace una década, un equipo de arqueólogos australianos encontró una moneda de la dinastía Qing que dataron de entre los años 1735 y 1795. El jefe de la excavación manifestó que se trataba de otra prueba más de que los chinos habían tenido contacto con los aborígenes de la región antes de la llegada de los británicos.

Sobre el «descubrimiento» de América, en 2006, en la prensa internacional hizo mucho ruido la comparecencia de un abogado chino, Liu Gang, que aseguró haber encontrado en una librería de Shanghai un mapa de 1763 con trazados de los cinco continentes que tenía una anotación en la que aclaraba que era una reproducción de otro mapa de 1418. Muchos expertos internacionales señalaron que aquel mapa era claramente un engaño.

La duda, acentuada por los revisionistas, persiste como una bruma sobre el mar. Sólo hay vestigios de rutas, fragmentos de leyendas y algunos mapas que insinúan una presencia oriental en América antes de 1492. Zheng He fue el almirante que surcó los océanos al frente de flotas más vastas que cualquier sueño europeo de su tiempo. Pero más allá de África, de los confines del Índico, se abre un silencio que muchos dentro y fuera de China continúan pretendiendo llenar: ¿pudo aquel explorador chino alcanzar las orillas de un Nuevo Mundo que Colón aún no había ni soñado?

LA CADENA DE AZARES Y CHIRIPAS QUE HA HECHO DEL INGLÉS LA LENGUA MÁS IMPORTANTE DEL MUNDO

Rafael del Moral

El Confidencial, 27/08/2025

El habla de los anglos, en sus orígenes un pueblo germano campesino y guerrero, ha estado varias veces a punto de desaparecer, pero ha superado las adversidades hasta convertirse en el idioma global.

El dominio actual del inglés es el resultado de situaciones afortunadas y coincidencias azarosas, casi siempre favorables a los británicos. Cualquier cambio en la historia podría haber frustrado su expansión. ¿Cuáles fueron esos momentos en que podría haberse debilitado la actual lengua más importante del mundo? El inglés fue, hace muchos siglos, lengua de un pueblo germánico campesino y guerrero, los anglos, una de las tribus vecinas del Imperio romano que ocupaba territorios al otro lado del Rin, frontera noroccidental del Imperio romano. Aquellos germanos, divididos en tribus, ocupaban la mayor parte de lo que hoy son Alemania, Países Bajos y sur de Escandinavia. Probablemente no tenían conciencia de grupo. Al igual que tantas otras hablas, estaba llamada a la desaparición, pero inesperadamente superó las adversidades. Anglos, sajones y jutos, tres de aquellas tribus, se desplazaron a Gran Bretaña para ayudar a los britones en su lucha contra los irlandeses en el año 449. El inglés era por entonces una lengua ágrafa, mucho más preparada para su desaparición que para su permanencia, pero sorprendentemente superó la primera prueba y no se extinguió como las lenguas vecinas. En 1066 podría haberse producido un cambio que habría postrado al inglés para siempre y habría dejado la hegemonía al francés. Me refiero a la invasión normanda de la isla. Si la progresión hubiera seguido el camino que ya parecía trazado, la lengua internacional predominante podría ser hoy el francés, y no el inglés, pues los invadidos aceptaron con normalidad el cambio. La mayor parte de la clase dirigente, política o religiosa, fueron, sin excepción, francófonos, y las únicas lenguas de transmisión escrita, el latín y el francés. En un par de generaciones, la clase social alta marginó al inglés y se avino, sin discusión, a la lengua de los gobernantes porque eso es lo que desde siempre aconsejaban las costumbres. El papel social del inglés había sido alterado. Pero sucedió que la clase dirigente, tanto la advenediza como la local, perdió los contactos con Francia a lo largo del siglo XIII. Inglaterra se transformó en una entidad política cada vez más distante y desconectada de sus vecinos continentales. La lengua principal siguió siendo el francés, pero las relaciones con los hablantes de inglés, que era el pueblo, exigían el conocimiento de ambas. Sorprendentemente ese uso obligado hizo que el inglés se asociara cada vez más al reino de Inglaterra. Había tomado cuerpo en el ejército, nutrido de clases populares. Luego en las clases medias de la corte, y después se introdujo en las altas hasta extenderse como la principal lengua escrita de la administración a mediados del siglo XV. Un proceso excepcional y muy poco habitual en la evolución natural de las lenguas. Ese nuevo inglés ya es el actual. Y lo más sorprendente, no salía humillado de la larga convivencia, resucitaba sólido como lengua de una nación. Era la segunda situación azarosa y favorable a los anglófonos de la Edad Media.

Situémonos ahora en el objetivo de la Armada Invencible. Imaginemos que el Duque de Medina Sidonia, que dirigía la flota, no hubiera tenido aquellos errores fatales en su planificación y táctica; imaginemos que se coordina con éxito con Alejandro Farnesio en Flandes y se instala un sistema de señales costeras y escoltas rápidas para comunicar los movimientos; imaginemos que un clima favorable permite avanzar en bloque; que la flota inglesa sufre las dificultades habituales, que la Armada Española logra establecer un punto de desembarco el sur de Inglaterra; que desciende un contingente combinado de Tercios españoles y tropas flamencas que derrotan a las fuerzas locales mal organizadas; que se produce una rebelión católica interna en algunas regiones, especialmente en el norte; que Isabel I huye o es capturada, y que Felipe II impone un régimen católico en Inglaterra con un monarca dependiente. Si imaginamos todo eso, Inglaterra retorna al catolicismo; el papado recupera su autoridad y desaparece el anglicanismo, España consolida su dominio y en ese caso América del Norte no es colonizada por ingleses sino por españoles y franceses. Australia y la India podrían haber tenido un destino diferente y la Revolución Industrial inglesa podría retrasarse o no ocurrir, al no existir el mismo impulso mercantil y científico que se dio bajo el sistema británico. Si todo eso sucede, el idioma español podría haber salido más dominante globalmente, incluyendo partes de Norteamérica y África. Shakespeare no habría escrito sus obras, o lo habría hecho bajo censura o en el exilio. La literatura, la filosofía política liberal (Locke, Hobbes) y la ciencia inglesa (Newton) podrían no haber florecido. Y en su lugar, la cultura española del Siglo de Oro habría tenido mayor influencia global. Pero sucedió lo contrario. Era la tercera situación azarosa y favorable a los anglófonos de la Edad Moderna.

El impulso americano

Y habría más momentos de suerte, pero pasemos al año 1921 cuando el Imperio Británico había alcanzado su mayor extensión territorial. Lo que lo podría haber frenado era otra lengua europea expansionista. En las etapas de colonización sus competidoras fueron el francés, el español y el alemán. Pero el español perdió sus posibilidades en la batalla de Trafalgar, y después a lo largo del siglo XIX. Hubo, sin embargo, un hecho que podría haber modificado la trayectoria de las lenguas de Europa, la victoria de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Si el nacional-socialismo vence a los rusos y si Estados Unidos no interviene podría haberse creado una superpotencia europea con el alemán como lengua de la gran nación. No es un deseo, desde luego, sino uno de los posibles recorridos de la historia. Nadie sabe lo que podría haber sido de las lenguas con el liderazgo del alemán, pero sí sabemos que tanto el griego como el latín y el ruso consiguieron su expansión gracias a las victorias en las campañas militares y el ensanche territorial. Es difícil de imaginar, pero no imposible, que una victoria del Tercer Reich hubiera hecho del alemán una lengua con una fuerza internacional. Era la cuarta situación azarosa y favorable a los anglófonos de la Edad Moderna.

La imagen que más contribuye al crecimiento del inglés, por encima de las nacionalidades, es la de una lengua esencialmente útil. Ese simpático perfil prevalece entre gente que, con independencia de su origen, es capaz de aceptar con simpatía los diversos acentos. La fortuna ha acompañado desde siempre a la trayectoria del inglés. Ha superado toda adversidad. Nunca antes se había introducido una lengua con tanta intensidad y admiración por tantos rincones. Nadie obligó a aprenderlo, ni se impuso como en la enseñanza, ni se exigió exhibirlo en los establecimientos públicos, ni se sufragó para promocionarlo. Tampoco se prohibió hablar otras lenguas que le hicieran sombra. También la fortuna acompañó al español, pero en menor medida. *Rafael del Moral es sociolingüista experto en lenguas del mundo y autor de la 'Enciclopedia de las lenguas', 'Breve historia de las lenguas', 'Historia de las lenguas hispánicas' y' Las batallas de la eñe', así como de numerosos artículos en revistas especializadas.

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