sábado, 20 de diciembre de 2025

LA HISTORIA DE LA PROVINCIA BIZANTINA DE SPANIA

Carlos Serrano Lorigados

La renovación imperial de Justiniano significó el retorno a Hispania de los romanos en el año 552.

La historia de la provincia bizantina de Spania es uno de los capítulos más desconocidos de nuestra historia. La parquedad de las fuentes documentales y los restos arqueológicos convierten este periodo comprendido entre los siglos VI y VII en un misterio: pero sabemos que Roma, a pesar de la peste de Justiniano, regresó a Hispania para recuperar la última provincia más occidental del Imperio. 

Hispania en el siglo vi: la anarquía visigoda

A mediados del siglo VI, las provincias de Hispania se encontraban divididas entre el gobierno de los suevos y los visigodos. Los primeros controlaban Gallaecia, la actual Galicia, desde la ciudad de Bracara Augusta (Braga), designada capital de un reino que se extendía entre el Cantábrico y el río Tajo. Los visigodos contralaban las provincias de la Tarraconense y la Carthaginense, pero la Bética, la provincia más rica de Hispania, todavía se resistía a su dominio.

La aristocracia hispanorromana de ciudades como Corduba Patricia (Córdoba) e Híspalis (Sevilla) defendía su independencia frente al poder de los godos, y fueron quienes apoyaron el asesinato del rey Teudiselo en el año 549 para dar inicio a una cruenta guerra civil. Los visigodos del norte de Hispania coronaron a un nuevo rey, Ágila, y los aristócratas hispanorromanos de la Bética apoyaron a su propio candidato: el godo Atanagildo.

La contienda se presentaba con desventaja para Atanagildo, y el autoproclamado rey decidió enviar una petición de auxilio al emperador Justiniano para que el Imperio Romano volviese a intervenir en los asuntos de Hispania. 

El retorno de roma: la renovatio imperii de justiniano

El interés del emperador Justiniano para intervenir en Hispania se debía a motivos militares e ideológicos. El constructor de la basílica de Santa Sofía pretendía emprender la renovatio imperii para devolver al Imperio a su pasado esplendor, y las victorias en Italia habían llenado de confianza a los bizantinos. 

Además, Hispania era la puerta de entrada al Mediterráneo occidental y una posible amenaza para el exarcado bizantino de África, el granero de Constantinopla. Ante estos motivos, el emperador Justiniano decidió enviar a Spania al patricio Liberio junto con una flota de dromones, barcos de guerra bizantinos, que deberían apoyar a Atanagildo en su guerra civil contra el rey Ágila. 

El destacamento bizantino desembarcó en el año 552 en Iulia Transducta (Algeciras) y desbarató un ataque del rey Ágila sobre la ciudad de Sevilla, plaza fuerte del rebelde Atanagildo en la Bética. La superioridad militar bizantina decantó la balanza hacia el usurpador, y los romanos conquistaron Sevilla, Cádiz, Medina Sidonia, Málaga, Cartagena y las costas del Algarve portugués con el apoyo de la población local. 

El objetivo del emperador Justiniano consistía en controlar los puertos del mar de Alborán y el Levante para garantizar el comercio entre el Atlántico y el Mediterráneo, esencial para que mercancías como las pieles y el estaño procedentes de Irlanda y Gran Bretaña arribasen a Bizancio. 

Una guerra sin final

La intervención bizantina en Hispania supuso el final del reinado de Ágila. Respaldado por las tropas del emperador Justiniano, el usurpador Atanagildo convenció a los magnates visigodos para apoyarlo en la lucha por el trono, y el rey Ágila fue asesinado en Augusta Emerita (Mérida) en el año 555. 

Atanagildo, coronado rey tras el asesinato de Ágila, no tardó en advertir el peligro que suponían sus aliados e intentó recuperar la Bética de manos de los romanos. Los visigodos, sin embargo, sólo pudieron reconquistar Sevilla, y se estableció una frontera que corría de este a oeste a lo largo de los Sistemas Béticos. 

La provincia bizantina de Spania

El territorio comprendido entre la Sierra de Grazalema y la ciudad de Ilici (Elche, Alicante) fue denominado por los bizantinos como Spania, y su capital se encontraba en Cartagena, la antigua Cartago Nova. De esta época conservamos la lápida de Comenciolo, el gobernador bizantino encargado de dotar a Cartagena de unas poderosas murallas capaces de soportar un asedio visigodo. 

Los bizantinos favorecieron la reactivación del comercio en sus puertos y garantizaron el cumplimiento de la ley romana en Spania, pero la excesiva carga tributaria pronto generó descontento entre los hispanos. Muchos veían el regreso de Roma como el principio de un resurgimiento, pero los bizantinos se limitaron a controlar los puertos y nunca más intentaron adentrarse en el interior de Hispania. 

El final de la provincia bizantina

Los reyes visigodos posteriores a Atanagildo continuaron sus campañas contra los bizantinos sin demasiado éxito. El control de los puertos y los principales pasos de montaña jugaba a favor de los romanos, y Bizancio mantuvo a sus tropas en Hispania hasta que las costosas guerras en Asia le obligaron a reducir sus efectivos. 

En el año 611, el rey visigodo Sisebuto logró tomar Málaga y Cartagena, y la provincia bizantina de Spania quedó reducida a Ceuta y las islas Baleares. La reciente conversión de los visigodos al catolicismo había acercado a la población hispanorromana a los reyes de Toledo, y los excesivos impuestos bizantinos terminaron por agotar a su población. 

El Imperio Romano de Oriente nunca regresaría a la península, y los visigodos se presentaron como los sucesores de los emperadores en Hispania. Ceuta, sin embargo, permaneció en manos bizantinas hasta la llegada de los musulmanes en el año 709. 

8 APORTES DE LA MILENARIA CULTURA PERSA A NUESTRA VIDA COTIDIANA

Margarita Rodríguez BBC , 05/04/2026 "El mundo persa es el responsable de muchas de las ideas que tenemos en Occidente", dice el p...