domingo, 15 de diciembre de 2024

ASÍ PERDIÓ ANDALUCÍA LA IV PLANTA SIDERÚRGICA DEL SUR

Nicolás Salas

El Correo de Andalucía, 23/02/2017

[Un artículo bastante coherentemente escrito sobre cómo se destruyó la industria de Andalucía para dársela en exclusiva al norte dejando a la España meridional a merced del saqueo de sus materias primas. Esto es una situación cuasi colonial dentro de un mismo país. Esta claro que los andaluces nos guste o no somos parte del Sur Global. Y todavía hay que aguantar a imbéciles que dicen que el sur es un "erial" económico a pesar de que Andalucía es la primera comunidad autónoma en producción minera (el 40% de la nacional), la primera en producción agrícola y la segunda en producción pesquera.]

Altos hornos de Marbella

El Régimen tampoco recuperó el proyecto del primer Centro Minero-Metalúrgico de Andalucía y Extremadura, creado por la Dictadura de Primo de Rivera

La España septentrional no admitió nunca que la España meridional pudiera contar con industrias básicas, de cabecera, como la siderurgia. De manera que la mitad Sur de la Península tuvo y tiene que depender del hierro y el acero producidos en el Norte, con el encarecimiento de los costes por los transportes hasta las zonas de consumos más alejadas. Esta situación fue determinante en los años sesenta, cuando desde la misma Ensidesa se propuso crear la IV Planta Siderúrgica Integral en un lugar del Sur, tanto por imperativos de mercados como de estrategia geopolítica militar.

Pero desde el primer momento, Altos Hornos se opuso a la localización meridional y contó con el apoyo de la Administración Central, principalmente los ministros «lopeces», que al final se llevaron la citada planta a Sagunto, para el buen negocio de los empresarios vizcaínos y su factoría levantina.

Entonces se despreció el bien común nacional en aras de los intereses industriales del Norte. La IV Planta Siderúrgica Integral hubiera equilibrado el mapa industrial español y, además, habría sido más barata su fundación, comenzando por el costo de los terrenos, que en la provincia de Cádiz eran de dehesas y en Valencia de frutales, aparte de otras circunstancias de transportes de minerales, etc.

Lo cierto es que, primero n, el Régimen anterior o recuperó el proyecto del primer Centro Minero-Metalúrgico de Andalucía y Extremadura, creado por la Dictadura de Primo de Rivera a instancias del ingeniero César Serrano Jiménez, padre del inolvidable «Hijo Adoptivo» de Sevilla el general Luis Serrano de Pablo, que hubiera recuperado la historia industrial andaluza, pionera en El Pedroso, en 1817, de la fabricación de hierro. Y en segundo lugar, dejó inédito el descubrimiento en el Sur de Badajoz y Norte de Huelva y Sevilla, de uno de los mayores yacimientos férricos del mundo, aún sin explotar.

Mientras en Madrid, Bilbao y Barcelona se cuestionaba el coste del entonces proyectado Canal de Navegación Sevilla-Bonanza, la industria siderúrgica vasco-asturiana recibió en subvenciones más de cinco mil millones de pesetas de los años sesenta, por cuenta de las producciones concertadas; es decir, casi lo que costaba el citado canal. Ya durante la democracia, sólo Hunosa ha recibido más ayudas estatales que todos los parados agrícolas de Andalucía y Extremadura juntos. Y encima, los meridionales pagamos en el recibo de la energía eléctrica las ayudas al carbón norteño, cuando en los mercados extranjeros lo tenemos más barato y con más calorías. La diferencia está en que, mientras los tertulianos de Madrid no desaprovechan ocasión para criticar el «voto cautivo» andaluz, no tienen valor para opinar sobre el «voto cautivo» asturiano. Saben que la mayoría de los andaluces no se dan por enterados.

La historia de este asunto fue tema de combate periodístico durante varios años y nosotros tuvimos el honor de ser la persona designada por la dirección de ABC para llevarlo día a día. Sin pretenderlo fuimos protagonista de varios hechos de enorme trascendencia, como el enfrentamiento en el Gobierno Civil de Sevilla con el ministro de Industria, Gregorio López Bravo. Luego vendrían otros rifirrafes con el ministro Laureano López Rodó.

Altos Hornos de Vizcaya y el clan empresarial del Norte decidió que la IV Planta Siderúrgica Integral no se instalara en Andalucía, concretamente en la provincia de Cádiz, donde se encontraba el lugar más idóneo, y por el contrario se llevara a Sagunto, salvando parte del grupo industrial vasco. Esta acción significaba alterar el proyecto de Ensidesa y gastar mucho más dinero en la instalación levantina, pero para provecho de los empresarios del Norte.

Andalucía no solo perdió la IV Planta Siderúrgica Integral, también perdió la dignidad regional... Las autoridades andaluzas, con escasas excepciones, no sólo dejaron sola a Sevilla como defensora de la idea a favor de Andalucía, sino que además se inclinaron abiertamente a favor de la Administración Central. Ni una sola voz de apoyo recibimos... Nosotros nunca defendimos la idea a favor de Sevilla, sino de un lugar de Cádiz o Huelva. Pero nuestra actuación fue entendida como un deseo de influir a favor de los intereses sevillanos. Así fue lo ocurrido...

Sólo desde la ignorancia histórica y actual, además de una buena dosis de catetismo en sentido peyorativo, puede acusarse a Sevilla de centralista. Este talante promovido por el peor provincianismo estuvo siempre latente. Recordemos comportamientos penosos por injustos cuando el proyectado canal de navegación Sevilla-Bonanza, tan mal explicado por Sevilla, o la proyectada cuarta planta siderúrgica integral, que Sevilla nunca pidió para ella, como era natural, sino para un lugar del litoral gaditano. Si de algo puede acusarse a Sevilla es de narcisismo, pero nunca de centralismo. Para Sevilla el extranjero comenzó siempre en las rondas extramuros, de manera que hay que ser mal pensado para creer que los sevillanos se levantan pensando en cómo fastidiar al resto de los andaluces. No tienen ni idea.

Nada más plantearse la autonomía andaluza surgió en Granada y Málaga la idea de las dos Andalucía. Por pudor no cito ni las memeces dichas entonces ni a sus autores, al menos, por ahora. Querían dividir a la región, en vez de potenciar la unidad de las ocho provincias. O sea, querían hacer realidad el proyecto administrativo del régimen anterior, dividiendo a la región en dos e incluso en tres, creando la provincia artificial del Campo de Gibraltar,

Cuando la Junta de Andalucía comenzó su andadura, lo primero que se hizo por varias provincias fue cuestionar el carácter de capital histórica dado a Sevilla. Querían Antequera. Y con el paso de los años, no hay político progre o neocentrista que se precie, ni personajes varios, que no alcen la bandera del centralismo sevillano. Ridículo y negativo.

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