Alfredo Merino
El Mundo,02/01/2025
[Tartessos, la primera civilización de Europa occidental.]
El Museo Arqueológico Nacional expone los primeros rostros humanos que se han encontrado de esta enigmática cultura que habitó la Península Ibérica
Son cinco caras humanas. En cada una de ellas están grabadas las rotundas huellas del paso del tiempo. Algunas, fragmentadas; otras, más o menos desgastadas. Sus semblantes, impasibles, parecen esculpidos por un sacerdote hierático. Todas están incompletas, pero son irremediablemente hermosas.
El Museo Arqueológico Nacional (MAN) inaugura su nueva Sala de Novedades Arqueológicas con la exposición Rostros del Turuñuelo. Los relieves de Casas del Turuñuelo, Guareña (Badajoz). La integran cinco rostros humanos de factura refinada, aunque, más que por su belleza formal, destacan por ser los primeros rostros humanos que nos llegan de la enigmática civilización de Tarteso. Se exponen después de una precisa restauración que ha durado un año en el Instituto del Patrimonio Cultural de España.
Tarteso fue un pueblo protohistórico que pobló el suroeste de la península ibérica entre los siglos IX y V antes de nuestra era. Hasta la fecha, se creía que careció de arte figurativo. Estas caras han dado un vuelco a la teoría.
Datadas hace 7000 años, el hallazgo de estas caras en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, Guareña, Badajoz, en abril de 2023, supone un antes y un después en el conocimiento de esta civilización. Ahora se presentan al público madrileño. La importancia de la muestra quedó subrayada por la presencia del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardio, que acudieron a la presentación.
Las caras se encontraron en la habitación de las gradas, junto a varios marfiles etruscos. Están talladas en biocalcarenita, piedra utilizada en otros yacimientos íberos como el de Porcuna, en la alejada Jaén. Con detalles anatómicos definidos a la perfección, destacan sus ojos almendrados, las cejas arqueadas y unos labios expresivos, que muestran influencia del Mediterráneo oriental. Algunos fragmentos de los rostros conservan restos de policromía.
La uniformidad de sus facciones es indicio, según los investigadores, de artesanos dedicados a la producción de estas piezas, tal vez destinadas a fines decorativos. La cara mejor conservada está tocada con una diadema que la señala como una personalidad destacada. Otras dos llevan llamativos pendientes, y una tercera luce su cabello trenzado.
La existencia de Tarteso está registrada en textos antiguos, pero no hay demasiados vestigios materiales de este pueblo en comparación con otras culturas afines. Los antiguos griegos señalaban que se asentaba en el "fin del mundo". Tuvieron los ríos Guadiana y Guadalquivir como ejes de su territorio y comerciaron con los fenicios.
Entre sus hallazgos destacan la orfebrería áurea, importantes edificios y restos de elaboradas ceremonias. Poseían lengua y escrituras propias. Las últimas referencias de su civilización datan del final de la batalla de Alalia, que enfrentó a griegos contra una coalición de cartagineses y etruscos en el 535 antes de nuestra era.
Casas del Turuñuelo es una inusual construcción de dos plantas, construida en adobe y piedra. Con un patio central y escalera de dos tramos, posee una complejidad estructural y técnicas muy avanzadas para la época. El yacimiento comenzó a excavarse en 2015, bajo la dirección de los arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Esther Rodríguez y Sebastián Celestino, este último comisario de la muestra.
Por sus dimensiones y la categoría de los hallazgos encontrados, los arqueólogos consideran que albergó un centro de poder. Señalan que, hacia el siglo V antes de nuestra era, los propios tartesos lo destruyeron y sellaron con meticulosidad, después de un ritual que incluyó el sacrificio de animales, con decenas de caballos.
La exposición de las caras del Turuñuelo ha servido al MAN para presentar sus flamantes instalaciones. En lugar estratégico, junto a la entrada principal, la nueva sala albergará las que ha dado en llamarse 'cápsulas expositivas', que mostrarán al público los últimos hallazgos arqueológicos realizados en España.
Se incluyen en la exposición reconstrucciones digitales de los rostros, así como paneles explicativos sobre su descubrimiento y restauración, y las citadas interacciones de Tarteso con otras civilizaciones del Mediterráneo. Visitas guiadas y conferencias complementan la muestra.
Mensajeras de tiempos pasados, estas faces luminosas son un foco que empieza a despejar la oscuridad en la que aún permanece sumida esta fascinante civilización. Gratuita, la exposición donde se exhiben permanecerá abierta hasta el 2 de febrero de 2025.
