martes, 2 de junio de 2026

LAURA SPINNEY, PERIODISTA CIENTÍFICA: “EL BIG BANG DE LAS LENGUAS INDOEUROPEAS FUE EL ACONTECIMIENTO MÁS IMPORTANTE DE LOS ÚLTIMOS 5.000 AÑOS EN EUROPA”

Antonio Ortí

La Vanguardia, 25/05/2026

La autora británica rastrea en ‘Lengua madre’ los orígenes del protoindoeuropeo, la lengua ancestral de la que derivan aquellas que habla hoy la mitad de la humanidad

Hace unos 5.000 años, coincidiendo con el final de la última glaciación, nació una lengua destinada a cambiar el mundo. Aquel idioma ancestral, que hoy conocemos como protoindoeuropeo, se expandió con rapidez desde el mar Negro y se fue fragmentando a medida que sus hablantes migraban. Durante siglos, el rastro de esta lengua originaria de la que descienden del latín y el griego al sánscrito y el persa, del indostaní al ruso o el kurdo, del inglés y el alemán al portugués, el español, el francés o el catalán, permaneció oculto en las estepas de Eurasia, hasta que los avances de la lingüística, la arqueología y la genética han permitido reconstruir su historia.

Según argumenta Laura Spinney en Lengua madre (Crítica), el indoeuropeo pudo nacer entre Ucrania oriental y Rusia para que, desde allí, un reguero de migrantes lo esparcieran, primero por Europa y Asia y, posteriormente, por el resto de continentes. Aunque en la prehistoria una lengua en su máximo esplendor tenía tan solo un millar de hablantes, el indoeuropeo acabó siendo hablado por miles de millones de personas.

Según explica Spinney a Historia y Vida, el protoindoeuropeo fue la lengua de un grupo de personas que inventó un nuevo modo de vida, el pastoreo nómada, con el que se rentabilizaron las vastas reservas energéticas de la estepa. La explosión demográfica resultante propició que los descendientes de los nómadas llevaran su lengua hasta la meseta iraní, el norte de la India y los confines de China, además de por el valle del Dniéper y los afluentes del río Volga hacia los Urales y prácticamente la totalidad de Europa (el euskera es una de las pocas lenguas en no ser desplazada).

Las tecnologías que fueron surgiendo requerían un nuevo vocabulario. La forja, por ejemplo, trajo consigo nuevas especializaciones, como la metalurgia, la fundición, la minería, la producción de carbón vegetal…, y todas ellas necesitaban un nombre. A medida que los comerciantes viajaban, las palabras que compartían se propagaron de este a oeste y de norte a sur, con asentamientos cada vez más y más grandes.

El análisis genético muestra matrimonios mixtos alrededor del mar Negro y, posteriormente, con la venida de los yamnayas –un pueblo de pastores nómadas de la estepa–, la existencia de hijos multilingües, claves para que el indoeuropeo pasara a ser una lengua franca comercial que permitió comunicarse a muchos pueblos de la prehistoria.

Al inicio de la Edad de Bronce, decenas de miles de yamnayas llegaron a Hungría en un momento en que la población de Europa rondaba los siete millones de personas. Hacia el año 2000 a. C., la ascendencia de la estepa había penetrado ya en Irlanda, Gran Bretaña, Escandinavia y la península ibérica.

En alguna ocasión ha declarado que la aparición del protoindoeuropeo podría considerarse el acontecimiento más importante de los últimos cinco milenios. ¿Cuáles son sus argumentos?


Para ser más precisa, escribí que el big bang de las lenguas indoeuropeas fue el acontecimiento más importante de los últimos 5.000 años en el Viejo Mundo. Esto se debe a que transformó radicalmente el panorama lingüístico de Eurasia. Incluso si se ignoran los cambios culturales y genéticos que lo acompañaron, las lenguas que hablamos moldean nuestra conciencia de formas sutiles, por lo que se podría argumentar razonablemente que, a partir de entonces, los antiguos eurasiáticos comenzaron a pensar de manera más parecida a sus homólogos modernos.



Durante siglos, lingüistas y arqueólogos han debatido sobre el lugar donde pudo nacer el protoindoeuropeo. Su libro toma posición en este debate al apuntar que su cuna podría ubicarse en la Ucrania oriental. ¿Qué evidencias le parecieron definitivas para defender este emplazamiento?


Hasta principios del siglo XXI, existían dos teorías rivales que situaban a los hablantes del protoindoeuropeo en la península de Anatolia hace unos 9.000 años o en las estepas de Europa Oriental hace unos 5.000. Los lingüistas solían preferir la segunda teoría porque la fecha encajaba con su estimación de la antigüedad del protoindoeuropeo.


Hace alrededor de diez años los genetistas demostraron que se produjo un gran cambio en el acervo genético europeo hace unos 5.000 años, lo que sugería una importante ola migratoria hacia la región en aquella época, con lo que el debate se decantó a favor de la teoría de la estepa. La idea era que, muy probablemente, esos migrantes trajeron consigo las lenguas indoeuropeas.


La ruta del indoeuropeo

● Hace 60.000 años: el Homo sapiens se establece de manera permanente en Europa y Asia.

● Hace 20.000 años: punto álgido de la última glaciación.

● Hace 12.000 años: invención de la agricultura en Oriente Medio.

● Hace 6.500 años: auge de los artesanos del cobre de Varna.

● Hace 5.500 años: emerge la cultura yamnaya.

● Hace 4.000 años: primeras evidencias escritas de una lengua indoeuropea, el hitita.

● Hace 1.600 años: caída del Imperio romano de Occidente.

● Hace 1.000 años: desaparecen el anatolio y el tocario.

● Hace 500 años: los europeos llevan las lenguas indoeuropeas a otros continentes.

● Ahora: casi la mitad de la población mundial habla lenguas indoeuropeas.

¿La expansión del protoindoeuropeo fue una cuestión lingüística o, más bien, una historia de poder y dominación?

Es tanto una historia de migración e interacción humana como un fenómeno lingüístico, ya que el lenguaje nunca ha evolucionado al margen de las vidas y las relaciones humanas. No existe tal cosa como una lengua “exitosa”; solo hay hablantes “exitosos”, y utilizo “exitosos” en el sentido evolutivo. Si los hablantes aumentan en número y se dispersan, es muy probable que la lengua también aumente su número de hablantes y su área de distribución (aunque evidentemente tenga que cambiar al hacerlo).

Gracias al lenguaje, se han descubierto aspectos muy interesantes de la sociedad protoindoeuropea. ¿Qué nos dicen las palabras que hemos recuperado sobre su organización social, sus creencias o su relación con el entorno?

En la lengua hipotética y reconstruida que denominamos protoindoeuropeo hay, por ejemplo, muchas palabras que se refieren a la familia política de la mujer, pero ninguna a la del hombre. Los lingüistas deducen que, en la sociedad antigua que hablaba esa lengua, las mujeres se trasladaban al hogar de su pareja al formalizar una relación. En otras palabras, se trataba de una sociedad patrilocal.

Varias investigaciones sugieren que la llegada de poblaciones de estirpe yamnaya coincidió con una drástica caída demográfica en la Europa neolítica. ¿Qué ocurrió realmente? ¿Fue un proceso violento, una sustitución gradual o algo distinto?

Fue algo mucho más complejo que todavía no comprendemos del todo. Es posible que la violencia sirva para explicar en parte el cambio que hubo en el acervo genético europeo (se dio una sustitución del cromosoma sexual masculino), pero es casi seguro que no fue la única causa. Sabemos, por ejemplo, que en aquella época también había peligrosas epidemias arrasando Europa. Es posible que los agricultores autóctonos (que eran más sedentarios que los pastores nómadas del este) fueran más susceptibles a estas enfermedades letales que los recién llegados, debido a su estilo de vida.

Tal vez hubo violencia en algunos lugares, pero no fue el principal motor del indoeuropeo. Mucho más importante acabó siendo la manera en que se organizó y perpetuó esta nueva civilización. Los yamnayas se llevaron de la estepa un conjunto de instituciones que habían ido perfeccionando a lo largo del tiempo para mantener la cohesión social a pesar de las grandes distancias y las largas separaciones. Llevaban la expansión dentro de ellos, como les gusta decir a los arqueólogos.

En el capítulo que dedica al tocario expresa su fascinación por el hecho de que una lengua ancestral cruzara Eurasia hasta llegar a un lugar tan apartado de China. De los tocarios sabemos que criaban caballos y trabajaban la metalurgia, pero todavía no queda claro por qué se desplazaron hasta un lugar tan apartado. ¿Fueron allí a encontrar oro o a fundar una nueva religión guiados por un profeta prehistórico? Hasta donde usted sabe, ¿cuáles pudieron ser los motivos de los yamnayas para viajar hasta tan lejos en busca de una especie de El Dorado?

La verdad es que no lo sabemos, y probablemente nunca lo sabremos, ya que las ideas y las creencias no se fosilizan. Me gusta la hipótesis de Michael Frachetti [Spinney se refiere al profesor de arqueología de la Universidad de Pensilvania que ha investigado la prehistoria euroasiática y el nomadismo en Asia Central] sobre un profeta carismático que guio a un grupo escindido de hablantes de protoindoeuropeo a través de la estepa, en busca del paraíso.

Si tuviera que explicar por qué triunfó el indoeuropeo en lugar de cualquier otra lengua, ¿cuál sería su resumen? ¿Qué factores ecológicos, tecnológicos o sociales explican que el protoindoeuropeo se impusiera con tanta fuerza? ¿Fue la rueda, el caballo, la organización social, la Ruta de la Seda… o fue pura contingencia histórica?

Como comentaba, no hay una única razón. Los posibles motivos han ido cambiando a lo largo de las generaciones. En realidad, muchas lenguas indoeuropeas no sobrevivieron, pero sí lo hicieron las suficientes como para explicar por qué casi la mitad de la humanidad habla indoeuropeo hoy en día. Las lenguas indoeuropeas tuvieron una buena ventaja inicial gracias a esa importante expansión de los yamnayas y sus descendientes, cuando vinieron desde Europa del Este hace unos 5.000 años. Es el big bang al que me refería.

Para un lector hispanohablante, ¿cuál sería el ejemplo más sorprendente o emotivo de esa herencia compartida? ¿Hay alguna palabra del español cotidiano cuya raíz protoindoeuropea le parezca especialmente reveladora de cómo vivían, pensaban o creían aquellos pueblos?

Un ejemplo podría ser la palabra española “hueste”, que hoy puede sonar un poco anticuada, pero que en la Edad Media hacía referencia a un grupo de hombres armados. Es tomada del rumano oaste, que significa lo mismo. Ambas palabras comparten raíz con la inglesa hostility, pero también, sorprendentemente, con hospitality, ya que todas descienden de la palabra protoindoeuropea *ghostis [el asterisco indica una palabra reconstruida]. *Ghostis se traduce a veces como “amistad con el huésped”. Vincula la hospitalidad y la hostilidad a través del concepto de un extraño: ese transeúnte al que una buena acogida puede convertir en un amigo y una mala, en enemigo.

¿Qué pregunta sobre el protoindoeuropeo que la ciencia todavía no puede responder le sigue quitando el sueño?

La pregunta “por qué”. El “porqué” se refiere a la motivación humana, a las esperanzas y los sueños del ser humano, y a cómo el “porqué” no deja rastro antes de ser escrito, por lo que en ocasiones no podemos responder a muchas preguntas. Podemos hacer conjeturas, como en el caso del profeta que posiblemente introdujo el idioma tocario en Oriente, pero nunca podremos estar seguros.

Su libro combina genética, lingüística y arqueología. Desde una perspectiva historiográfica, ¿estamos asistiendo a una nueva forma de escribir la historia gracias a estas disciplinas?

La revolución del ADN antiguo ha transformado radicalmente nuestra comprensión de la prehistoria, ya que ahora, por primera vez, podemos ver cómo los seres humanos se desplazaban e interactuaban antes del inicio de la historia, es decir, antes de que existieran los primeros registros escritos.

sábado, 9 de mayo de 2026

BOLCHEVIQUE NEGRO: HARRY HAYWOOD Y EL ORIGEN DE LA TEORÍA DEL COLONIALISMO INTERNO

Ramón Grosfoguel
Daniel Montañez Pico
El Salto, 23/12/2022

Este texto es el prólogo realizado por Ramón Grosfoguel y Daniel Montañez Pico para el libro Bolchevique negro: autobiografía de un comunista afroamericanos y otros textos, obra de Harry Haywood publicada recientemente por Bellaterra.

Se encuentran ante una obra histórica. La primera traducción al castellano de los textos fundamentales de Haywood Hall, más conocido por el pseudónimo de Harry Haywood, uno de los comunistas afroamericanos más importantes del siglo XX. Hijo de exesclavos, nació en 1898 en Omaha del Sur, Nebraska. Desde principios del siglo XX, al regreso de su participación como soldado en la Primera Guerra Mundial, tuvo una intensa politización junto a sus hermanos en el movimiento de liberación de la población negra, participando en diversas protestas y organizaciones antirracistas radicales como la Hermandad de la Sangre Africana (African Blood Brotherhood). En 1925 se afiliaría al Partido Comunista de Estados Unidos y viajaría a Rusia para formarse en los principios intelectuales y políticos del marxismo-leninismo, coincidiendo con futuros líderes anticoloniales como Ho Chi Min. En este contexto, marcado por la línea antiimperialista defendida por la Internacional Comunista (Comintern), Haywood fue uno de los grandes defensores de la tesis del colonialismo interno.

Las ideas fundamentales de la teoría del colonialismo interno tienen larga data en el pensamiento crítico afroamericano, pudiendo rastrearlas desde los movimientos cimarrones y las resistencias al esclavismo desde el siglo XVII. En el siglo XIX activistas e intelectuales abolicionistas como Martin Delany plantearon que la población negra de Estados Unidos era “una nación dentro de una nación” (A Nation within a Nation), criticando la privación de igualdad política y las malas condiciones de vida y explotación que sufrían. La llegada de la abolición no trajo mejoras considerables, lo que produjo una desconfianza generalizada sobre la posibilidad de construir una sociedad igualitaria en convivencia con la población blanca. Esta situación provocó el surgimiento de los movimientos Back to Africa, que planteaban la migración como solución al racismo, liderados por importantes figuras como Prince Hall o Marcus Garvey. En términos generales, estos movimientos no consiguieron su objetivo. La falta de financiación y la larga presencia de la población negra en territorio americano, creando una cultura propia, fueron obstáculos insalvables. La energía se trasladó hacia proyectos que promovieron la construcción de un Estado negro en territorio americano, ya fuera independiente o territorio autónomo de los Estados Unidos, como fue el caso de las reivindicaciones del Colonization Council liderado por figuras como Henry Adams en Kansas.

Sería a principios del siglo XX cuando emergería una teoría sistemática acerca del colonialismo interno, de la mano de comunistas afroamericanos que unieron a esta larga Tradición Radical Negra las ideas sobre el antiimperialismo y el principio de autodeterminación de los pueblos defendidas por Lenin

Pero sería a principios del siglo XX cuando emergería una teoría sistemática acerca del colonialismo interno, de la mano de comunistas afroamericanos que unieron a esta larga Tradición Radical Negra las ideas sobre el antiimperialismo y el principio de autodeterminación de los pueblos defendidas por Lenin en el marco de la Comintern. Junto a otros comunistas como James La Guma de Sudáfrica y Nikolai Nasanov de Rusia, Haywood defendió con éxito la tesis de colonialismo interno que sufría la población negra de Estados Unidos en el VI Congreso de la Comintern de 1928, consiguiendo respaldo para la lucha por la autodeterminación nacional y la construcción de un Estado negro socialista en el Black Belt, histórica región esclavista del sur del país con mayoría de población negra.

Haywood plasmó sus tempranas ideas sobre el colonialismo interno en varios artículos de los años 30, de los cuales incluimos dos en este volumen (“Los linchamientos: un arma de opresión nacional” con Milton Howard, 1932; y “La lucha por la posición leninista sobre la cuestión negra en Estados Unidos”, 1933). Después de participar como comisario en la Guerra civil española, ostentando posición de mando en duras batallas como la de Brunete, así como de formar parte de contingentes en la Segunda Guerra Mundial, pudo gozar por fin del tiempo necesario para realizar su primera gran obra de investigación en torno al colonialismo interno en Estados Unidos, publicada en 1948 bajo el título Negro Liberation. En esta obra analizó cómo el territorio del Black Belt se configuraba como una “colonial interna” de Estados Unidos, donde a través de la división racial del trabajo la población negra era sobreexplotada sistemáticamente para producir materias primas baratas destinadas al desarrollado de las fuerzas productivas en el norte industrial del país. Así mismo, puso especial énfasis en los mecanismos institucionales y sociopolíticos de racismo estructural que perpetuaban la sobreexplotación de la población negra. De esta magnífica obra incluimos uno de sus capítulos clave en este volumen (“La nación negra”).

Conocer las reflexiones sobre el colonialismo interno que Haywood esgrimió desde los años 20 podrá asombrar al público lector castellanoparlante. En el contexto intelectual angloparlante sus aportes son reconocidos e integrados, como podemos ver en los análisis sobre el colonialismo interno de autores contemporáneos como Robert Blauner o Charles Pinderhugues. Sin embargo, en el contexto castellanoparlante es habitual ubicar el origen de esta teoría en los años 60, en el trabajo de intelectuales como los mexicanos Pablo González Casanova y Rodolfo Stavenhagen o el occitano Robèrt Lafont. Pero el asombro no se circunscribirá sólo al descubrimiento de que es una teoría más antigua de lo esperado, ya que encontrarán en la versión de Haywood una propuesta mucho más radical. Frente a Casanova, Stavenhagen y Lafont, que postulan un colonialismo interno que sigue el modelo de análisis de las autonomías étnico-culturales de austromarxistas como Otto Bauer, encontramos en Haywood una postura marxista antiimperialista y descolonizadora, basada en el análisis de la organización racial del trabajo, la articulación raza-clase y la sobreexplotación, anticipando cuestiones claves de análisis contemporáneos de teóricos marxistas de la dependencia como Ruy Mauro Marini o de teóricos decoloniales como Aníbal Quijano.

Después de la publicación de Negro Liberation, Haywood continúo defendiendo la tesis del colonialismo interno en Estados Unidos y la necesidad de formar un Estado negro en el Black Belt, pese a tratarse de una idea que no terminaba de conseguir el rédito político esperado. Había dos grandes razones que obstaculizaban su éxito. Por un lado, tenía una mala recepción en los círculos militantes comunistas de Estados Unidos, ya que las proclamas del nacionalismo negro estaban relacionadas con movimientos de ideología burguesa como el de Marcus Garvey, lo que dificultaba su aceptación. Por otro lado, la propuesta de crear un nuevo Estado en el sur se volvió muy problemática, como el propio Haywood reconoció, debido a que en la época existía un importante flujo migratorio de población afroamericana del sur que buscaba trabajo en las ciudades industriales del norte. Finalmente, a ello se sumó el proceso de desestalinización, que precipitó el abandono de la tesis por parte del Partido Comunista de Estados Unidos en 1959.

Fiel a su posición, Haywood no aceptó los cambios propuestos por el proceso de desestalinización, que planteaban la “convivencia pacífica” con el sistema capitalista, así como el abandono de la tesis del colonialismo interno en Estados Unidos. A finales de los años 50 pasó a militar en organizaciones de trabajadores simpatizantes con la línea maoísta, donde siguió insistiendo en la tesis del colonialismo interno en el sentido leninista. En esta época debatió con sectores del movimiento Black Power, destacando su polémica con Harold Cruse, quien defendía un modelo de autonomía donde la burguesía negra tendría un papel fundamental. Esta polémica tuvo un importante eco en la época, cuyo contenido se puede revisar en uno de los artículos incluidos en este volumen (“¿Dirige la burguesía negra el Movimiento Negro de Liberación?” con Gwendolyn Midlo-Hal, l966). También fueron los años en los que Haywood escribió su autobiografía, que se convertiría en su obra más importante y recordada. Publicada en 1978 bajo el título de Black Bolshevick: Autobiography of an Afro-American Communist, es un trabajo monumental que consigue detallar las condiciones vitales e histórico-sociales que dieron lugar al desarrollo de sus ideas, así como se trata de un testimonio único y privilegiado de las memorias de un destacado comunista afroamericano sobre acontecimientos clave de la historia del siglo XX en los que participó activamente, como la Primera y Segunda Guerra Mundial o la Guerra civil española. Dada la enorme extensión del manuscrito original de esta obra, en este volumen optamos por ofrecer una versión reducida editada por su compañera de vida y lucha Gwendolin Midlo-Hall, quien también nos ofrece una excelente introducción a la misma, y a quien agradecemos enormemente la cesión de los derechos de traducción de las obras de Harry Haywood para poder realizar este libro.

Por último, nos congratula anunciar que este volumen es el primero de una serie impulsada por la editorial Bellaterra que estará dedicada a difundir traducciones del amplio y aún muy desconocido universo de los “marxismos negros”. Con este término el marxista afroamericano Cedric Robinson hizo alusión en su clásica obra de 1981 a los aportes al marxismo realizados desde las condiciones sociohistóricas de la población negra en el sistema capitalista, que contribuían a complejizar y descolonizar la propia tradición marxista, poniendo énfasis en la comprensión de la dimensión racial del capitalismo como factor fundamental para comprender el funcionamiento del sistema. En esta tradición tenemos un importante abono para la necesaria descolonización del eurocentrismo aún presente en gran parte de la tradición marxista, que nos permite avanzar hacia una comprensión más integral del capitalismo como sistema económico, político y social dominante y profundamente lesivo en todo el mundo, que precisa imperiosamente ser transformado.

martes, 7 de abril de 2026

8 APORTES DE LA MILENARIA CULTURA PERSA A NUESTRA VIDA COTIDIANA

Margarita Rodríguez

BBC, 05/04/2026

"El mundo persa es el responsable de muchas de las ideas que tenemos en Occidente", dice el profesor José Cutillas, quien estudió y enseñó en Irán.

"Desde nuestro punto de vista, pensamos que todo es eurocéntrico, que todo tiene su origen en el mundo grecolatino y que allí se dio el pistoletazo de salida de cualquier idea", indica el docente de Lengua Persa y Cultura Iraní en la Universidad de Alicante.

Pero, en el periodo persa preislámico surgieron conceptos a los que "estamos muy acostumbrados, hay infinidad de elementos que provienen de ese mundo que hemos hecho nuestros".

Por ejemplo, al estudiar cómo las sociedades europeas se fueron estructurando a nivel político administrativo, encuentra características claramente establecidas en el gigantesco imperio persa aqueménida (550-330 a.C.).

En lo religioso, el monoteísmo estuvo presente en el antiguo Irán hace aproximadamente 3500 años, cuando Zaratustra fundó el zoroastrismo.

"Los conceptos de los ángeles, de profeta, ya los vemos en el zoroastrismo", dice el académico, así como los del Cielo y del Infierno.

Para el historiador Tom Holland, "Persia es, al menos, tan influyente en la historia mundial como Atenas, si no más".

El autor participó en la charla "What have the Persians ever done for us?" (¿Qué hicieron los persas por nosotros?) que organizó la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres y la Sociedad Iraní británica.

Contó que Heródoto, llamado el padre de la historia en Occidente, fue un admirador de los persas.

"Tiene una frase famosa que dice que los persas enseñan tres cosas: disparar con el arco, montar a caballo y decir la verdad".

Para los reyes del imperio persa, la verdad estaba inmersa en "una gran batalla cósmica" con la mentira, como la luz con la oscuridad, el bien con el mal.

En BBC Mundo queremos llevarte a un fascinante viaje por Persia, antes y después del Islam, a través de ocho aportes de su milenaria cultura.

1. Vestir pantalones

Entre 5000 y 2000 años atrás, los hombres de diferentes civilizaciones vestían faldas: sumerios, asirios, griegos, cuenta el Instituto Arqueológico Alemán en el documental "The Invention of the Trousers" (La invención de los pantalones).

Los romanos iban a la guerra con las piernas descubiertas y una túnica.

Precisar dónde y cuándo se inventaron los pantalones es extremadamente complejo.

Sin embargo, muchos expertos creen que en su desarrollo estuvieron involucrados pueblos nómadas como los escitas, de origen iraní, que florecieron en las estepas euroasiáticas.

"Para el 600 a.C., en el arte griego, los pantalones se volvieron emblemáticos de los arqueros extranjeros, especialmente escitas, persas y amazonas", escribió Adrienne Mayor en el artículo "Who Invented Trousers?" (¿Quién inventó los pantalones?) de la revista Natural History.

En vasijas griegas aparecen guerreras y la mayoría de ellas "visten túnicas y pantalones, o leggings, similares a los que usaban los hombres escitas", señaló la historiadora, que recordó esta pieza:

Según el Museo Arqueológico de Grecia, Heródoto contó que los persas "llevaban en la cabeza gorros sueltos", túnicas con mangas y "pantalones".

Usaban pantalones por su ascendencia, explica Lloyd Llewellyn-Jones, profesor de la Universidad de Cardiff en el video del Museo Británico "Persia and Greece - Objects in Focus: Oxus Treasure figures" (Objetos de interés: Figuras del tesoro del Oxus).

"Los persas se originaron en las estepas de Eurasia y eran nómadas que montaban a caballo".

Esa actividad era fundamental en su vida y para proteger su cuerpo y estar cómodos al recorrer largas distancias, se vestían con pantalones.

Es muy posible que los persas ayudaran a propagar esa prenda.

En persa, por ejemplo, hay una palabra que significa "prenda de pierna": pā[y]ǧāme.

Según el Diccionario de la lengua española, de esa palabra salió una en hindi, pā[e]ǧāma, y de esa, una en inglés: pyjamas.

Y de esta última surgió nuestra palabra pijama, aunque pyjama, entendida como la prenda para dormir, se popularizó a finales del siglo XIX después de que los británicos vieran a los habitantes de la India vestir una blusa y un pantalón holgados.

2. La "primera" declaración sobre el derecho de los pueblos a vivir libres

En septiembre, en una conferencia de la Unesco, se presentó una iniciativa para fomentar los principios planteados en un objeto de más de 2.500 años de antigüedad.

Conocido como el Cilindro de Ciro, es una pieza de arcilla en la que se gravaron en escritura cuneiforme las reformas de un rey de Persia y que "muchos especialistas consideran la primera carta de los derechos humanos conocida".

Era el año 539 a.C y Ciro el Grande, que acababa de conquistar Babilonia, lideraría el primer gran imperio mundial.

El gobernante no solo dejó en libertad a los cautivos que fueron esclavizados, sino que les permitió volver a sus tierras. Respetó, además, las tradiciones y religiones de decenas de comunidades étnicas.

Neil MacGregor, quien fue director del Museo Británico, recordó, en la charla TedTalk "2600 años de historia en un objeto", que la entrada de Ciro "sin pelea" a Babilonia fue "un gran momento en la historia del pueblo judío".

Gracias al rey persa, los judíos pudieron regresar a Jerusalén, que había sido saqueada por los babilonios.

El imperio que lideró Ciro fue "el primer estado multicultural y multirreligioso a gran escala", una potencia que tuvo 200 años de estabilidad.

El legado de Ciro llegó a Europa, donde lo tuvieron como ejemplo. Un libro de Jenofonte (historiador de la antigua Grecia) sobre él "fue uno de los grandes textos que inspiraron a los Padres Fundadores de la Revolución Estadounidense", contó MacGregor.

"Este objeto es una de las grandes declaraciones de una aspiración humana. Aparece en la Constitución de Estados Unidos. Sin duda, dice mucho más de las libertades reales que la Carta Magna".

Hoy nos recuerda sobre el "derecho de los pueblos a vivir juntos en el mismo estado, con diferentes credos, en libertad".

3. Los jardines y el paraíso

"La razón por la que la mayoría de las casas tienen un jardín o un patio probablemente se deba a los persas", escribió Jonny Thomson en el artículo "5 ways ancient Persia shaped our modern World" (5 maneras en las que la Persia antigua moldeó nuestro mundo moderno) de Big Think.

El filósofo señala que, aunque los egipcios tuvieron oasis y los babilonios los Jardines Colgantes, fueron los persas los que hicieron que los jardines se popularizaran.

No solo eran espacios para el disfrute de los gobernantes, sino para el resto de la población en la búsqueda de la armonía con el cosmos.

"El jardín persa" entró en la lista del patrimonio mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

"Caracterizado por su división en cuatro sectores y por la omnipresencia del agua como elemento de irrigación y ornamentación, el jardín persa se concibió como un símbolo del Edén y de los cuatro elementos zoroástricos: el cielo, la tierra, el agua y el mundo vegetal", indica la UNESCO.

Esa asociación del jardín con un paraíso en la tierra nos lleva al origen de esa palabra.

Según el Diccionario de la lengua española, paraíso proviene del latín paradīsus, que se originó del griego parádeisos: "jardín", "paraíso".

Los griegos la tomaron de pairidaēza, palabra del avéstico (dialecto del iraní antiguo) que hacía alusión a los jardines reales.

Más allá de lo etimológico, la UNESCO destaca cómo el jardín persa fue "la principal referencia para el desarrollo del diseño de jardines en Asia occidental, países árabes e incluso Europa".

"Es la geometría y simetría de la arquitectura, junto con el complejo sistema de gestión del agua, las que parecen haber influido en el diseño de todos estos jardines".

4. Un servicio postal formal

Thomson cuenta que, aunque los egipcios y los asirios tuvieron servicios de mensajería, fueron los persas que le dieron al mundo "su primera red de relevos y oficinas postales".

Era la época en la que el imperio era liderado por Darío I, que ascendió al poder en 521 a. C.

Según el académico, los mensajeros recorrían largas distancias a caballo y llegaban a sitios establecidos para descansar.

A la mañana siguiente, desayunaban, agarraban otro caballo y seguían su recorrido.

"Era mucho más rápido, más seguro y mucho más eficaz que cualquier sistema anterior".

El profesor Cutillas nos recuerda cuán vasto fue el imperio persa que llegó a abarcar tres continentes.

"Para comunicarse tuvieron que inventar el correo, era la forma de tener a todas las partes del imperio conectadas y eso llegó a nuestros días".

5. Sus famosas alfombras

En 1929, un hallazgo deslumbró a los arqueólogos.

Tras una excavación en Siberia, encontraron unas tumbas con cuerpos momificados, un carro ceremonial y múltiples objetos de casi 2.500 años de antigüedad.

"De todos los tesoros encontrados en Pasirik, acaso el más importante sea una alfombra gruesa y multicolor, tejida con una técnica especial, en cuya superficie casi cuadrada (2X2m, aproximadamente) se representan caballos y jinetes, ciervos pastando, grifos y plantas estilizadas", escribió Mariya Zavitukhina en "Pasirik: el pueblo congelado del Altai".

"Esta alfombra, la más antigua del mundo en su género, despierta justa admiración por la habilidad de los tejedores iranios".

Según ese artículo de El Correo de la UNESCO, era posible que los nómadas de esa zona intercambiaran ganado y metales preciosos por alfombras y ropa de lana "confeccionadas en el estilo característico del Irán", que llegaban por Asia central.

Aunque es muy difícil precisar cuándo y dónde nació la alfombra, todo apunta a que su desarrollo se dio en una amplia región conocida como el cinturón de las alfombras, que abarca Asia central y Medio Oriente, zonas que incluyen el actual Irán, le dice a BBC Mundo Margaret Squires, docente del Instituto de Arte Courtauld en Londres.

"El arte del tejido de alfombras tiene al menos 2.500 años, probablemente mucho más", añade, pero independientemente de su cuna, Irán fue un actor clave en su florecimiento.

"Sin duda, la alfombra anudada es la exportación cultural iraní más reconocida a nivel mundial y eso se remonta al siglo XVI, cuando, durante el periodo safávida, se usó como un regalo diplomático".

Algunas fueron objetos de lujo, magistralmente diseñadas por artistas y anudadas a mano, obsequiadas a reyes e instituciones religiosas.

Con los siglos, se transformó en una mercancía y en una manifestación artística reconocida internacionalmente.

"En un contexto occidental, cristiano, esta idea de que las alfombras marcan un espacio se ha materializado vívidamente al colocar una alfombra persa debajo del féretro del Papa, lo cual pasó en los últimos tres funerales papales. Marcaron un espacio sagrado".

Y no es algo nuevo, las alfombras persas han estado en recintos religiosos desde el siglo XIV, señala la investigadora.

"He estado en iglesias católicas en muchos países y he visto alfombras persas al pie del altar".

"Estamos tan acostumbrados a verlas en nuestras vidas diarias que no nos damos cuenta de sus conexiones culturales".

6. Una enciclopedia médica monumental

En 1913, William Osler, considerado como el padre de la medicina moderna, impartió unas conferencias tituladas "La evolución de la medicina moderna", en la Universidad de Yale.

El doctor canadiense habló de "uno de los nombres más importantes en la historia de la medicina": Ibn Sina, conocido en Occidente como Avicena.

"Es el autor del libro de texto médico más famoso jamás escrito. Se puede afirmar con seguridad que el 'Canon' se mantuvo como una biblia médica durante más tiempo que cualquier otra obra".

Osler hablaba del "Canon de Medicina", una enciclopedia de cinco tomos que el médico persa, un gigante de la Edad de oro del islam, empezó a escribir en 1012.

Avicena, quien nació en 980, resumió en esa obra el conocimiento de fuentes griegas, romanas, indias, persas, islámicas, e incluyó sus propias observaciones y experimentos.

Su 'Canon' fue fundamental para la enseñanza de la Medicina en las universidades europeas, "especialmente durante el Renacimiento", señala la Universidad de Nueva York.

"A pesar del auge de la anatomía y los nuevos descubrimientos científicos, el 'Canon' continuó siendo estudiado, reflejando su profunda integración a la medicina académica".

Se utilizó en las facultades de Medicina europeas hasta mediados del siglo XVII, incluso en la Universidad de Padua se usó hasta 1715.

Aunque dos eruditos persas, Al-Razi y Al-Majusi, habían escrito textos médicos considerados magistrales, los expertos destacan el método científico de Avicena, cuán sistemático y claro fue en el "Canon".

Tan vasto es el pensamiento de Avicena que hay quienes ven su impacto más trascendental en la filosofía.

Avicena

Para Tony Street, profesor emérito de la Universidad de Cambridge, al final de su vida, Avicena "había suplantado a Aristóteles como el filósofo más importante de todos los tiempos, al menos para los eruditos musulmanes".

Y todo comenzó cuando de adolescente, tras curar a un sultán, le dieron acceso a la majestuosa biblioteca de los samánidas, una dinastía iraní que promovió la educación.

7. En las ecuaciones cúbicas

Es muy posible que hayas oído hablar de Al-Juarismi, el llamado padre del álgebra.

Gracias a un libro de este matemático persa, Occidente conoció el sistema numérico indo-arábigo que, junto al punto o coma decimal, son la base de los números que usamos.

Al-Juarismi nació en 780 y emigró de Persia oriental a Bagdad. Allí dirigió la Casa de la sabiduría, una academia extraordinaria fundada durante la Edad de oro del islam.

Otro eminente matemático de ese periodo fue Omar Jayam, que nació en 1048, en Nishapur, un centro intelectual iraní.

"Omar Jayam y, en general, la ciencia y las matemáticas persas estuvieron profundamente influenciadas por todo el desarrollo que había en el mundo árabe", le dice a BBC Mundo Marcus du Sautoy, profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford.

"Jayam fue uno de los pioneros en usar el álgebra, el nuevo lenguaje matemático que la Casa de la sabiduría y Al-Juarismi introdujeron y que nos ayudó a entender cómo funcionan los números".

Con su revolucionario "Tratado de Álgebra", Jayyam extendió ese campo a las ecuaciones cúbicas, es decir, aquellas que se presentan en problemas relacionados con figuras tridimensionales y volúmenes.

Omar Jayyan

El álgebra, para él, era el camino para solucionar problemas de geometría y de aritmética.

Llegó a identificar 14 diferentes tipos de ecuaciones cúbicas y ofreció métodos para resolver algunas.

Hay quienes le atribuyen haber sido el primero en presentar una teoría general de las ecuaciones cúbicas, el primero en realizar una investigación científica sistemática sobre ellas.

"Lo original de Omar Jayyam es resolver ese tipo de ecuaciones cuando no existía un procedimiento para hacerlo", le dice a BBC Mundo Alfonso J. Población, profesor de Matemáticas en la Universidad de Valladolid.

Y es que no fue hasta el siglo XVI, 500 años después, cuando, en Europa, se progresó en ese campo.

Cuando veas una ecuación con una x³ quizás te acuerdes de Jayyam, esa incógnita al cubo aparece en una infinidad de problemas que surgen en campos tan diversos como la economía, la ingeniería, la computación, entre muchísimos otros.

Incluso cuando veas un almanaque podrías evocar a este matemático. Sus cálculos ayudaron a concebir el calendario persa, considerado uno de los más precisos de la historia (mucho más que el gregoriano).

Es posible que en internet ya hayas conocido a Jayyam a través de alguno de sus poemas. De hecho, su obra Rubaiyat es la razón por la que muchos en Occidente sepan de él.

8. Un superalimento

Hace más de 2000 años, en Persia, se cultivaron espinacas por primera vez.

Se cree que en el siglo VI los chinos ya la consumían y que alrededor del siglo XI, los árabes la llevaron a España, indica la Universidad de Wisconsin-Madison.

"Para el siglo XIV, se había extendido al resto de Europa y con los primeros colonos llegó a América".

La palabra espinaca proviene del árabe isbānaẖ o isfānaẖ, que surgió del persa espenāẖ.

Si preparas un escabeche de espinacas bien delicioso, recuerda que esa palabra también es persa (sekbā).

Hasta aquí dejo este artículo porque pensé en comida iraní y me dio hambre, pero no puedo terminar sin mencionar el que ha sido un alimento para el espíritu de generaciones de iraníes (y no iraníes) por siglos: su poesía.

Unos versos de Sa'di -poeta admirado por Voltaire, Goethe, Victor Hugo- fueron bordados en una alfombra persa que está en la sede de las Naciones Unidas.

Su traducción la encontré en una publicación de la embajada iraní en México:

"Los seres humanos son miembros de un mismo cuerpo

Creados de una misma esencia y alma

Si un miembro sufre dolor

Los demás no pueden permanecer tranquilos

Si no sientes compasión por el sufrimiento humano

No mereces el nombre de ser humano"

viernes, 3 de abril de 2026

LA SEMANA SANTA LEONESA Y LA COSTUMBRE DE "MATAR JUDÍOS"


Quien ha viajado a León, sobre todo por estas fechas, y se ha perdido por su encantador Barrio Húmedo habrá visto carteles que anuncian una bebida de nombre políticamente incorrecto: el "matajudíos". El "matajudíos" es lo que en otros sitios de Castilla y León se llama limonada, es decir, vino peleón, mezclado con zumo, azúcar y, a veces, especias. Pero aquí lo sorprendente no es lo antisemita del nombre (España tiene una larga tradición de racismo anti judío y anti musulmán), sino la explicación retorcida que dan algunos para ocultar lo inocultable [1].

En los reinos cristianos de la Reconquista está más que documentado que en la Semana Santa el clero cristiano aprovechaba el evento de la conmemoración de la muerte de Cristo para culpar de ello a los judíos (como si Cristo no hubiera sido judío...) Ello llevó en muchos casos al populacho a asaltar las juderías y asesinar a sus habitantes, actuando el alcohol como desinhibidor para potenciar la violencia. En el mismo León, donde el actual Barrio Húmedo era, precisamente, el barrio judío, se llevaron acabo varios pogromos antisemitas, destacando la matanza instigada por el rey "reconquistador" Alfonso VIII, en Puente Castro, en 1196, que motivó que los supervivientes se trasladaran al ghetto de la capital leonesa [2]. Más tarde, en el primavera de1449, los nobles leoneses Suero y Pedro de Quiñones asaltaron la judería de la ciudad y realizaron otra matanza. De ahí creen muchas fuentes que deriva la expresión "matar judíos" refiriéndose a la ingesta de vino [3].

Todo esto no es privativo de León. Por toda la zona cristiana "reconquistada" de la península hubo pogromos contra judíos. En Sevilla, en 1391, el sacerdote cristiano Ferrán Martínez incitó a la masas a destruir sinagogas y expulsar a los judíos de la ciudad. Similares episodios ocurrieron en Toledo, Granada... Y no solo en la corona de Castilla, también en la de Aragón en Valencia, Lérida o Mallorca [4]. Además, el fenómeno tampoco fue exclusivo de países católicos, ya que también ocurrió en el mundo cristiano ortodoxo, en la Rusia zarista, donde los cosacos, igualmente bajo los efectos del alcohol, llevaron a cabo matanzas de judíos como la de 1881 en Kiev (Ucrania). De hecho la palabra, "pogromo" viene del ruso "pogrom" (=devastación). Tampoco habría que olvidar la Noche de los Ccristales Rotos en la Alemania nazi, un país mayoritariamente protestante.

En resumen, quien quiera creer que el "matajudíos" leonés lo inventó la Iglesia Católica para calmar el antisemitismo del pueblo, está en su derecho a autoengañarse, pero los datos históricos apuntan al otro extremo. Y también la lógica: si es algo que fomentó la Iglesia Católica para preservar la vida de los judíos ¿por qué no se llama "salvajudíos"? (Por cierto, la representante de la Federación de  Comunidades Judías de España, María Royo, tampoco se lo cree [5]). Como diría Guillermo de Ockham, la idea más simple es la que suele ser verdad. Y además, no se trata solo de saber la verdad sino también de conocer los episodios oscuros de historia para no estar condenados a repetirlos.


NOTAS:

[1] https://www.diariodeleon.es/leon/semana-santa/230330/5079/viene-tradicion-matar-judios-semana-santa-leon.html

[2] https://ileon.eldiario.es/ciencia/excavaciones-juderia-puente-castro-leon-revelan-ocupo-cristianos-asalto-siglo-xii_1_12520775.html

[3] https://leonjudio.wordpress.com/2015/03/27/el-origen-historico-de-la-expresion-leonesa-matar-judios/

[4]https://es.wikipedia.org/wiki/Pogromos_de_1391_en_Espa%C3%B1a

[5] https://www.directoalpaladar.com/otras-bebidas/limonada-vino-leon-matar-judios

miércoles, 25 de marzo de 2026

SUPREMACISMO CLIMÁTICO. El problema no es el calentamiento sino el sometimiento

1. Introducción: ¿tan malo es el calor?

Raro es el día en que los medios corporativos no nos intenten lavar el cerebro con la idea del calentamiento global antropogénico. Esta idea fraudulenta ya la hemos analizado largo y tendido [1], pero ahora vamos a adentrarnos en una de sus más perversas ramificaciones: la tesis de que la culpa del subdesarrollo de los países es el calor. Esta idea explicaría las migraciones desde países cálidos (especialmente africanos) a países templados o fríos (como Europa o Norteamérica) de desposeídos calificados por nuestra prensa como “refugiados climáticos”. Sin embargo, los datos históricos desmienten esta hipótesis, que no solo es un fraude, sino que además sirve de coartada para el saqueo de los recursos del cálido Sur Global. Es lo que podríamos llamar supremacismo (y, por ende, imperialismo) climático.


Imagen 1: Según la prensa, es al calor el que causa las migraciones desde el Sur Global


2. El Óptimo Climático del Neolítico

En el 8.000 a. de c. el clima global cambió a más cálido, comenzando el periodo del Óptimo Climático del Neolítico. Este calentamiento global era enteramente natural (no había industria que emitiera CO2) y era más pronunciado que el calentamiento actual (que ni siquiera se puede calificar de óptimo climático). Este cambio a más calor hizo que el desierto del Sáhara se convirtiera en una zona verde de jungla y sabana ya que la corriente fría de Canarias (que baja del Ártico e impacta contra la costa de Sáhara occidental y Mauritania impidiendo que se formen nubes) se debilitara. Ello hizo que desde el Atlántico soplaran unos vientos cargados de humedad (como los monzones asiáticos) que llevaron lluvia al norte de África y lo convirtieron en un vergel. Todo esto contrasta con la idea difundida por el discurso hegemónico actual de que el calentamiento global trae más sequía: en realidad, es lo contrario, porque a más calor más evaporación de las masas de aguas y más nubes cargadas de lluvia. A esta época, de la que rara vez habla nuestra prensa, se le llama Periodo Húmedo Africano. Quien quiera cerciorarse de que esto es cierto puede consultar un artículo de la revista Nature (una de las publicaciones, por cierto, que más ha promocionado el pánico climático) titulado Green Sahara: African Humid Periods Paced by Earth's Orbital Changes. En él se nos explica el porqué de todo esto: según los ciclos orbitales descritos por el astrónomo y climatólogo serbio Milutin Milankovic, se dio la circunstancia que nuestro planeta entró en un periodo en que recibió mucha radiación solar, especialmente por alteraciones en el ciclo de precesión, que además coincidió con que el perihelio (el punto en el que la Tierra en su órbita está más cerca del Sol) aconteció en el verano del hemisferio norte. De todo esto hay vestigios en el actual desierto del Sáhara: restos de embarcaciones que prueban que el Sáhara estaba surcado por ríos caudalosos, semillas de árboles típicos de la sabana, pinturas rupestres en las que vemos rinocerontes, jirafas y elefantes, e incluso seres humanos nadando (en la llamada Cueva de los nadadores en el interior de Egipto, cerca de la frontera con Libia.) Y todo ello en lo que hoy es un inmenso y estéril arenal [2].

Imagen 2: Escenas de gente nadando en mitad del desierto del Sáhara (Cueva de los nadadores)

Muy al contrario de lo que se nos segura desde el discurso del poder, el calentamiento global que representa un óptimo climático no es una desgracia para el ser humano, más bien lo contrario. Este periodo cálido anteriormente descrito trajo un cambio fundamental en la historia de la humanidad que revolucionó nuestro modo de vida: el Neolítico. Cuando la caza empezó a escasear y el rudimentario y precario modo de vida de los cazadores-recolectores entró en crisis el aumento de las temperaturas posibilitó que el ser humano pudiera producir sus propios alimentos no dependiendo de la volubilidad de la naturaleza.

3. El Creciente Fértil y el origen de la producción de alimentos

El Óptimo Climático del Neolítico no solo afectó al norte de África sino también a la zona que ocupa hoy Oriente Medio. Fue precisamente la zona del Levante del Mediterráneo donde aparecen los primeros vestigios de agricultura y ganadería, en un territorio con forma de media luna que va desde el sur de Palestina, Líbano, sur de Turquía, el norte de Siria, hasta la desembocadura del Tigris y el Éufrates en el actual Irak. Debido a la forma de media luna el egiptólogo británico Henry Breasted usó el termino Creciente (o Media Luna) Fértil, que quedó acuñado para la posteridad. Pero ¿por qué aparece allí la agricultura y la ganadería antes que en el norte de África, que también tenía un clima más cálido y húmedo que el actual? Según el profesor norteamericano Jared Diamond, en su obra Armas, gérmenes y acero, la zona del Creciente Fértil tiene una ventaja frente al Sáhara del Periodo Húmedo Africano: la variedad de alturas y topografías dentro de una distancia corta. Recordemos las zonas montañosas de Líbano y Turquía, con nieve buena parte del año y las alturas cercanas a los 6.000 metros cerca de Teherán en Irán. Eso motivó que los cazadores-recolectores pudieran trasladar semillas de una altura a otra buscando las mejores condiciones para la maduración de la planta y tener comida casi todo el año.

Imagen 3: El Creciente Fértil cuna del Neolítico

Por otra parte, el clima mediterráneo era idóneo para la producción de alimentos. Y ello es así por el periodo de sequía que se produce en este clima que hace que por la selección natural el cereal se transforme en una planta especialmente resistente y dé indefectiblemente una cosecha abundante al año. En el Creciente Fértil fue donde se consiguió por primera vez en el mundo la aclimatación de ocho cultivos, los llamados “cultivos fundadores”, a saber, tres cereales (trigo escanda, trigo esprilla y cebada), cuatro leguminosas (lenteja, garbanzo, guisante y haba) y una fibra (lino). Por otra parte, esta zona también tenía la suerte de contar con cuatro tipos de mamíferos domesticables (vaca, cerdo, cabra y oveja). Con todo ello, la población del Creciente Fértil contaba con hidratos de carbono, proteínas, grasas, vestido y animales de tiro antes que ninguna otra parte del mundo, incluso un poco antes que China, otra gran civilización precursora de la cultura neolítica.

Esto trajo como consecuencia la aparición de las sociedades humanas complejas como en las que vivimos en la actualidad. Así, desaparece la esclavitud de tener que perseguir la comida las veinticuatro horas del día en las sociedades de cazadores-recolectores y aparece el ocio, algo fundamental para desarrollar la escritura, el arte, las ciencias, la filosofía, etc. Y con ello también vienen los grandes avances tecnológicos y el aumento de la población por la mejora en las condiciones de vida. Y, algo de capital importancia, con ello viene el desarrollo urbano y el poder centralizado, o sea, el estado. Y esto es algo muy importante porque en el Creciente Fértil aparecen las primeras potencias imperiales, especialmente el imperio babilónico. Así, en el mundo empieza a haber zonas más desarrolladas que otras y por ende más poderosas que otras, con lo cual aquí tenemos el origen de las desigualdades entre las distintas zonas del planeta, como explica Diamond en la obra que ya hemos citado.

En resumen, el origen del mundo moderno aparece en una zona de clima mediterráneo por un aumento de las temperaturas globales y por ende de las lluvias. Por tanto, la idea fomentada por los medios de comunicación actuales de que el calor y las sequías estivales del clima mediterráneo es una fuente de desgracias para el ser humano no tiene base racional. Precisamente la domesticación de especies animales y vegetales (muy especialmente el trigo) en este tipo de clima posibilitó que una población en aumento pudiera estar alimentada debidamente y revolucionó el progreso humano [3].

4. El Cáucaso y el Neolítico europeo

Como acabamos de ver, el Creciente Fértil fue el primer foco de cultura neolítica, incluso un poco antes que China. De ahí se irradió a la zona norteafricana, donde ya sabemos que las condiciones climáticas eran muchos más cálidas y, por tanto, más benignas que hoy (y donde surgió el gran Imperio Egipcio), pero también hacia el norte, hacia el Cáucaso, la cadena montañosa que separa Europa de Asia, en el sur de la actual Federación Rusa. Allí se desarrolló una civilización de pastores de las estepas de origen iranio llamados yamnayas, que llegaron a domesticar otra especie animal, el caballo, que fue usado como animal de tiro, puesto que esta civilización conocía la rueda. Esto fue un hito crucial dentro de la historia de la humanidad porque con el caballo se revolucionó el trasporte por tierra y además daba una gran ventaja a quien lo usara para la guerra. Los yamnayas, cuyo nombre deriva del ruso я́ма (trasliterado: “yama”), que significa “foso”, que es donde enterraban a sus muertos, tienen su origen en las estepas rusas a orillas del río Volga (los vestigios más antiguos que se conservan están en el oblast ruso de Volgogrado). Era característico de ellos el nomadismo, favorecido por el diestro uso del caballo (eran algo así como los precursores de los cosacos) y por hacer túmulos donde enterraban a sus difuntos en el citado foso. A este túmulo se le suele designar con la palabra turca “kurgán”. La arqueóloga lituana Marija Gumbitas estudió esta antigua cultura y formuló la Hipótesis de los Kurganes [4], a saber, que estos pastores caucásicos dominaron buena parte de Europa por su uso del caballo y sus poderosas armas de metal. La hipótesis se ve respaldada por los estudios lingüísticos sobre la lengua protoindoeuropea (PIE) una antigua lengua de la que deriva la mayoría de las lenguas europeas y otras tantas asiáticas, lengua que presumiblemente era hablada por los yamnayas. Esto hace que haya palabras cognadas (emparentadas) dentro del vocabulario básico de lenguas tan aparentemente alejadas como el ruso, el inglés, el español, el hindi o el farsi, por solo citar algunas. Los ejemplos son innumerables y entre ellos podemos citar:

-El ruso “брат” (trasliterado: “brat”) está emparentado con el inglés “brother”, el latín “frater”, el galés “brawd”, el sánscrito “भ्राता” (“bratha”), el farsi (o persa) “بردر” (“baradar”), etc. 

-Por su parte, el ruso мать (“mat’”) está emparentado con el español “madre”, el latín “mater”, el griego moderno “μητέρα” (“mítera”) y el clásico “μήτηρ” (“meter”), el persa “مادر” (“madar”), el sánscrito माता (“mata”) o el gaélico irlandés “mháthair”. 

-El español “luna” o “noche” están emparentados con el ruso “луна” (“luná”) o “ночь” (“noch’”)

-El inglés “cold” o el alemán “kalt” son cognados del ruso “холод” (“jolod”)

-El inglés “day” o el alemán “tag” son cognados del latín “dies”, del ruso “день” (“dien’”), del sáncrito “दिनं” (“dinam” o “din” en hindi actual, heredero del sánscrito) o en urdu “ دن”(“din”.) 

Imagen 4: Expansión de la cultura indoeuropea según la Hipótesis de los Kurganes

Los ejemplos son numerosos y no se explican por la mera casualidad o porque unos sean préstamos de otros ya que estamos hablando del léxico básico de una lengua que es esencialmente nativo. Todo esto demuestra que el Cáucaso y las estepas rusas irradiaron la cultura neolítica hacia el oeste (Europa occidental) y hacia el sur (hasta la India.)

Pero la influencia del Cáucaso en Europa no se queda en la lengua. Los pastores y agricultores de la estepa rusa con sus caballos y sus poderosas espadas de metal dominaron tecnológica y militarmente el resto de Europa ya que esta, dominada por sociedades de cazadores y recolectores, era más débil y atrasada. Tan solo hay que consultar la entrada de Wikipedia que versa sobre la “historia genética de la Península Ibérica” para constatar que la migración de pobladores de la estepa rusa y del Cáucaso [5] hace 4.000 años fue la más importante (sin menospreciar la migración anterior de pueblos neolíticos del Creciente Fértil, aunque fue menos masiva.) Dicha migración de pueblos esteparios, según el citado artículo de Wikipedia, “sustituye al cabo de pocas generaciones el ADN autóctono en la herencia genética de los pobladores de Iberia. La huella genética de los pueblos de la estepa supone que el 20% del genoma de los españoles actuales tiene ese origen. Sin embargo, no hay pruebas de que el encuentro con la población ibérica autóctona fuera violento.”  Respecto al carácter violento (pues parece ser que los reemplazados fueron los hombres dado el predominio estepario en nuestro cromosoma Y) o no de la sustitución, hay controversia entre los expertos, si bien parece claro que ambas poblaciones al final se fusionaron [6]. Sea como fuere, la influencia esteparia caló en todo el territorio e Incluso partes de la península de las que se ha dicho que tienen una genética única y más antigua que el resto del país, como por ejemplo el País Vasco, tienen la misma herencia esteparia. Así el biólogo y bioquímico vasco de la Universidad de Navarra, Iñigo Olalde, estudioso de la historia genética de la península, ha llegado a afirmar que “el 80% de los varones vascos trazan su linaje de los hombres llegados de la estepa rusa hace 4500 años”, y lo mismo ocurre con el resto de la península (malas noticias, por tanto, para los nacionalistas vascos) [7]. Es más, lo mismo ocurre en el resto de Europa. De hecho, según ha afirmado Olalde, hay más diferencias genéticas en el África subsahariana que en Europa [8].

Por tanto, buena parte de los ancestros de los europeos hay que buscarlos en el Cáucaso y las estepas de lo que hoy es Rusia con lo que el actual clima de rusofobia que embarga a la “civilizada” Unión Europa no solo es racista sino bastante absurdo. Es como odiar a la madre propia o, más bien, al padre (ya que nuestra herencia esteparia es fundamentalmente masculina.) Al fin al cabo, por algo a los europeos se nos engloba en la categoría de raza “caucásica”, aunque habría que puntualizar que hoy día el concepto de raza está bastante desfasado.

5. Al calor del ascenso del Norte Imperial

Tras extenderse la cultura neolítica por Europa, esta empezó a tomar auge y a desarrollar grandes civilizaciones e imperios que recibieron el testigo de las grandes civilizaciones del Creciente Fértil y Oriente Medio. Así Mesopotamia, Egipto y Fenicia dieron paso a Grecia y Roma. Estas grandes civilizaciones se nutrieron de los avances que venían de Oriente Medio. De este modo, Grecia no habría sido la misma si no hubiera sido por los avances de todo tipo (técnicos, culturales, artísticos, etc.) de las civilizaciones mesopotámica, egipcia o fenicia, avances que absorbió Roma cuando el mundo helénico declinó. Y aquí, de nuevo, juega un papel importante el clima: el florecimiento de Roma y su imperio coincidió nuevamente con un periodo cálido, el llamado Periodo Cálido Romano, que se extendió desde el 250 a. C. hasta el 400 d. C. [9]. En ese periodo, las precipitaciones fueron más abundantes y junto con el fuerte calor estival produjeron abundantes cosechas de cereal (sobre todo, el trigo que, recordemos, se domesticó en el Creciente Fértil) para alimentar grandes poblaciones urbanas. Por otra parte, los glaciares se redujeron o incluso desaparecieron por completo y eso hizo que las legiones romanas pudieran pasar sin demasiada dificultad los Alpes. Ello lo atestigua que se hayan encontrado vestigios romanos en Suiza bajo la nieve (p. ej. campamentos militares), para desgracia de fact-checkers y partidarios del apocalipsis climático [10]. De hecho, una parte de la actual Alemania fue conquistada e incorporada al Imperio Romano gracias a esta falta de nieve en los Alpes. Por último, el periodo llegó a su fin porque el clima cambió a más frío y con ello llegaron las sequías que malograron las cosechas. Al parecer, una serie de erupciones volcánicas, al menos en parte, fueron responsables del enfriamiento, ya que la ceniza volcánica bloqueó la luz solar. Con la pérdida de cosechas llegaron las epidemias y la población empezó a dejar las ciudades, huyendo al campo. Por su parte, los pueblos bárbaros espoleados por el hambre asaltaron las fronteras del Imperio, pero ello no fue, como nos explicaban en la escuela, la causa de la caída del Imperio Romano sino consecuencia de un cambio climático a más frío y menos humedad [11]. 

Imagen 5: El Imperio Romano en su máxima extensión

El enfriamiento en el clima y la sequía dio paso en Europa a un periodo de estancamiento en la evolución histórica. Había empezado la Edad Media. Pero, mientras, en Oriente Medio se vivió otra época de grandes avances: la Edad de Oro del islam [12]. A partir del siglo VIII y hasta el siglo XIII el mundo islámico experimentó un auge cultural en muchos aspectos (ciencia, filosofía, poesía, ingeniería, arte, arquitectura, comercio, etc.), gracias a su capacidad de absorción de aspectos relevantes de culturas con las que estuvo en contacto (como la griega, la china, la india, etc.), y se expandió por el norte de África, llegando incluso a la empobrecida Europa medieval, con la fundación de Al-Ándalus en la Península Ibérica. De hecho, en las sociedades islámicas el grado de alfabetización superaba con creces al de la Europa contemporánea, según comenta Jared Diamond en la obra más arriba citada. Por otra parte, en la cristiana Europa las élites estaban deseosas de adquirir mercancías de la Ruta de la Seda china con la que el mundo islámico tenía contacto ya que los árabes llegaron hasta la zona de Transoxiana en el actual Uzbekistán, donde Samarcanda era un punto clave en la ruta comercial china. Gracias a los árabes, se introdujeron en Europa mercancías de lujo como seda, oro, marfil, etc. y cultivos tan importantes como el arroz (cereal domesticado en el Neolítico chino), la naranja, la caña de azúcar, el algodón, el limón, y se fomentaron otros como la alcachofa, la berenjena, la espinaca, la acelga, el melón, la sandía, etc. y todo ello gracias a un sofisticado sistema de regadío que permitió la aclimatación de especies tropicales y asiáticas en la Europa mediterránea. También se introdujeron gracias a los árabes multitud de avances tecnológicos procedentes de oriente. Por ejemplo, la expansión islámica trajo a Europa el papel procedente de China. También de China se trajo la pólvora que se usó por primera vez en la Península Ibérica en la batalla de Niebla (Huelva) contra los invasores cristianos de Al-Ándalus [13]. Nos encontramos por tanto ante una expansión movida por los intercambios comerciales, la innovación tecnológica y la cultura no por la “yihad” (como afirman los libros escolares de la “tolerante” Europa) ya que, entre otras razones, el Corán prohíbe la conversión forzosa al islam (en la Sura Al-Baqarah (2:256) se dice: “No haya coacción en la religión, pues la verdad se distingue claramente de la falsedad”.)

Imagen 6: Esto no lo veréis en los libros de texto de historia: La expansión musulmana en el año 715, con la Península Ibérica totalmente bajo control islámico (el idílico norte de España, incluido)

Hacia el siglo X empieza a cambiar el clima a más calor y más lluvia, con lo que empieza el Periodo Cálido Medieval, que llega hasta el siglo XIV. En estos siglos Europa vuelve a tomar auge no solo gracias a lo benigno del clima sino también a los cultivos y avances traídos desde oriente por la expansión islámica. No es casualidad que la parte de Europa con más contacto con la cultura islámica (Portugal y España) fueran las primeras potencias imperiales europeas. De hecho, gracias a los avances en navegación traídos por los árabes a la Península Ibérica, Portugal y España se lanzaron a explorar a través del mar otros continentes y a formar importantes imperios coloniales. Dichos avances introducidos por los árabes venían del sur de la Península Arábiga donde los habitantes de los actuales Yemen y Omán crearon una importante ruta marítima en el Índico que conectaba el Mar Rojo con India y China. Un dato curioso es que el gran caudillo militar andalusí Almanzor, nacido cerca de Algeciras (Cádiz), era de padres yemeníes. 

Por otra parte, el norte de Europa empieza a desarrollarse gracias a la retirada de los hielos y a la mejora de las cosechas. En el documental de la BBC The Great Global Warming Swindle se nos dice que en la capital del Reino Unido hay numerosas calles en cuyo nombre se incluye la palabra “vine” (vid) o “vineyard” (viña, viñedo) o “grape” (uva) (“Vine Street, Vine Road, Vine Yard, Vine Lane, Grape Street, etc.”) y eso es porque los topónimos datan de la Edad Media, cuando el clima era tan cálido que en Inglaterra se cultivaba este producto, que hoy día es más bien típico de la zona mediterránea [14]. Según Chaucer, el más relevante literato británico de la época, el cultivo de la vid llegaba hasta el norte de Inglaterra. Chaucer, por cierto, era un hijo de un rico productor de vino de Londres. Incluso más al norte, en Escandinavia, el clima era más benigno que hoy e hizo que los vikingos se lanzaran a surcar los mares una vez estos se vieron libres del hielo. Es harto conocida la Saga de Erick el Rojo, que narra el periplo de un navegante noruego que exploró Groenlandia (que, literalmente, significa Tierra Verde.) Allí se llegaron a establecer 500 granjas vikingas. Erik, finalmente, llegó a las costas americanas (siglos antes que Colón), a un sitio que llamó Vinland (“tierra de la vid o del vino”) en la helada Terranova actual. Según el geógrafo alemán del siglo XI Adam de Bremen, Vinland se llama así porque “las vides crecen allí por sí mismas [15].” Probablemente, no eran uvas lo que vieron los exploradores vikingos (el cultivo de la uva procede del Cáucaso y Asia occidental) sino bayas de nogal americano, pero, de todas formas, el hallazgo evidencia que el clima era más cálido que el de la actualidad. Por último, hay que citar a otro explorador de Terra Nova (a quien debe su nombre actual), Joao Vaz Corte-Real, navegante de Faro (Portugal) que llegó al continente americano en 1472 (de nuevo, antes que Colón) buscando una ruta marítima para pescar el bacalao [16]. Todo esto evidencia que el clima más cálido de la Edad Media favoreció el expansionismo europeo, con la llegada de Colón al continente americano en 1492 como punto de partida del imperialismo y colonialismo occidental. 

Imagen 7: Vestigios de tiempos más cálidos en Londres

Finalmente, el auge europeo es tal que hace retroceder en todos los aspectos a la sociedad islámica. Esta es un ejemplo de esplendor y ocaso en un tiempo récord, pues a partir del siglo XIII Oriente Medio entra en un largo periodo de decadencia que llega hasta nuestros días. A pesar de lo dicho por los libros de historia occidentales, el islam no tiene que ver con esa decadencia, pues el islam estaba presente en la época de ascenso, sino más bien la fragmentación del poder musulmán a causa de las presiones del incipiente imperialismo occidental. En efecto, el Papado, heredero del poder imperial romano en decadencia, al observar los avances del islam en Europa (especialmente, en la Península Ibérica) usa Francia como estado-parapeto para frenar su avance y lanza la campaña de limpieza étnica y religiosa (en la que también se incluye a los judíos) en la Península Ibérica que se ha venido llamando (inadecuadamente) Reconquista [17]. Paralelamente, la Iglesia Católica organiza una campaña de aniquilación del islam en Oriente Medio, que es en lo que consistían en realidad las Cruzadas y no en la liberación de los sitios sagrados para los cristianos. Para ello, el occidente cristiano con Francia la cabeza, pero también Inglaterra (que desde el siglo XI estaba gobernada por los normandos, de origen francés), no duda en sembrar la discordia en el seno del mundo musulmán apoyando sectas violentas y fanáticas como los nizaríes (lo que sería un antecedente del yihadismo actual practicado por Estado Islámico o Al Qaeda) e incluso se alía con el Imperio Mongol para llevar acabo un exterminio masivo de musulmanes en Oriente Medio, extermino que finalmente no se consumó [18]. Incluso se intentó organizar una cruzada infantil para convertir a los niños musulmanes, pero fracasó porque la mayoría de sus jóvenes participantes sucumbieron debido al hambre, las enfermedades, los abusos y la esclavitud antes de salir del puerto de Marsella [19].

Con la mejora del clima y por ende de las cosechas y la introducción de avances técnicos de oriente en Europa a través de la civilización islámica, Europa salió reforzada. De hecho, la influencia del pensamiento oriental traído a Europa por los musulmanes fue decisiva en la aparición del Renacimiento, punto de partida del dominio occidental del mundo. Cuando se habla de las universidades europeas en la Edad Media muchas veces no se menciona que la primera universidad que se fundó en nuestro planeta fue la de Al-Qarawiyyin en Fez (Marruecos) en el año 895, dos siglos antes que la de Bolonia (Italia), considerada como la primera universidad de Europa. Y, por cierto, dicha universidad marroquí fue fundada por una mujer, muchas de sus alumnas eran mujeres y estaba inspirada por el islam, lo cual choca mucho con la visión que se tiene del islam en occidente. Por su parte, la civilización china ya tenía algo parecido a una universidad en Nankín en fecha tan temprana como el año 259 d. C., aunque esta institución, una especie de instituto confuciano, está excluido de la categoría de universidad por la UNESCO ya que no otorgaba títulos de graduación, sino que preparaba a sus alumnos para aprobar los exámenes estatales. Por otra parte, muchos de los adelantos técnicos que hoy usamos en occidente vienen de oriente. Así, de China nos vino, además del papel y la pólvora, la imprenta, la brújula, el sismógrafo, el papel moneda, la seda, la porcelana, el paraguas, el papel higiénico, avances en ingeniería civil, navegación y metalurgia (los chinos ya producían acero en el siglo I a. C., ¡20 siglos antes de la Revolución Industrial inglesa!) Por su parte, de la India llegaron avances en matemáticas (el sistema decimal, el número 0, la trigonometría), medicina (operaciones de cataratas), el algodón, el ajedrez, etc. Todo esto pasó a Europa y posibilitó en el siglo XVI el Renacimiento y, ulteriormente, en el siglo XVIII, la Ilustración, y que todos estos avances se tradujeran en un aumento poblacional por la mejora de las condiciones de vida materiales.

Al Óptimo Climático Medieval le sucede una época de enfriamiento, que va del siglo XV al siglo XIX, a la que se le suele conocer por la Pequeña Edad de Hielo, alcanzando su culmen en los años del llamado Mínimo de Maunder (1645 a 1715) [20]. Edward Maunder, quien da nombre al periodo, fue un astrónomo londinense del siglo XIX especializado en el estudio de la actividad solar y su relación con el clima. Este astrónomo descubrió que en esos años entre el siglo XVII y XVIII el sol se quedó sin apenas manchas solares, indicando que la radiación solar se redujo considerablemente. Por otra parte, en esa época la actividad volcánica se incrementó, lo cual contribuyó más al enfriamiento [21]. Al frío se le unió la sequía en muchos casos y todo ello dañó las cosechas, especialmente en el norte de Europa, donde se estaba dando un proceso de aumento de la población por la mejora en la esperanza de vida debido a los avances técnicos y científicos. Esto causó hambrunas como la de Irlanda de 1740-1741 o la de Bohemia de 1770-1771, ambas agravadas por el predominio del monocultivo (si la cosecha del producto en cuestión, casi siempre cereal, fallaba no había nada que comer.) Como resultado, los países del norte de Europa, que ya estaban a la cabeza del desarrollo material en el continente [22], se dedicaron a colonizar países más cálidos en otros continentes por dos razones fundamentales: en primer lugar, para acceder a recursos que escaseaban en Europa por el empeoramiento del clima y, en segundo lugar, enviar población de la metrópoli a la colonia para aliviar la presión demográfica. Este último aspecto es muy importante. Daniel Defoe en su obra Moll Flanders de 1722 nos dibuja una sociedad británica llena de gente sin oficio ni beneficio, deambulando por las calles de grandes ciudades como Londres, sin más ocupación que la mendicidad o la delincuencia. Las cárceles no daban abasto y la protagonista de la novela (a la que el autor excusa de ser delincuente ya que es pobre) junto con otros muchos presos acaba siendo trasladada a campos de trabajo de Virginia (EEUU), donde son empleados como mano de obra barata para cultivar tabaco. Nuevamente vemos cómo el frío amenaza el desarrollo de las sociedades, sin embargo, aquí Europa tenía el as en la manga del colonialismo.

Imagen 8: Mínimo de Maunder en el contexto de los ciclos solares

Es en este momento cuando las potencias coloniales de Europa occidental se lanzan a saquear países de clima más cálido. Un caso paradigmático es el de Gran Bretaña. Este país forjó durante los siglos XVIII y XIX un vasto imperio colonial que incluía a la India. Este país, uno de los focos de innovación, como hemos visto, en la antigüedad, era una potencia en la fabricación de textiles y en el siglo XVIII era el mayor productor de fibras de algodón de alta calidad (calicó, muselina, chintz). Pues bien, los británicos no solo copiaron técnicas, diseños y materiales, y los aplicaron a su Revolución Industrial, sino que una vez hecho esto, prohibieron la importación de telas indias a Gran Bretaña y llevaron a cabo una política de desindustrialización de la India. En definitiva, la industria británica copió el producto indio y, tras proteger su mercado, terminó anulando a la India como potencia textil mediante la competencia desleal y el control colonial [23]. En muchos casos se llegó a la destrucción física de los telares indios. Por esta razón, Ghandi, tras la Independencia de la India, mandó poner el símbolo de la rueca (“charkha”) en el centro de la insignia nacional. También Gran Bretaña intentó hacer otro tanto con China, y ante la negativa a abrir su mercado a las manufacturas británicas, la corona inglesa desató las Guerras del Opio, usando el contrabando de esta droga para corromper y debilitar al poder imperial chino. Al contrabando de opio, por cierto, también se sumaron los misioneros cristianos [24] deseosos de someter, primero, y convertir, después, a una sociedad regida por religiones no teístas y materialistas (como el confucianismo y el budismo), hecho que chocaba con la visión del mundo que tenía el cristianismo [25].

Imagen 9: Libro de Ayub Sabri Pasha denunciando el engendro del wahabismo

Otro tanto pasó con el Imperio Otomano. Los turcos eran los competidores geopolíticos del poder británico en el Mediterráneo y en Oriente Medio desde los tiempos de las cruzadas. Ya en la Edad Media Gran Bretaña manipuló el islam creando sectas violentas y fundamentalistas, como los nizaríes (también llamados “asesinos”) con las que aliarse y romper el poder islámico desde dentro. En el siglo XVIII, le tocó el turno al wahabismo. Este movimiento se basa en la vida y obra del predicador Muhammad ibn Abd al-Wahhab, nacido en la actual Arabia Saudí, que era considerado un hereje por el islam homologado de la época, que estaba en consonancia con el Imperio Otomano. Wahhab rompió con la tolerancia de la Edad de Oro del islam y predicó la guerra a los infieles e incluso contra los musulmanes que no pensaban como él (especialmente contra los chiitas). De aquí viene el integrismo y la idea de yihad como guerra santa sangrienta, tan difundida por los medios de comunicación occidentales como única imagen de la religión de Mahoma. Wahhab y sus acólitos pronto se dedicaron a perseguir a los chiitas y a destruir importante patrimonio islámico como tumbas y casas de importantes profetas musulmanes, entre ellos el mismo Mahoma, aduciendo que actuaban en contra de la idolatría. Wahab se alió con la casa Saud, los que siguen rigiendo hoy día Arabia Saudí (de ahí la denominación del país), y estos se aliaron con el Imperio Británico contra el Imperio Otomano. Esta alianza fue denunciada en el libro El wahabismo no es islam por el militar e historiador otomano Ayub Sabri Pasha a quien también se le considera autor del, al parecer, apócrifo Confessions of a British Spy: British Enmity Against Islam, escrito por un supuesto espía inglés llamado Mr. Hempher, quien habría pagado dinero a Wahhab por manipular el islam para usarlo contra los otomanos. Por otra parte, los británicos también usaron la economía para hundir el mercado otomano, que no pudo competir contra las manufacturas inglesas una vez Gran Bretaña inició su Revolución Industrial.

6. El “cambio climático” como coartada para el saqueo del Sur Global

Si pensamos en alguno de los productos agropecuarios que consumimos y consultamos una enciclopedia para ver de dónde son originarios, nos daremos cuenta de que casi ninguno es de Europa occidental. La mayoría tienen su origen histórico en Oriente Medio (el trigo, la cebada, la avena, el centeno, el cerdo, la vaca, la oveja, la cabra, el olivo, la lenteja, el garbanzo, la almendra, el pistacho, la uva, el haba, el espárrago, etc.). Otros tantos vienen del Cáucaso y Asia Central (la manzana, la zanahoria, el membrillo, la granada, la pera, la cereza, la ciruela, etc.). Otros de China y sur de Asia (el arroz, el pollo, el cerdo [26], la soja, el melocotón, el caqui, el plátano, la naranja, el limón, el té, el mango, el coco, etc.). Por su parte, de África viene el café, la sandía, el melón, el sorgo, el mijo, el tamarindo, etc. De América viene el pavo, la calabaza, la piña, la fresa, el maíz, el cacahuete, la patata, el tomate, el aguacate, etc. Y es que la propaganda pro occidental e imperialista contra los países de clima cálido no puede ser más falaz. Casi todos los avances del occidente colectivo tienen su origen en países con ese clima cálido que tanto se sataniza en los medios. De hecho, con el apoyo del ecologismo moderno, el discurso dominante idealiza el bosque nórdico, el del norte de Europa, el mismo que apenas ha producido alguna vez alimento para sostener una civilización mínimamente desarrollada. El ya citado estudioso norteamericano Jared Diamond en su libro Armas, gérmenes y acero advierte que “si se vive cerca de un bosque y se mira por la ventana, las especies vegetales que se ven suelen ser árboles y arbustos, la mayor parte de cuyos cuerpos no se pueden comer.” Y añade: “algunos árboles del bosque de zonas de clima húmedo producen grandes semillas comestibles, pero estas semillas no están adaptadas para sobrevivir a una larga estación seca y, por tanto, para un largo almacenamiento por parte del ser humano.”

Entonces, se preguntarán muchos, ¿por qué esos países de clima cálido son pobres (en renta per cápita, que no en recursos)? Pues está claro que tiene ver con el saqueo colonial al que se les ha sometido por parte del Norte Imperial. El Neolítico apareció en Eurasia porque es la única masa continental que tiene una disposición a lo largo del eje este-oeste y que por tanto cuenta con una amplia franja de clima mediterráneo. En cambio, en África y en América la disposición es a lo largo del eje norte-sur, con lo cual la franja de este tipo de clima es más pequeña. Además, América tenía el hándicap de haber sido colonizada por el homo sapiens muchos siglos después que África y Eurasia, con lo cual estaba en desventaja en lo que a domesticación de especies se refiere. Por otra parte, en Oceanía el aislamiento, al estar rodeada de mar, jugó en su contra. Por tanto, fue en Eurasia donde apareció primero el Neolítico; de ello se benefició Europa occidental, que acabó invadiendo y saqueando las zonas del planeta que se quedaron atrás en la carrera por el desarrollo material. Incluso también saqueó aquella zona de la que recibió Europa la mayor parte de los avances que le han hecho ser lo que es hoy día. Un ejemplo sangrante de esto es la Franja de Gaza, un campo de exterminio en plena región del antiguo Creciente Fértil, campo de exterminio que es administrado por el estado genocida de Israel (que recuerda a los estados cruzados del medievo) como proxy del occidente colectivo.

Por consiguiente, no es el clima el que mina el desarrollo del Sur Global sino el expolio al que le ha sometido el Norte Imperial. Si fuera así, Australia, que es un país atravesado por el Trópico de Capricornio y con dos tercios del territorio ocupado por un desierto en el que se pueden alcanzar temperaturas de hasta 50ºC, sería uno de los países más pobres del mundo. En cambio, es uno de los países con los mayores estándares de vida del mundo y donde más emigra la gente empobrecida. La razón de esto fue que la población aborigen fue sustituida por la población colonizadora de origen británico, quien se adueñó de los recursos autóctonos que pasaron a ser explotados por la tecnología avanzada traída de Europa. El problema no es el calentamiento global ya que esto, como ya hemos visto, ha favorecido siempre el desarrollo humano, sino el sistema de sometimiento y robo ejercido por el Norte Imperial. Pero esto no es algo que los partidarios de este “supremacismo climático” estén dispuestos a admitir.

Imagen 10: Migraciones humanas desde la aparición del homo sapiens en África


7. Referencias:

[1] https://vorticeinmediaista.blogspot.com/2019/08/la-coartada-climatica-como-la-idea-del.html

[2] https://www.nature.com/scitable/knowledge/library/green-sahara-african-humid-periods-paced-by-82884405/

[3] Es notable la hipocresía de los ecologistas apocalípticos, especialmente en su versión primitivista (estilo John Zerzan), que reniegan de la sociedad moderna y romantizan la vida de los cazadores-recolectores, pero luego viven rodeados de lujos modernos y no tienen intención de unirse a las comunidades de cazadores recolectores que aún sobreviven en ciertas zonas del planeta (la Amazonia, Nueva Guinea).

[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3tesis_de_los_kurganes

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_gen%C3%A9tica_de_la_pen%C3%ADnsula_ib%C3%A9rica

[6] https://elpais.com/elpais/2018/10/01/ciencia/1538416630_736638.html

[7] Aquí surge una pregunta clave: si los vascos tienen el mismo origen genético que el resto de la península, entonces ¿cómo es que hablan una lengua no indoeuropea? El estudioso Francisco Villar Liébana nos desvela el misterio. Según él, el euskera no es originario ni del País Vasco ni de Navarra, sino que, al parecer, procedía del interior de Francia y llegó a la península después de los romanos. Según Villar Liébana, “ni la hidronimia, ni la onomástica personal, ni la historia medieval avalan que el euskera fuera la lengua original del País Vasco y Navarra.” Esta hipótesis, que se suele llamar “vasconización tardía” y que no es muy del agrado del nacionalismo vasco, parece verse reforzada por datos lingüísticos como el del tipo de numeración usada por el euskera, de base vigesimal, parecido al vigesimal residual del francés y al vigesimal céltico del bretón, lo cual evidencia que estas lenguas tuvieron que estar en algún momento en contacto estrecho.

Fuente: https://www.navarraconfidencial.com/noticias/y-si-el-euskera-fuera-una-lengua-que-llego-a-navarra-desde-francia-despues-de-los-romanos/

[8] https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/sociedad/2019/04/28/80-varones-vascos-trazan-linaje-3850496.amp.html

[9] https://es.wikipedia.org/wiki/Per%C3%ADodo_c%C3%A1lido_romano

[10] http://www.thehistoryblog.com/archives/70981

[11]https://www.abc.es/ciencia/abci-cambio-climatico-acabo-imperio-romano-201710061400_noticia.html

[12] https://es.wikipedia.org/wiki/Edad_de_Oro_del_islam

[13] https://www.huelvainformacion.es/huelva/Sabias-Huelva-primera-provincia-utilizar-polvora-Europa_0_1901810161.html

[14] https://www.youtube.com/watch?v=oYhCQv5tNsQ

[15] https://es.wikipedia.org/wiki/Vinland

[16] https://es.wikipedia.org/wiki/Jo%C3%A3o_Vaz_Corte_Real

[17] Decimos “inadecuadamente” porque la "reconquista" de ciudades como Granada, por ejemplo, no fue tal ya que Granada fue una ciudad fundada por los árabes. Lo mismo pasó con Madrid.

[18] https://elbloginsurrecto.blogspot.com/2025/05/cruzados-y-asesinos-la-alianza-entre-el.html

[19] https://es.wikipedia.org/wiki/Cruzada_de_los_ni%C3%B1os

[20] https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%ADnimo_de_Maunder

[21] Sin ir muy lejos, el volcán Timanfaya, en Lanzarote estuvo en erupción durante 6 años, entre 1730 y 1736, coincidiendo con el mínimo de Maunder, lo que dio pie a una emigración masiva de la población local.

[22] Que los países del norte de Europa occidental, la mayoría protestante, entraran en un periodo de fuerte desarrollo frente al sur católico no tiene nada de casual y hay que ponerlo en relación con la mentalidad del protestantismo que, para empezar, alfabetizó masivamente a la población (pues un buen protestante tenía que leer por sí mismo la Biblia y no esperar que se la interpretara el Papa o la curia) y, por otra parte, compatibilizó el lucro burgués con el cristianismo (especialmente el calvinismo).  Recordemos que la Iglesia Católica condenaba la usura, por supuesto, la de los demás, nunca la propia.

[23] https://es.wikipedia.org/wiki/Desindustrializaci%C3%B3n_de_la_India

[24] La morfina, llamada Opio de Jesús en China, fue introducida en este país por médicos militares y también por misioneros cristianos.

[25] Léase el siguiente artículo de Pepe Escobar: 

https://vorticeinmediaista.blogspot.com/2020/07/las-raices-profundas-de-la-demonizacion.html

[26] La repetición del pollo y del cerdo no es una errata: Oriente Medio y China domesticaron cada una por su lado estas dos populares fuentes de proteínas animales. 


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